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Dieta Mediterránea, muy nuestra.

Publicado el 12 Ee septiembre Ee 2020 a las 6:10 Comments comentarios (0)

Un sinfín de culturas confluyen en el mar Mediterráneo desde el inicio de los tiempos, lo que ha favorecido el intercambio cultural y el comercio, entre otros aspectos, durante miles de años. La alimentación no se ha mantenido al margen de esta influencia. Con unos rasgos en común, cada zona del Mediterráneo tiene su propia forma de alimentarse, que se conforma en una dieta mediterránea forjada entre todos, una valiosa herencia que se configura como el puntal de una vida sana.

El acto de comer juntos es uno de los fundamentos de la identidad y continuidad culturales de las comunidades de la cuenca del Mediterráneo. Es un momento de intercambio social y comunicación, y también de afirmación y renovación de los lazos que configuran la identidad de la familia, el grupo o la comunidad. Este elemento del patrimonio cultural inmaterial pone de relieve los valores de hospitalidad, buena vecindad, diálogo intercultural y creatividad, así como un modo de vida que se guía por el respeto de la diversidad. Suena bien bonito ¿verdad?

Productos claves en la Dieta Mediterránea:

Trigo

El cereal (que significa crecer) es el pilar básico de la alimentación mediterránea. Y si hay que elegir uno, el trigo es, sin duda, el rey. Hoy en día puede tener cierta mala prensa por el gluten, pero si no hay intolerancia a esta sustancia es un alimento muy saludable. Es una gran fuente de hidratos de carbono, un nutriente básico que te aporta energía y del que no debes prescindir.

Aceite de oliva

Si hay algún alimento emblemático de la Dieta Mediterránea, ese es el aceite de oliva. Y es que el cultivo del olivo es uno de los más antiguos de esta zona, remontándose 4.000 años antes de Cristo. Su lista de virtudes es larga. Utilízalo tanto para cocinar como para aderezar, pero ten en cuenta que es calórico.

Ajo y cebolla

Aunque proceden de Oriente, griegos y romanos descubrieron sus propiedades medicinales y los introdujeron en nuestra cultura, por eso ajos y cebollas son dos "clásicos" en los platos más típicos de la Dieta Mediterránea. La variedad de cebolla morada es la que contiene más quercetina, una sustancia con acción antiinflamatoria y analgésica.

El ajo, además de realzar el sabor de cualquier guiso, es uno de los mejores antibióticos naturales que existen.

Pimiento

Traído desde América por Cristóbal Colón, ha acabado convirtiéndose en un imprescindible de nuestro patrón dietético. De ahí que sea ingrediente obligado en sofritos para preparar platos como la paella, o el protagonista de recetas como la escalivada (pimiento, berenjena y cebolla la horno).

Lechuga

Es la auténtica protagonista de todas las ensaladas mediterráneas. Se sospecha que su origen se remonta a la época de los romanos, que acostumbraban a servir lechuga en todas las comidas, aunque podría ser anterior. Debería consumirse a diario ya que tiene una larga lista de nutrientes: vitamina A, del grupo B, potasio, calcio, fósforo, magnesio... Y todo por solo 18 kcal por 100 g de alimento. Es muy rica en fibra, por lo que puede provocar flatulencias. Mastícala bien

Zanahoria

Las zanahorias silvestres han crecido de forma natural en la región mediterránea desde siempre, por eso es otro de los vegetales estrella de la Dieta Mediterránea. Es la hortaliza más rica en betacaroteno o provitamina A, esencial para la salud de la vista, la piel y las mucosas.

Tomate

Procedente también de América, el tomate forma parte de recetas centenarias de nuestra cultura. Es la base de cualquier sofrito e ingrediente imprescindible en ensaladas. Gran fuente de licopeno, un potente antioxidante que combate el daño que provocan en las células los radicales libres, protegiéndote así de enfermedades, entre ellas el cáncer..

Legumbres

El consumo de lentejas o guisantes en la región mediterránea se remonta a la Antigüedad. Estas legumbres eran muy apreciadas tanto por los griegos como por los romanos. Otras como las judías proceden de América, pero también están muy integradas en nuestra dieta.

Las legumbres son una gran fuente de proteína vegetal que, si se combina con cereal, aportan todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita, es decir, tantos como la carne pero sin grasa saturada ni colesterol.

La familia de las coles

Coles, brócoli, coliflor o nabos son las verduras protagonistas de la Dieta Mediterránea en invierno. Ideales para prepararlas al vapor, hervidas o elaborar reconfortantes caldos. Además, son grandes desintoxicantes naturales que ayudan a limpiar tu organismo.

