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LA HUERTICA 

"El que siembra, recoge"

"Hay que trabajar con la leyes de la Naturaleza no contra ellas.." Bil Mollison


Sembrando Futuro Blog

Nuestras amigas las abejas.

Publicado el 13 Ee febrero Ee 2021 a las 6:05 Comments comentarios (0)


En la actualidad conocemos alrededor de veinte mil especies de abejas, de las cuales aproximadamente 250 son abejorros, 500 a 600 son abejas sin aguijón y 7 son abejas melíferas. Se cree que estas últimas son las más exitosas de todas las especies de abejas, con mayor distribución en el mundo. Se habrían extendido desde Asia a Europa y África hace entre dos y tres millones de años.


Tras todo este tiempo, la polinización de las abejas silvestres, junto a moscas, mariposas, pájaros y murciélagos, sigue siendo fundamental para la reproducción de cientos de miles de especies de plantas.


Muchas veces invisibles, estos insectos desempeñan un rol central en nuestras cosechas: son clave para asegurar un rendimiento adecuado en aproximadamente el 85 % de los cultivos alimentarios. Al menos 130 cultivos de frutas y hortalizas dependen de las abejas para la polinización. Sin ellas no habría arándanos, alfalfa, espárragos, brócoli, zanahorias, aguacates, cebolla, calabacines, fresas o manzanas, por ejemplo.


La relación entre los seres humanos y las abejas se remonta a hace 9.000 años, casi desde la invención de la agricultura, según un análisis químico realizado en Turquía. Pinturas rupestres en las cuevas de la Araña en Valencia parecen mostrar también a personas recolectando miel.


Los antiguos egipcios fueron los primeros en estudiarlas, como lo demuestran jeroglíficos del 2400 a.C. La miel y la cera fueron utilizadas en todo el Mediterráneo oriental y más allá como medio de conservación, tanto por babilonios como por asirios.


Sin embargo, su presencia en la Tierra es mucho más antigua. Hace unos 100 millones de años, cuando el mundo estaba dominado por los dinosaurios, las abejas evolucionaron a partir de sus antepasados, las avispas cazadoras de insectos. Y lo hicieron en estrecho vínculo con las plantas.


Para atraerlas y garantizar su reproducción y supervivencia, varias especies vegetales desarrollaron flores con pétalos de colores llamativos y aromas distintivos. Más tarde, evolucionaron para producir néctar, una comida rica en azúcar que las abejas consumían a cambio de sus servicios como polinizadores. Perfectamente adaptados uno al otro, prosperaron y sobrevivieron a la extinción masiva de la flora y la fauna de hace 65 millones de años.


Charles Darwin estaba fascinado por las abejas. Consideraba que estos insectos sociales -como las avispas, las hormigas y las termitas- eran enigmas evolutivos. Uno de los rasgos más llamativos de estos insectos -que pueden ver la luz ultravioleta, pero no el extremo rojo del espectro, por lo que perciben el mundo como más azul y púrpura que nosotros- es la amplia gama de diferentes tipos de comportamiento que tienen: algunas especies son solitarias, otras viven juntas en grandes grupos familiares y algunas forman sociedades complejas donde los individuos están casi completamente subordinados a las necesidades del grupo social, incluso renunciando a su propia capacidad para reproducirse en el intereses de la colmena.


 

La manera más fácil de explicar la importancia de las abejas es preguntarte si te gusta comer. Si te gusta beber café o té, comer chocolate, si disfrutas llevando tejidos naturales, incluso los piensos que dan al ganado necesitan ser polinizados. La polinización es el sistema que usa la planta para ser fértil y producir semillas. Nuestro sistema de agricultura depende de las abejas principalmente para ello. Por eso siempre estoy con la misma tela, pero... SALVEMOS A LAS ABEJAS porque nuestras vidas dependen de ello.


Yo creo que el colapso no se puede achacar a una única causa. Ellas están enfrentándose a multitud de problemas. Los pesticidas y herbicidas son uno de los principales factores en este declive, especialmente el uso de plaguicidas sintéticos en las plantas… millones de abejas han sido envenenadas por estos químicos. Podemos trabajar con la naturaleza en lugar de tratar de dominarla y destruirla.


Necesitamos cambiar la forma en la que nos relacionamos con el entorno, y recordar que no somos algo independiente de él… si lo envenenamos nos estamos envenenando a nosotros mismos. Hay muchas cosas que están al alcance de cualquier persona, para ayudar a las abejas y a otros polinizadores y sin necesidad de salir corriendo a convertirse en apicultor.


¡Lo primero que puedes hacer es plantar cosas! Plantas medicinales para que las abejas se alimenten, aumentar las fuentes de polen y néctar para las abejas silvestres; para ello hay listados maravillosos en Internet.


¡No es necesario usar venenos ni químicos en los jardines y huertos! Hay muchos métodos naturales para combatir a las plantas e insectos indeseados, y la mayoría tienen que ver con cambiar nuestra perspectiva sobre las malas hierbas… las malas hierbas son un alimento ideal para las abejas, así que dejarlas vivas en el huerto está bien.


¡Crea hábitats para los polinizadores en tu jardín, es divertido y fácil!


Planta cosas, obtén una fuente de agua, cuídalas de manera ecológica y orgánica, y coloca casas para las abejas… necesitan poco mantenimiento. Deja una zona sin cultivar, salvaje, para que las abejas autóctonas creen sus panales.


Defiéndelas, ámalas y disfrutarás del zumbido de sus alas relajando el espacio. Es alucinante.

 

Naranja Sangre de Toro.

Publicado el 6 Ee febrero Ee 2021 a las 6:10 Comments comentarios (0)



Hola a todos. Hoy vamos a comentar algo que a muchos nos ha llamado poderosamente la atención desde pequeñajos, se trata de una variedad muy peculiar de fruta de temporada en pleno invierno, la naranja Sangre de Toro o naranja Sanguina, esa naranja de pulpa sangrante de color rojizo que estábamos deseosos de tomar. Nosotros las tenemos todos los años, las más tradicionales y más rojas de todas las clases rojas, jajaja. Pero a lo mejor los nuevos las conocen pero nunca han probado las genuinas y verdaderas Sangre de Toro que tenemos en LA HUERTICA.


 

Para los que no habéis afinado la memoria, preguntad por casa a vuestras madres, seguro que cuando erais pequeños os las han traído durante un período muy breve de tiempo al año. Seguro que alucinabais con ese enrojecimiento al abrirlas, cómo se apreciaban esos tintes rojizos en cada gajo, y como no, ese jugo tipo grosella que al exprimirlas se producía. Qué buenas, voy a chupetear una. En boca quizás sean más agrias y fuertes que la naranja normal, como si recordaran un poco al pomelo y además son más difíciles de pelar y más pequeñas. Virtudes que no las han beneficiado a la vista comercial y han ido cayendo en olvido.


 

Para refrescarnos un poco sabed que hay varios tipos de sanguinas y para hacer lo más fácil hablaremos de las de Sangre de Toro la más antigua y tradicional mediterránea, granate por dentro casi igual que el vino con el mismo nombre; y la Sanguineli que es más dulce y no es granate por dentro, es naranja con tintes rojos, más comercial según los IN-expertos.


 

En Italia la Sangre de Toro es muy famosa donde la llaman Tarocco siciliana, seguro que algún zumo os habéis tomado por allí en vuestros viajes.


 

Pues bien, dicen que este proceso de enrojamiento se produce si se dan bajas temperaturas por la noche (se sintetizan las antocianinas), y por esto, los frutos al no madurar lo suficiente adquieren una tonalidad rojiza ligada a dicha maduración, ligada directamente al número de horas de frío, con lo que en inviernos cálidos (como este que hemos pasado) su coloración se retrasa seguro hasta el mes de febrero como ha pasado este año.


 

La temporada de esta naranja empieza mediados de enero y termina a mediados de marzo, pero las nuestras no duran tanto porque tenemos pocas y aunque hemos intentado plantar más no es fácil su cultivo, porque esta variedad es especialmente sensible a las heladas, por lo que se ha de tener mucho cuidado en la predicción, además necesita de cuidados especiales de agarre para su conservación, ya que el riesgo de caída del fruto por el viento es alto. Las nuestras son Sangre de Toro, pequeñas pero deliciosas. Las hemos ido injertando generación tras generación porque por semilla es imposible. Nuestros naranjos proceden de injertos de hace más de 200 años. Adaptadas a nuestro suelo y afincadas en nuestra memoria.

 

Gracias al abuelo de mi abuelo, hoy las disfrutamos todos.

 

Romanesco, el arte que es pura ilusión.

Publicado el 30 Ee enero Ee 2021 a las 4:25 Comments comentarios (0)



¡Qué alimento más extraño! pensé cuando vi por primera vez una romanesco. Esta verdura de la familia de las Crucíferas (Brassica), como la coliflor y el brócoli, parece que puede tratarse de un híbrido entre ambos. Sea como fuere, hay que dejar algo claro: un híbrido no es un monstruo de la naturaleza. No tiene nada que ver con lo transgénico ni es algo antinatural. Al igual que los mulos, que provienen del cruce de una yegua y un asno, los híbridos entre dos especies muy similares de la misma familia son abundantes en el reino vegetal. No obstante, hecha esta aclaración, lo que nos ha traído hasta aquí no es su origen, sino su geometría.

 

El producto es extraño, representa lo que en matemáticas es un fractal, objeto formado por una estructura simple que se repite infinitamente a distintas escalas, dando como resultado una estructura semejante a la original. Pero es que además la apariencia irregular de las espirales de esta col es una pura ilusión.  Los fractales en la naturaleza no son tan raros.  Muchas plantas los reproducen, y a fin de cuentas, nada hay tan parecido a la estructura del átomo como la estructura del espacio y las galaxias.

 

Una vez que tenemos una ligera idea de lo que es un fractal, ya no podremos ver la romanesco como una sencilla coliflor verde. Cada col repite siempre el mismo patrón, que no es casual. Cada pico de cada col lo sigue reproduciendo. Se trata de la espiral de Fibonacci, muy semejante a la espiral áurea y la geometría sagrada. La sucesión comienza con los números 0 y 1, y a partir de estos, cada término es la suma de los dos anteriores. De tal forma que la sucesión que puso de moda la renombrada novela de Dan Brown, El código Da Vinci, resulta ser la siguiente: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144… Hasta el infinito.

 

La romanescu o romanesco, es de muy fácil cultivo. Se pueden sembrar los plantones sobre noviembre y diciembre porque tolera muy bien el frío intenso. Puede que sea lo único que sobreviva después de la nieve. Los cuidados que precisa son similares a las coliflores y brócolis y sus características también son parecidas. Quizá destacar el alto contenido en vitamina C y el bajo aporte calórico.También es menos flatulenta que las coliflores. Su sabor es más suave que el brócoli.

 

Los conos en espiral unido a su color verde intenso la hacen muy apetecible a la vista ,aunque si las dejas que se hagan grandes se vuelven violetas y muy fibrosas, llegando a producir unas flores color rosa intenso que las inutiliza para el consumo. Son más resistentes a los insectos, babosas y caracoles por lo que no precisan de ningún plaguicida.

 

Como todas las de la familia, una vez que aparece la romanescu en la planta, tarda unos 15-20 días en crecer, y como siempre, yo las prefiero pequeñas porque son mas tiernas. Cuando se dejan más tiempo los conos se van separando porque crecen los tallos que los sustentan, dando un aspecto desaliñado al conjunto. 

 

Se puede consumir cruda en ensalada, aunque para mi gusto queda demasiado rústica. Permite la congelación en crudo y se consume cocida con un poco de mayonesa o bechamel y rehogada con ajo y tropezones de jamón. 

 

Me gustan sus propiedades. Cuando las hierves, si no te pasas en la cocción, quedan con mejor consistencia que las coliflores. ¡Buen provecho!