Naranja

Originaria de extremo Oriente, los árabes la introdujeron en la Península en el siglo X y ha acabado convirtiéndose en una de las frutas más populares de la región mediterránea.

Tomarla en zumo es una sabrosa forma de obtener la vitamina C que tu organismo necesita. Un nutriente esencial para protegerte de infecciones. Además, es aconsejable en personas que sufren anemia porque favorece la absorción del hierro.

Almendras y avellanas

Aunque es originaria de China, la avellana se cultiva en la zona Mediterráneo desde hace siglos. Además, España es un gran productor. Son riquísimas en ácido oleico y vitamina E (potente antioxidante).

En cuanto a la almendra, aunque su cultivo se remonta 5.000 años atrás a la antigua Persia, los fenicios la introdujeron en la Península y en la España musulmana fue un ingrediente de lujo en la cocina.

Yogur

Aunque el más popular es el yogur griego, la procedencia de este lácteo que se obtiene de la fermentación bacteriana de la leche se sitúa en Turquía. El yogur se digiere más fácilmente que la leche, contiene menos grasas y, lo mejor de todo, aporta bacterias buenas que equilibran la flora intestinal. 


Eunice Foote, una mujer clave en el cambio climático.

Publicado el 4 Ee septiembre Ee 2020 a las 17:15 Comments comentarios (0)

Seguimos con nuestras pequeñas aportaciones de cultura en torno al cambio climático. Desconocía por completo su historia pero es una piezza clave en el puzzle de la ciencia sobre el clima. Eunice Foote, gracias.


La idea del efecto invernadero era ya conocida en la década de 1820, sin embargo, nadie había podido demostrar físicamente como ocurría o qué efectos tenía esa misma en el planeta. 36 años después, fue la investigadora y científica Eunice Foote, que además era activista por los derechos de la mujer; la primera en mostrar cómo podría funcionar realmente.


Para ello, usó una bomba de aire con la que llenó cilindros de vidrio con diferentes gases, uno de ellos con dióxido de carbono (CO2) y los expuso a la luz solar. En este último, Foote observó que el cilindro se había calentado mucho y, “al retirarse, se enfrió muchas veces más” y que “una atmósfera de este gas le daría a nuestra Tierra una temperatura alta”. Estos resultados sugerían ya en 1856 que el CO2 y el vapor de agua atrapan el calor más que otros gases lo que demostraba los efectos potenciales que podrían suceder en nuestro clima si este fenómeno ocurría. Eunice Foote había dado con la clave del cambio climático y nacía, entonces, la ciencia que lo estudia.


Foote fue más lejos y en agosto de ese mismo año, quiso presentar sus hallazgos en la Octava Reunión Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Pero en la época, no se permitía que las mujeres presentaran informes así que lo hizo Joseph Henry, un profesor del Smithsonian Institute, en su nombre. Desafortunadamente, ni el documento de Foote ni la presentación de Herny se incluyeron en el acta y sólo fue reportado en un artículo de página y media en su revista , la American Journal of Art and Science


Durante 150 años, la reveladora contribución de Eunice Foote ha quedado enterrada en las páginas de la historia y no fue hasta 2010 que descubrieron su valioso papel como primera persona en descubrir los efectos del CO2 en el planeta. Y todo gracias a que un geólogo retirado la descubrió por casualidad cuando citaban el trabajo de Foote en una publicación anual de ciencias antiguas.


Han pasado muchas décadas desde entonces pero no parece que hayamos cambiado mucho: seguimos ignorando una realidad catastrófica y desoyendo las voces de la ciencia que no solo nos avisan de ello sino que nos están dando las herramientas necesarias, viables y adecuadas para remediar la situación. No podemos esperar 150 años más, ni para hacer una realidad la igualdad ni para actuar contra la emergencia climática, sencillamente porque no tenemos ese tiempo si queremos que las condiciones ambientales en el planeta sigan siendo aptas para la vida de los seres humanos.

 

De la biodiversidad depende lo que comes y de lo que comes depende la biodiversidad.

Publicado el 30 Ee agosto Ee 2020 a las 14:05 Comments comentarios (0)

Todo está interconectado: la vida se sustenta en los intercambios que día a día se realizan entre las 1,4 millones de especies vegetales y animales que poblamos la Tierra. Ya sea entre peces y aves, entre aves e insectos o entre insectos y flores… todos tenemos una relación de dependencia mutua, porque la naturaleza es un gran organismo vivo. Y eso es la biodiversidad. De este delicado equilibrio depende una de las cuestiones clave de la vida:

 

la alimentación.