Cambio Climático: aquí y ahora

Publicado el 23 Ee enero Ee 2021 a las 6:15 Comments comentarios (0)



Olas de calor, fenómenos meteorológicos extremos, especies invasoras o intensificación de enfermedades. Así es como se manifiesta el cambio climático.


Hoy quiero contaros un poco las consecuencias del cambio climático que más afecta a nuestro sector: la agricultura y la alimentación.


Algunas de nuestras producciones agrícolas tradicionales ya se están viendo afectadas directamente por el aumento de temperaturas. Tal es el caso, por ejemplo, del vino, y muchas bodegas están teniendo que sustituir algunas variedades por otras e incluso están viéndose obligadas a desplazar sus producciones a zonas más altas. La erosión y la aridez del suelo están reduciendo drásticamente la productividad agrícola.


Los alimentos que ingerimos pueden estar afectados por el dióxido de carbono de la atmósfera. Los niveles crecientes de dióxido de carbono están provocando que los cultivos de trigo y arroz sean menos nutritivos que antes. Muchos alimentos están aumentando su contenido de carbohidratos, disminuyendo la presencia de algunos nutrientes esenciales, como el zinc o el hierro.


Los últimos estudios, además, centran su atención en la posible relación entre estas cuestiones y el crecimiento de afecciones como la obesidad o la diabetes en todo el mundo.


El 70% de los principales cultivos en España depende de la polinización de insectos como las abejas. Pero el aumento de temperaturas, el uso de pesticidas dañinos o la expansión de depredadores como la avispa asiática y el abejaruco, ha traído el descenso de sus poblaciones. La disminución de la población de abejas y las sequías crónicas acarrean, por otra parte, una menor producción agrícola. Muchos alimentos podrían encarecerse o incluso desaparecer.


En la ganadería, los cambios climáticos en las estaciones modificarán la vegetación que es alimento de la ganadería extensiva. Cualquier cambio en la vegetación alterará considerablemente sus patrones de conducta.  


Los animales marinos también están sufriendo los efectos del cambio climático. A medida que aumente la temperatura del mar, algunas especies nativas no podrán sobrevivir y algunas otras invasoras se expandirán.


El cambio climático y la calidad del aire son dos conceptos diferentes, interrelacionados entre sí. La calidad del aire en general, y la de las ciudades en particular, se degrada si la concentración de determinados contaminantes atmosféricos supera los valores límites establecidos. Respirar este aire insano perjudica la salud de los ciudadanos.


En los últimos años está aumentando la preocupación por un contaminante muy singular, el ozono troposférico. Es el causante de 17.000 muertes prematuras en la Unión Europea al año, 1.800 de ellas en España. Dos terceras partes de los cultivos y buena parte de nuestros bosques y espacios naturales soportan niveles de ozono que dañan la vegetación.


Está claro que estos cambios climáticos y ecológicos que se están detectando ahora, cuando el planeta se ha calentado sólo 0,6 grados centígrados, probablemente tendrán un alcance mucho mayor sobre las especies y los ecosistemas en respuesta al aumento de temperatura predicho por el IPCC que puede ser hasta de seis grados centígrados más en 2100.


Echo de menos aquellas luciérnagas que por la noche iluminaban los caminos a mi huerto, las carpas del río, los gorriones picoteando el pienso de mis gallinas, las diferentes clases de charates (saltamontes) en verano, las múltiples mariposas de todos los colores que revoloteaban entre las flores.


El cambio climático está afectando a procesos esenciales de muchos organismos, como el crecimiento, la reproducción y la supervivencia de las primeras fases vitales, pudiendo llegar a comprometer la viabilidad de algunas poblaciones.


Ecosistemas como los humedales están en riesgo de desaparecer totalmente, y especies como el oso pardo o el alcornoque están en peligro de extinguirse en nuestro país.


Por otra parte, nos encontramos con una proliferación de especies invasoras, como medusas o mosquitos tigre, en detrimento de otras autóctonas, como los caracoles marinos.


Las aves, además, están cambiando sus patrones migratorios, y se quedan en latitudes más cálidas.


En nuestros mares se observa una disminución de especies de algas, como las algas rojas en el Cantábrico. Los arrecifes de coral Mediterráneo están gravemente afectados. Además, el aumento de la temperatura del agua provocado por el cambio climático ha disparado las tasas de mortalidad de la posidonia.


En España vamos a sufrir especialmente los impactos del cambio climático, y nuestra biodiversidad sufrirá una presión enorme para adaptarse a este nuevo planeta más caliente: la mitad de las especies de anfibios, reptiles, mamíferos y aves podrían ver reducido su hábitat de distribución actual en aproximadamente más de una tercera parte.

Reducir las emisiones de Co2 es la clave

Publicado el 16 Ee enero Ee 2021 a las 4:35 Comments comentarios (0)


El equipo científico que asesora a la Organización de Naciones Unidas (ONU) en materia de cambio climático ha sido claro al respecto: necesitamos alcanzar la neutralidad de carbono para mediados del siglo XXI. La próxima década es decisiva. El momento es ahora. No puede aplazarse.


Cada vez es más habitual escuchar a empresas afirmar que su objetivo es ser neutras en carbono. Pero, ¿qué significa esto exactamente? 

Entendemos que se consigue ser neutro en emisiones de gases de efecto invernadero cuando se emite a la atmósfera la misma cantidad de gases de efecto invernadero que se retira por distintas vías. Y se sabe que se ha alcanzado neutralidad cuando es cero el resultado de restar a las emisiones brutas producidas, las emisiones absorbidas o compensadas. Cuantas menos emisiones tenga un país, una empresa o un sector, y más reduzca esas emisiones, más cerca está de alcanzar el objetivo.