 

Mucho hemos oído hablar sobre la cadena trófica o cadena alimenticia y normalmente la concebimos como un proceso que sucede en un ecosistema dado. No obstante, si pensamos en la naturaleza como un gran todo holístico, también podemos pensar que el planeta entero tiene su propia gran cadena trófica. Esta cadena vendría siendo la biodiversidad total de planeta, de la cual depende también nuestra alimentación. Así que también depende de ello nuestra cultura, pues mucho de ella se sustenta en la variedad alimenticia. La biodiversidad es clave para la agricultura y la producción de alimentos.

Por lo tanto, también lo es para nuestra cultura.

 

Si de la biodiversidad depende nuestra alimentación, eso quiere decir que de nuestra alimentación también depende la biodiversidad. Sería muy arrogante pensar que nosotros estamos fuera de esta gran cadena trófica que une a todas las especies. No hay mejor ejemplo de ello que los cultivos de arroz. Porque los arrozales, según ha podido comprobar la FAO, son un microcosmos de vida. Ahí se han encontrado 700 especies de insectos y otros organismos.

 

Así que no somos sólo un mal para el planeta, siempre y cuando la agricultura como práctica no se entrometa con los ciclos de la naturaleza algo que, lamentablemente, ocurre cada vez con más frecuencia. Pero en la dialéctica que supone la biodiversidad, nosotros también somos necesarios. Si queremos conservar esta cadena trófica funcionando y seguir nutriéndonos como es necesario, defender la biodiversidad es un imperativo. Pero ¿qué está poniendo en riesgo a la biodiversidad?

 

El alto consumo de carne

 

Como ya os comentamos hace unas semanas, los cultivos para alimentar al ganado dañan el ecosistema. Esto ha ocasionado la extinción de más de 30 especies en el mundo. Es por ello que comer menos carne verdaderamente salva especies y ecosistemas. Por lo tanto, es una forma de proteger la biodiversidad y asegurar nuestra alimentación, que no debe basarse en la proteína animal.

 

La modificación genética

 

La tecnología genética pretende adueñarse de la naturaleza e incluso de sus bases más profundas. Y por si eso no fuese suficiente motivo de indignación, hay que agregar que a dicho crimen, se suma el hecho de que los transgénicos son una sentencia de muerte para cientos de cultivos. Entre ellos las 64 razas de maíz que hay en México, ya que el maíz modificado es capaz de matar y sustituir a las especies nativas para siempre.

 

Por eso es muy importante evadir a toda costa los transgénicos. Comprar orgánico es la mejor forma de hacerlo, y de paso le estaremos haciendo un bien a nuestro organismo. Otro día os hablaré de MONSANTO.

 

El uso desmedido de pesticidas químicos

 

La ONU ha sido tajante: los pesticidas son catastróficos para el ambiente, para la salud humana y para la sociedad. Los pesticidas sólo han provocado colapsos en miles de cultivos alrededor del mundo, ya que matan indiscriminadamente a toda la población de insectos en los cultivos, incluso a aquellos que son necesarios para la salud de las plantas y la tierra. Además, contaminan los ecosistemas más allá de las granjas, desestabilizando los por completo.

 

La poca variación en lo que comemos

 

Según la FAO, sólo 14 especies de mamíferos y aves componen el 90% del suministro de alimentos de origen animal que consumen las personas. Y apenas cuatro especies: el trigo, el maíz, el arroz y las patatas, proporcionan la mitad de la energía que obtenemos de las plantas. Estas prácticas, al no promover la diversidad genética, pueden provocar colapsos ambientales a mediano plazo, algunos de los cuales ya se han dejado sentir.

 

Por eso es importante variar lo más posible nuestra propia dieta y, sobre todo, incluir insectos en ella. Entre otras cosas, los insectos son el alimento del futuro por ser de gran ayuda para conservar la biodiversidad.

 

Un planeta biodiverso es un planeta donde todos los seres vivos podemos alimentarnos dignamente.

¿Podemos vivir sin plástico?

Publicado el 30 Ee agosto Ee 2020 a las 13:55 Comments comentarios (0)


 

La pregunta que mucha gente nos hacemos ahora es: ¿podemos vivir sin plástico? La respuesta a corto plazo es 'no', creo. Este material está por todas partes: desde piezas para autos y otros vehículos, hasta juguetes, muebles de oficina, computadoras, insumos médicos, envoltorios de alimentos y más. Pero lo que sí podemos hacer es evitar su utilización innecesaria y reducir al máximo la acción de usar y descartar.