Algunos sectores están en mejores condiciones que otros en el camino de la descarbonización. El sector financiero tan solo tiene que liberarse de sus activos tóxicos en el sector de los combustibles fósiles y otras actividades económicas nocivas (como la deforestación), mediante una agenda con plazos concretos y medibles. Una parte del sector del transporte dispone ya de tecnologías rentables para reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la electrificación, por ejemplo. Sin embargo, para otros sectores como la aviación y el transporte marítimo, la construcción o el sector agroalimentario, la reducción de las emisiones a cero será técnicamente compleja o imposible, por lo que existirán emisiones residuales que se mantendrán.


Aquí entra en juego el concepto de compensación y el “cero neto”. Las emisiones brutas producto de la actividad económica que no pueden ser eliminadas deberán ser compensadas mediante la compra de créditos de carbono, el apoyo a proyectos de restauración o mejora de los sumideros de carbono (bosques, humedales, costas, etc.), captura y almacenamiento de carbono, inversión e investigación en combustibles sintéticos, hidrógeno verde… Pero sin una firme intención de reducir al máximo las emisiones brutas, lo que obliga a cambios sistémicos profundos, la idea de la compensación de emisiones se convierte en un enorme fraude dentro del compromiso empresarial por la descarbonización.


Pero en lugar de centrar los esfuerzos en la reducción de las emisiones brutas, las empresas están buscando maneras de mantener su status quo mientras construyen una narrativa llena de falsas soluciones.


Resumimos estas trampas, estos espejismos y estas falsas soluciones sin base científica en siete grandes tentaciones en las que las empresas están cayendo.

BUENISMO CORPORATIVO. Las empresas dicen estar comprometidas con el Acuerdo de París y contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero sus prácticas apenas cambian y no hay control real para saber si lo están haciendo realmente. Es un auténtico greenwashing (malas prácticas que algunas empresas realizan cuando presentan un producto o cualquier propuesta como respetuoso ante el medio ambiente aunque en realidad, no lo sea).

FINANZAS “SOSTENIBLES” Y NEUTRALIDAD “TECNOLÓGICA”. Las empresas abrazan la neutralidad climática si se acepta lo que ellas denominan “neutralidad tecnológica”, una regla que establece que todas las tecnologías sirven para luchar contra el cambio climático, aunque emitan gases de efecto invernadero. Además, reciben ayudas públicas y financiación de la banca sin estar condicionadas al cumplimiento de criterios climáticos, ambientales o sociales.

FALSOS “BIO”: CAMBIAR Y CONFUNDIR LAS COSAS. Desde hace años, los prefijos “bio” y “eco” o el adjetivo “verde” inundan las campañas de publicidad. En la gran mayoría de los casos se trata de publicidad engañosa que solo está entorpeciendo la lucha contra la emergencia climática.

TRUCAR LA CONTABILIDAD DE LAS EMISIONES. De nada sirve abrazar la causa de la descarbonización si no se realiza un cálculo correcto de la huella de carbono en toda la cadena de valor. No sirve ser “neutrales” en España y externalizar las emisiones a los países más pobres del mundo.

COMPRAR ENERGÍA VERDE. Actualmente no existe en España ninguna comercializadora que venda energía de origen 100% renovable. La energía de origen renovable circula por la red de transporte y se distribuye por la red de distribución de energía eléctrica mezclada con la de origen no renovable.

PLANTAR ÁRBOLES. El papel de los bosques en la mitigación del cambio climático está generando demasiadas expectativas. Las actuaciones deben estar dirigidas a restaurar la biodiversidad: no es lo mismo restaurar bosques que plantar árboles.

LA CAPTURA Y ALMACENAMIENTO DE CO2. La tecnología de captura y almacenamiento de carbono no está capturando emisiones a gran escala. Se calcula que esto no sucederá hasta por lo menos el año 2030 y el IPCC ya ha advertido que los próximos 10 años son vitales para evitar que la temperatura media del planeta supere el 1,5 ºC, por lo que no podemos confiar en esta técnica.


Llevamos mucho tiempo insistiendo en que para abordar los principales desafíos sociales de nuestra época y lograr los objetivos de sostenibilidad establecidos en el Acuerdo de París, se requieren cambios en los estilos de vida y en las pautas de consumo y producción en todos los países industrializados y en países en vías de industrialización.


Por este motivo, para avanzar en la descarbonización de la economía, es necesario que los objetivos de la transición ecológica se apliquen al modelo económico en su conjunto. Necesitamos un giro de 180 º, un cambio de rumbo por parte de los gobiernos, las empresas y la sociedad. Pero ¿cómo?

Condicionando las ayudas económicas a la agenda climática y ambiental

Tanto las ayudas públicas como los rescates del Estado a empresas deben estar condicionadas al cumplimiento de la hoja de ruta de la descarbonización de la economía española, en línea con las recomendaciones científicas para no superar el 1,5 ºC de aumento de la temperatura global. También es fundamental instaurar una fiscalidad verde que fomente las prácticas beneficiosas con el medio ambiente, así como premiar aquellas opciones que cuiden a los trabajadores y trabajadoras. Por último, las ayudas del Fondo de Recuperación europeo también deben estar vinculadas a objetivos de economía verde y circular, así como al principio de “no hacer daño”, es decir, que no puedan ser usadas en ningún caso para actividades que contribuyan al cambio climático y causen daños a la biodiversidad.

Evitando el greenwashing en materia de cambio climático

Es fundamental que la futura Ley de Cambio Climático de la UE prohíba expresamente el lobby, la publicidad y el patrocinio de las empresas de combustibles fósiles. Además, es necesaria una modificación de la Ley General de Publicidad para evitar la publicidad engañosa de productos, bienes y servicios emisores de gases de efecto invernadero.

Imponiendo más reglas para el sector empresarial

Hay que avanzar en la obligatoriedad del reporte sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y/o el cálculo de la huella de carbono, además de medir correctamente las emisiones de la actividad financiera. Se hace también necesaria una ley de diligencia debida que obligue a las empresas transnacionales a cumplir con los acuerdos y obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y medio ambiente, además de un Tratado vinculante sobre Empresas y Derechos Humanos. Por último, en el ámbito del control de la actividad energética necesitamos organismos independientes al servicio del interés público, así como legislar para evitar los oligopolios.

Alineando los objetivos de reducción de emisiones con las recomendaciones científicas

Tanto a nivel europeo como estatal, las leyes de cambio climático deben establecer un objetivo de reducción de emisiones más ambicioso. A nivel nacional, este objetivo debe elevarse hasta al menos el 55% de reducción de las emisiones para 2030 respecto a 1990. Tanto en la UE como en España es necesaria la creación de un órgano científico independiente que asesore a las instituciones a la hora de diseñar planes y políticas. Por último, la mejora, restauración y protección de los sumideros de carbono (bosques, humedales, costas) debe ser simultánea y adicional a los recortes rápidos y profundos en las emisiones de gases de efecto invernadero. En ningún caso pueden ser sustitutivos de la reducción de emisiones.

Las estrategias, malas prácticas, argucias, trampas y falsas soluciones que están siendo construidas para poner palos en la rueda de la gobernanza climática mundial deberían ser castigadas. Desde las plataformas ambientales se denuncia constantemente que una parte de las empresas tan solo ha mudado de piel y están utilizando la transición ecológica y la descarbonización como un eslogan pero ES MENTIRA.

No es solo una pugna por el relato; lo que está en juego actualmente es el mismo objetivo del Acuerdo de París. Si no se pone freno a estas estrategias empresariales corremos el riesgo de perder una década clave en la lucha para mantener la temperatura media del planeta por debajo de 1,5 ºC.


REFLEXIONES: Necesitamos un Futuro muy diferente

Publicado el 8 Ee enero Ee 2021 a las 14:30 Comments comentarios (8)

El mensaje de la COVID-19 está claro: necesitamos avanzar rápido hacia un futuro muy diferente.


El coronavirus no ha desaparecido, como prometió Donald Trump (RIP). Tampoco se ha contenido con éxito, como ha descubierto Europa. Se establece cada día un nuevo récord mundial de infecciones. Todo el mundo espera, o por lo menos yo, ponerse la vacuna, la que le toque, con el fin de recobrar alguna apariencia de normalidad en la vida.


La COVID-19 ha demostrado repetidamente la inutilidad de las fuerzas armadas, la injusticia del sistema económico y el impacto perjudicial de las emisiones de carbono. Estos pilares del orden establecido: la industria militar y la energía sucia, que los hacen funcionar a los dos, se revelaron en un tris como realmente anormales.


Consideremos el papel de las fuerzas armadas en la seguridad nacional. Se gastan en todos los países del mundo cerca de dos billones de dólares al año en armas diseñadas para defender la patria y proteger a la ciudadanía. Pero todos los tanques, misiles y soldados en la frontera no han podido hacer nada para impedir la propagación del nuevo coronavirus o detener su mortalidad. 


Antes de la irrupción de la COVID-19, la creciente división entre ricos y pobres se hizo cada vez más evidente tanto a escala doméstica como mundial. La pandemia ha hecho aún más visible esa división. Debido a la falta de mascarillas, agua para el lavado de manos y espacio para guardar la distancia social, las personas pobres han estado en apuros para evitar la infección. Los trabajadores pobres se han visto obligados a asumir mayores riesgos de exposición por el mero hecho de asistir a sus trabajos en el campo, los mataderos y los hospitales. La pobreza extrema aumenta por primera vez desde hace más de veinte años.


El repliegue de la industria y los viajes se ha acompañado de una importante reducción en el uso de combustible fósil. Como consecuencia de los confinamientos económicos, las emisiones diarias de carbono cayeron mundialmente un 17% en los meses de abril y mayo de 2020. La contaminación del aire disminuyó también, mejorando de forma inmediata la salud de las personas. Los residentes en el norte de la India podían ver el Himalaya por primera vez en treinta años y la contaminación de Los Ángeles prácticamente desapareció.


Sería reconfortante pensar que el mundo haya prestado atención a las advertencias de la COVID-19. Pero muchos países, incluyendo Estados Unidos y China, siguen incrementando su gasto militar. Se destina muy poco de los billones de dólares correspondientes al estímulo económico al alivio de la pobreza y mucho menos a una reestructuración fundamental de la economía mundial en términos más equitativos.


Y aunque la caída en las emisiones de carbono fue este año mayor que durante la crisis financiera de 2008 o del petróleo en 1979, la comunidad internacional no ha emprendido ningún compromiso colectivo adicional para aprovechar esta suerte inesperada, congelar en todo el mundo las reducciones en la huella de carbono y emprender una transición más veloz hacia la energía limpia.


Se necesitan inmediatamente recursos para combatir el impacto de la pandemia y los presupuestos militares serían las arcas económicas lógicas de donde extraer dichos recursos. Un acuerdo ecológico a escala mundial podría reducir simultáneamente las emisiones de carbono y crear puestos de trabajo mediante la construcción de la infraestructura de energía limpia. Los dirigentes mundiales, estimulados desde abajo por los movimientos populares, deberían ver la pandemia como una oportunidad para un cambio transformador.

 

LA AGRICULTURA INTEGRADA DE LA HUERTICA

Publicado el 19 Ee diciembre Ee 2020 a las 4:15 Comments comentarios (0)


Hoy vamos a hablar de la forma de producción agrícola característica de la mayoría de los productos frescos de LA HUERTICA, que como ya sabéis no tienen sello ecológico pues hoy en día para nosotros es un coste inviable y también innecesario, porque conseguimos una calidad del producto excelente, cultivado sin aditivos químicos que lo hace más sano y respetando el medio. LA AGRICULTURA INTEGRADA.

 

Nosotros siempre decimos que es un producto “del terreno”, cultivado con la experiencia de nuestros agricultores que aprendieron todo sin la necesidad de medicar sus cultivos, aprovechándose de todos los recursos naturales que tenían a su alcance, como rotación de cultivos, barbechos, fases lunares, cultivos en terraza y riegos tradicionales, combinado con nuevos conocimientos y maquinaria, respetando siempre el entorno.