 

Últimamente estamos siendo testigos de los cambios que están surgiendo a nivel mundial con la campaña de concienciación de sobre el uso de plásticos. La gente cada vez es más consciente de este grave problema. Porque hasta hace bien poco, si hablaba del cambio climático y de los problemas del plástico, me llamaban “hippie”. Y ahora hasta hay empresas y gobiernos que han comenzado a aplicar algunas prohibiciones relacionadas con su uso. ¡Ya iba siendo hora, por cierto! Os cuento alguna, seguro que vosotros conocéis otras más:

 

1- WeWork, la compañía de espacios de trabajo colaborativo, se unió recientemente a las celebraciones por el Día de la Tierra anunciando su iniciativa global de sostenibilidad eliminando todos los artículos de plástico de un solo uso en todas sus locaciones, así como otras medidas que la ayudarán a reducir su huella de carbono, con el objetivo de convertirse en una compañía cada vez más responsable con el planeta. La empresa afirmó que eliminó el plástico de sus operaciones diarias y lo reemplazó por opciones más amigables como el almidón de maíz, papel o en algunos casos metal y vidrio, materiales que pueden ser reutilizados sin ningún problema.

 

2- La cadena de supermercados de Holanda llamada Ekoplaza es pionera en tener un pasillo libre de plásticos y ofrece 700 productos, entre carnes, lácteos, cereales y vegetales, envasados en biomateriales compostables. El director ejecutivo de Ekoplaza, Erik Does, explicó que se trata de "un paso importante hacia un futuro más prometedor para la comida y la bebida". Además, asegura, estos productos eco no serán más caros que el resto.

 

3- La marca de cerveza Estrella Damm , que ha hecho un anuncio tan directo que me rompe el corazón, está comprometida con la sostenibilidad, por lo que ha lanzado un nuevo sistema de envase de latas hecho a base de cartón 100% biodegradable que todavía está en período de prueba. Se calcula que quedarán eliminadas del mercado 89 millones de anillas y 260 toneladas de plástico.

 

4- La marca de productos de belleza, cosméticos e higiene natural Lush ha decidido abrir una tienda única en el mundo. Allí sus productos están libres de plásticos: solo se venderán productos sólidos y desnudos con el objetivo de crear conciencia sobre el problema del plástico y explorar un futuro de cosméticos totalmente libres de envases. Hasta el champú se vende en forma sólida, lo cual, además de reducir el consumo de plástico, reduce la huella de carbono del producto, pues, como especifican desde la compañía, "un camión lleno de pastillas de champú sólido equivale a los mismos lavados que 15 camiones de producto líquido".

 

5-Desde hace un año, los suscriptores de National Geographic en España reciben la revista en sobres de papel reciclado. Esta iniciativa forma parte de la campaña global "¿Planeta o Plástico?" que busca generar conciencia sobre esta problemática y reducir la cantidad de plástico en los océanos a través de la comunicación, acciones y alianzas específicas. En Argentina, lanzó su campaña fotográfica "Sin Sorbete. Si es malo para el planeta, es malo para vos" para concientizar sobre la crisis del plástico desechable en el medio ambiente.

 

6- Ikea, el gigante sueco de compras, retirará todos los productos de plástico de un solo uso a nivel global y de los restaurantes de clientes y trabajadores de las tiendas para 2020.Además se han comprometido a reducir la huella climática total de la marca una media del 70% por producto.

 

7- La compañía tecnológica Dell también se ha dado cuenta del problema que supone el exceso de plástico en el planeta. Para ayudar a luchar contra ello están usando plásticos recogidos de playas, ríos y áreas costeras para empaquetar algunas de sus nuevas computadoras portátiles. Según los datos de la compañía, este proyecto piloto inicial eliminará casi 7.300 kilos de plásticos de los océanos.

 

8- McDonald's anunció el viernes que cambiará a sorbetes (pajitas, pitillos, pajillas o popotes) de papel en todas sus ubicaciones en Gran Bretaña e Irlanda y que ensayará una alternativa a las pajitas de plástico en algunos de sus restaurantes en Estados Unidosa finales de este año.

 

09- MSC Cruceros anunció un nuevo capítulo en su programa de administración ambiental al presentar el compromiso de eliminar los plásticos de un solo uso en toda su flota a nivel mundial. Para finales de diciembre de 2018, logró eliminar todos los sorbetes de plástico de un solo uso. Y en marzo de 2019, amplió la eliminación prácticamente de todos los plásticos de un solo uso si hay alternativas sustentables disponibles.

 

10- El Parlamento de Ruanda ha aprobado una ley que prohíbe la manufactura, importación, uso y venta de todo tipo de objetos de plástico de un solo uso, bajo multas que podrían superar los más de 9.500 euros. La ley prohíbe todo uso de productos como pajitas, botellas de plástico, envases de comida rápida, platos, vasos y cubertería de plástico, además de las bolsas que ya estaban prohibidas desde 2008.