 

La agricultura integrada es un sistema productivo más cercano a la agricultura ecológica que a la agricultura convencional. De hecho, en muchas ocasiones se dice que la producción integrada es el preludio de la conversión a la agricultura ecológica de las granjas o parcelas agrícolas. Pues para conseguir sello ecológico necesitas varios años de producción integrada en la explotación de ese suelo.

 

La agricultura integrada se caracteriza por ser un modelo basado en la producción racional y sostenible de alimentos, en lo que se minimiza el impacto en el medio ambiente y se potencian los métodos para la producción de alimentos libres de residuos tóxicos.

 

El origen de la producción integrada se encuentra en la necesidad de emprender acciones sostenibles que actúen de forma preventiva y en la lucha contra la aparición de plagas y enfermedades en los cultivos, uno de los rasgos característicos de la agricultura ecológica.

 

La producción integrada permite el uso de todas las técnicas disponibles, pero con la distinción de que éstas deben aplicarse en el momento óptimo y apropiado. De esta manera intenta reducir el impacto negativo sobre el medio ambiente y busca el desarrollo de la biodiversidad y la conservación de los ecosistemas. Combina técnicas de cultivo ecológicas con la implementación de una maquinaria óptima, un correcto manejo del suelo, control de la flora, el uso de riego, fertilizantes o de los productos que ayuden a controlar la aparición de plagas y enfermedades.

 

En España el cultivo con un mayor número de hectáreas en producción integrada es el olivo, seguido por cultivos como cereales, árboles frutales o viñedos.

 

Es posible que muchos de los que estéis leyendo este artículo hayáis visto el logotipo que aparece en la imagen en varios alimentos que consumís habitualmente. LA HUERTICA busca siempre esta filosofía de campo. Seguro que habéis visto ese logo de la imagen en alguno de nuestros productos como los plátanos, peras y manzanas; la oliva, la almendra, el albaricoque, melocotón, paraguaya, mango, pomelo, mandarina y la uva. Es el sistema de producción que utilizamos en nuestro huerto de cítricos, dónde aprovechamos al máximo los recursos naturales (sistema de riego en terraza, riego por acequia, abonos naturales, combinación de cultivos, rotaciones) combinados con nuevas tecnologías y maquinaria específica para agilizar el trabajo (máquinas de arado de tierra, de trituración de la madera de poda para aportar nitrógeno, composteras, desbrozadoras, motosierras) con técnicas de prevención y control de plagas (cepos de vinagre y pescado para los insectos y otros cepos para babosas, preparado del suelo, control de los bichitos buenos) evitando tener que utilizar fumigaciones innecesarias y peligrosas para el consumidor, pero sobre todo para el que da el tratamiento, con el fin de conseguir un producto de máxima calidad, la naranja.

 

Todos los productos que nosotros catalogamos "del terreno" utilizan esta técnica, porque es un sistema equilibrado entre el conocimiento y la experiencia de nuestros mayores, que se ocuparon de la tierra cuando no había nada más que sol y agua, y ni un duro en el bolsillo, y las nuevas técnicas y maquinaria que facilitan el trabajo en el campo. No usamos sello integrado, pero lo somos como se suele decir por “motivos de producción”, porque no hay dinero pero el trabajo bien hecho lo demostramos en la calidad del producto, sobre todo en su sabor.

 

LA HUERTICA busca siempre este sistema porque es el que más se adapta a nuestras necesidades, muchos de los productos frescos ecológicos no tienen sabor, o no tienen la calidad esperada, porque tú puedes cultivar una naranja ecológica y que ésta sea mediocre por muchas razones, porque la semilla es mala o se ha cultivado en condiciones diferentes y adversas a las que el necesita para desarrollarse. Lo que necesita no es solo amor, sino mucho calor, sol y que la tierra sea un poco salina, como las nuestras que son excepcionales.

 

SISTEMAS ALIMENTARIOS SOSTENIBLES

Publicado el 28 Ee noviembre Ee 2020 a las 3:45 Comments comentarios (5)


Los sistemas alimentarios y sus factores impulsores, agentes y elementos no existen en forma aislada, sino que interactúan entre sí y con otros sistemas (como los de salud, energía y transporte). Estos sistemas están vinculados entre sí e integrados en ciclos adaptables continuos de crecimiento, reestructuración y renovación (HLPE 2014). Según su definición, un “sistema alimentario sostenible es un sistema alimentario que garantiza la seguridad alimentaria y la nutrición para todas las personas de tal forma que no se pongan en riesgo las bases económicas, sociales y ambientales que permiten proporcionar seguridad alimentaria y nutrición a las generaciones futuras” (HLPE 2014, 34). Creo que colocar la seguridad alimentaria y la nutrición en una posición de prioridad central para evaluar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios contribuirá a romper el círculo vicioso que crean la malnutrición y las enfermedades para todas las generaciones, y ayudará a los responsables de las políticas a convertir los datos en acción.


Nuestros sistemas alimentarios llevan décadas al borde del precipicio: niños que dependen del comedor escolar para no pasar hambre; países en los que una prohibición de exportación provocaría escasez de alimentos; granjas que no tendrían mano de obra si se prohibieran los desplazamientos; y familias en las regiones más pobres del mundo que no pueden perder ni un solo día de trabajo por correr el riesgo de la inseguridad alimentaria, coste insostenible de la vida y la migración forzada.


El sistema alimentario global nos está llevando hasta al borde del precipicio. Muchos sabemos que está en manos de los poderes corporativos y que están impulsando la destrucción de los ecosistemas naturales y contribuyendo a la crisis climática. Es, también, un sistema muy injusto: no garantiza precios justos y empleos seguros en el sector agrícola, lo que lleva a millones a la bancarrota y al abandono del campo. Tampoco fomenta la dieta que las personas necesitan ahora y en el futuro: menos alimentos de origen animal y más alimentos de origen vegetal, de producción ecológica y asequibles.


También sabemos que la forma en que producimos la mayor parte de nuestros alimentos está haciendo que el cambio climático y la pérdida de biodiversidad empeoren notablemente, y que la agricultura es responsable de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, del 70% de la pérdida de agua dulce y del 80% de las pérdidas de hábitats. Ahora tenemos un círculo vicioso entre la producción de alimentos y la degradación de la naturaleza.


A diferencia del COVID19, las amenazas que supone el cambio climático no son nuevas, ya hemos advertido una y otra vez que nuestros sistemas de producción de alimentos no son sostenibles. El cambio climático ya está reduciendo nuestra producción de alimentos en las regiones más áridas, y llegar más allá de los 1.5 grados centígrados por encima de los promedios preindustriales tendría impactos cada vez más severos en los sistemas alimentarios.


Si esperamos hasta que los impactos en el clima se hagan más severos y generalizados, probablemente será demasiado tarde para evitar que entremos en otra crisis global. Llegados a este punto no basta con producir más alimentos en forma que se minimicen los daños al planeta: debemos empezar a producir alimentos de forma que activamente restauren su salud. Pues un planeta sin salud es un planeta sin vida.


A pesar de la evidencia del fracaso de nuestro sistema alimentario, nuestros gobiernos y la UE todavía están invirtiendo más dinero en su desarrollo. Es urgente transformar el sistema alimentario, construir uno nuevo que ponga a las personas y el planeta en el centro.


Desde mi punto de vista como agricultura ecológica creo que deberían cambiar muchos movimientos en las fichas de este tablero. La agroecología debe su resiliencia a la combinación de diferentes plantas y animales, utilizando sinergias naturales en vez de productos químicos sintéticos para regenerar los suelos, fertilizar los cultivos y combatir las plagas. Por eso es menos dependiente de los insumos importados, como fertilizantes y pesticidas, lo que reduce su fragilidad ante las perturbaciones comerciales y las fluctuaciones de precios. En lugar de despejar paisajes para sistemas agrícolas uniformes, la agroecología se basa en el “intercambio de tierras”. El enfoque territorial que defienden muchos agro ecólogos permite que los productores de alimentos y los conservacionistas se unan para encontrar soluciones que hacen posible la producción de alimentos saludables al tiempo que protegen importantes hábitats de vida silvestre. Las vulnerabilidades de nuestros sistemas alimentarios en múltiples niveles no deben olvidarse una vez que la crisis amaine. La tasa de nuevas epidemias y pandemias zoonóticas se está acelerando. Por lo tanto, los siguientes pasos son cruciales para construir resiliencia en todos los niveles:


1. Financiar a los agricultores, no las hectáreas

El dinero público de la UE está alimentando la desigualdad al enriquecer aún más a las grandes explotaciones industriales, mientras que la agricultura de pequeña escala va desapareciendo. Cuantas más tierras, más dinero reciben, independientemente de lo que produzcan o de cómo se cultive y cuide la tierra. Como resultado, poseer tierras de cultivo se ha convertido en un gran negocio, lo que ha atraído la corrupción, los oligarcas e incluso la mafia, mientras millones de pequeñas empresas han desaparecido tragadas por las explotaciones industriales.

La política agrícola de la UE debe ser radicalmente reformada para que el dinero público apoye a las personas agricultoras y a las comunidades locales. De lo contrario, también provocará que la actual crisis sanitaria empeore la situación de muchos agricultores vulnerables.


2. Alimentar a las personas, no a los animales

En la UE, el 71% de la superficie agrícola total se utiliza para alimentar animales. Si se usaran más tierras agrícolas para producir alimentos directamente para las personas necesitaríamos mucha menos superficie agrícola para la producción de alimentos saludables a nivel mundial. La producción de alimentos para animales también impulsa la deforestación y la destrucción de los ecosistemas que, junto con la expansión de la agricultura, la ganadería industrial y la explotación de especies silvestres, han creado una “tormenta perfecta” para la transmisión de enfermedades como la COVID-19 desde la fauna y flora silvestres a las personas.

Necesitamos abandonar el modelo de ganadería industrial. Menos y mejor carne proveniente de la ganadería extensiva y ecológica y más alimentos de origen vegetal, ecológicos, locales y de temporada es la garantía de más empleos de calidad en el sector agrícola y de un mundo rural vivo.


3. Más alimentos de origen vegetal, mejor salud

En tiempos de inestabilidad social y económica, es aún más importante que los alimentos de origen vegetal saludables estén ampliamente disponibles y sean asequibles. Pero el actual sistema de subsidios públicos ha incentivado la producción de alimentos perjudiciales tanto para nuestra salud como para el medio ambiente, siendo a menudo “más fácil” adoptar una dieta insana a consumir alimentos saludables y producidos de manera sostenible.

A nivel individual podemos elegir una dieta más saludable, pero nuestra elección está fuertemente condicionada por nuestro entorno social, cultural y comercial. La UE y los gobiernos nacionales deben establecer objetivos para reducir el consumo excesivo de carne y lácteos.


4. Financiar la producción de alimentos, no los combustibles y el comercio globalizado

La crisis del COVID-19 nos muestra que debemos avanzar hacia sistemas agrícolas locales y diversificados centrados en la producción ecológica. Europa ya se encuentra entre los principales exportadores mundiales de carne (España es ya el cuarto productor mundial de carne de cerdo) y lácteos, lo que tiene consecuencias terribles en las economías locales de los países importadores.

En lugar de utilizar el dinero público para la producción de cultivos para combustibles, debemos invertirlo en la creación de un nuevo sistema alimentario que produzca menos y mejores alimentos para las personas.


Desde LA HUERTICA pensamos que es hora de tomar decisiones audaces y comenzar a construir el sistema agroalimentario del futuro. El dinero público debe servir para financiar un sistema alimentario más resiliente y sostenible, que proporcione alimentos más saludables y un ambiente y clima más seguros, así como ingresos justos y empleos de calidad en el sector agroalimentario.