 

Desgraciadamente todavía hay gente que piensa que eso del cambio climático es una tontería, por eso la lucha continúa. Aunque desde aquel viernes que los jóvenes de nuestro planeta se unieron en la campaña Salvemos el Planeta, nada ha vuelto a ser lo mismo. Ellos nos han llenado de esperanza y debemos ayudar. Hay que hacer lo por ellos, por su futuro, y por los que vengan después. No hay motivación mejor.

Salvar el planeta está en nuestras manos

Publicado el 29 Ee agosto Ee 2020 a las 7:20 Comments comentarios (0)

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El sistema económico actual todo lo mide con un sólo parámetro: el crecimiento. Cuando la economía crece es señal de que todo va bien. ¿Bien para quién? Para nuestro planeta desde luego que no. Por desgracia ese crecimiento suele venir acompañado de la utilización de más recursos, la generación de más residuos y de más contaminación.

Aunque muchos economistas no quieran verlo no hay que ser muy espabilado para comprender que no se puede seguir creciendo indefinidamente. Estamos utilizando recursos que son finitos sin comprender algo tan básico como que llegará el día en el que se agoten.

Hablas de evitar el plástico y muchas veces las personas, como los gobiernos, piensan que se soluciona con evitar las bolsas de plástico y sustituir los plásticos convencionales por compostables. Es una solución fácil, buscar un material menos malo pero que va a seguir siendo malo en vez de intentar cambiar nuestra absurda cultura de usar y tirar.

Normalmente, te vas a comprar con tus bolsas reutilizables, las llenas de productos envasados en plásticos desechables y piensas que ya estás haciendo bastante, pero no es así. Puede ser un principio y está genial, pero no podemos quedarnos ahí.

Muchos de los problemas medioambientales actuales son producidos por la suma de pequeñas acciones individuales. Puede que sólo estemos utilizando una botella de plástico pero lo mismo piensa un millón de personas cada minuto, ero si ese millón pensara en reducir y reciclar, sería otro cantar. Aquí está el asunto: cuántas más acciones tomemos de forma individual, menos cambiará nuestro clima. Uno puede creer que no puede controlar el uso que se la da a la tierra, pero uno sí puede decidir qué come y eso determina el uso de la tierra. Nuestras acciones son importantes no porque tengan un efecto material sobre el cambio climático, sino por el mensaje que envían a los demás. Lo que hagas influirá en tus amigos y familiares, y ayudará a crear el espacio político para que los gobiernos y las empresas tomen medidas. Eso, a su vez, es probable que aliente a otras personas y países a hacer más.

Por suerte, mientras los que manejan el sistema económico se dan cuenta de que esto es insostenible, hay muchas cosas que podemos hacer, y lo fundamental es reducir. Antes de comprar algo preguntarnos“¿En realidad lo necesito?”. Y ante cualquier desechable: ¿Voy a aprovechar todo el trabajo y los recursos necesarios que han utilizado para su fabricación? Podemos compartir o alquilar objetos que no usamos con asiduidad, comprar generando los mínimos residuos posibles, gestionarlos de manera correcta, dejar de acumular cosas innecesarias, rechazar lo que no necesitemos, cuidar cualquier cosa como si fuera un objeto valioso, reparar, reutilizar, dar valor a las experiencias en lugar de a las cosas… ¡hay tanto por hacer! Y todo con el mismo objetivo: el de ir a menos, no a más. El de decrecer. Sólo tenemos un planeta en el que vivir, que tratamos como si fuera otro objeto más de usar y tirar.

Y ante semejante problemón vemos que la solución que plantean los gobiernos es que para el 2030 todos los envases de plástico deberán ser reutilizables o tendrán que poder reciclarse de un modo rentable, pero únicamente se habla de reciclaje y no de prohibir o reducir producción. Reducir sigue siendo una palabra tabú en la economía actual. Estamos tan acostumbrados a consumir que hasta las soluciones a los problemas de sobreconsumo pasan por consumir más.

Einstein opinaba que era una locura hacer lo mismo esperando resultados diferentes. Y no podemos estar más de acuerdo con él. Por citar a otro genio, Aristóteles dijo que “somos lo que hacemos repetidamente”. Y así es. Si queremos solucionar el problema debemos empezar por romper con los hábitos antiguos y crear unos nuevos. Con esfuerzo sí, pero no podemos seguir haciendo lo mismo aunque sea con otros materiales y esperar que todo se solucione como por arte de magia. Así que hay que pensar qué más podemos hacer y hacerlo.


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