Se deben tomar medidas de inmediato para mantener el acceso a los alimentos y la seguridad en medio de esta crisis de salud pública. Los gobiernos deben establecer o fortalecer con urgencia mecanismos de protección social y programas de asistencia alimentaria de emergencia que protejan a los más vulnerables, incluyendo a los bebés y a los niños, a las personas mayores, a las personas con discapacidad y a los que viven en la pobreza, muchos de los cuales ya dependen de la ayuda alimentaria.

 


El Campo es la clave para afrontar la Crisis Climática y de Biodiversidad.

Publicado el 14 Ee noviembre Ee 2020 a las 5:15 Comments comentarios (0)



Ya estamos presenciando muchas de las consecuencias de ésta crisis en todo el mundo: el deshielo del Ártico, la subida del nivel del mar, el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos o la contribución a la extinción masiva de especies animales y vegetales. En España, además, las sequías y las inundaciones son cada vez más devastadoras, como lo son también los incendios. Y, como siempre, las personas más vulnerables son las más expuestas y las que más sufren sus consecuencias, aunque son las menos responsables de los efectos del cambio climático.


Es urgente actuar, pero ningún gobierno en España ha tenido la ambición o el interés suficiente para cumplir con su deber ante la mayor amenaza a la que se enfrenta nuestro planeta. Por esta falta de acción ante el cambio climático, y por no tener un Plan de respuesta ante este grave problema, tal y como obliga la Unión Europea LA HUERTICA se pone en pie de guerra. Sin planes no hay futuro.


Este año destaca como novedad en los PGE la creación de un programa para abordar el reto demográfico y la lucha contra la despoblación que cuenta con una partida de 19,01 millones de euros, de la que 17 millones se van a transferir a comunidades autónomas y entidades locales para actuaciones destinadas principalmente a servicios y conexión.


El mundo rural, nuestros pueblos y su actividad productiva (sector primario) constituyen también una oportunidad para luchar contra la emergencia climática y la pérdida de biodiversidad. Por ello es importante dar valor y relevancia a las buenas prácticas que se realizan en este ámbito y que contribuyen a abordar esta problemática. La lucha contra la despoblación tiene que tener en cuenta la mejora del territorio, de la gestión forestal y de las actividades sostenibles que refuerzan los bienes y servicios ambientales.


De forma muy ligada al mundo rural, la agricultura es una de las grandes asignaturas pendientes. No se puede frenar el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la sequía, ni la “erosión” rural si no se actúa sobre el modelo agroalimentario. Para este fin el dinero que aportarán los fondos europeos no es muy elevado ni van dirigidos a la necesaria transformación del sector. Así se dedicarán 270,8 millones para dotar de sistemas para el ahorro del agua y la eficiencia energética a la red de regadíos, además de 118 millones de euros para abordar la transición ecológica de la agricultura y la ganadería y defensa de plagas y enfermedades emergentes.


La ganadería y agricultura intensiva está en la raíz del problema del modelo actual. No se trata sólo de mejorar la eficiencia en la gestión de los recursos del proceso productivo, sino de apoyar las alternativas al modelo, potenciando la necesaria y urgente transición hacia la agroecología. España es el país de la UE con más superficie dedicada al cultivo ecológico y, sin embargo, este año el programa dedicado a la competitividad y a la calidad alimentaria para desarrollar la agricultura ecológica ha disminuido su presupuesto casi un 20% comparado con 2018, algo que no se entiende más aún cuando la Comisión Europea marcó un objetivo de alcanzar un 25% de superficie agrícola en ecológico para 2030. Como nota positiva, este mismo programa va a emplear una partida para el desperdicio alimentario de 283,45 millones de euros.


En estos duros momentos, se precisa una estrategia global de acción para detener y revertir los impactos ambientales negativos generados por la humanidad sobre el planeta de manera inmediata y concreta, ya no tenemos tiempo.


Si frente al coronavirus los gobiernos se han sentido legitimados para tomar medidas contundentes por el bien común, incluso pasando por encima de las implicaciones sobre la economía a corto plazo, frente al cambio climático el bien común se deja de lado para que ganen las grandes corporaciones, que son las que siguen dictando el ritmo y la intensidad de la respuesta climática, sólo pensando en sus beneficios. Las mismas multinacionales (y gobiernos) que han bloqueado el tratamiento climático durante años (incluso han financiado el negacionismo) quieren ahora controlar el tratamiento para que los beneficios sigan siendo suyos.


La naranja de LA HUERTICA

Publicado el 24 Ee octubre Ee 2020 a las 5:20 Comments comentarios (0)


El naranjo sabe a vida, Y el olivo a tiempo sabe, Y entre el clamor de los dos, mi corazón se debate. (Miguel Hernández)


LA HUERTICA estrena temporada naranjera con la variedad New Hall de clase Navel; después vendrá la Navelina, más pequeña; tras ella la Navel, después Navel Late; Lane; Lane Late; Sanguina Moro (oscura); la Sanguinelli; Salustiana y por último Valencia Late. Todas de cultivo ecológico, con polinizadores naturales que hacen miel para nosotros, con riego “a manta”, por acequia, y mimadas por clima excepcional.


Como tal, las naranjas son producto de la mutación genética natural, mediante cuidadosa polinización cruzada, entre dos frutas que sí existían antiguamente, el pomelo y la mandarina. Es un híbrido. El cruce se logró en las culturas asiáticas (Indochina) hace algunos milenios, y su nombre deriva del sánscrito "narang" (el árbol que da naranjas) que a su vez tiene raíces del tamil y el persa.


Según cuenta Marguelonne Toussant en su exhaustivo libro Historia natural y moral de los alimentos (Alianza Editorial, 1991), la primera referencia escrita de los cítricos la encontramos en el manuscrito Yu Kung, en el que se narra que 'envueltos en un pañuelo de seda bordado en el fondo de una cesta aparecen pomelos y naranjas' como tributos entregados al emperador Tayun, que reinó en China entre el 2205 y el 2197 a.C.


Nos consta por Plinio que la naranja ya era consumida por los patricios romanos, las cuales llegaban a sus mesas desde la lejana Palestina, desde donde la trajeron los Cruzados en la Edad Media a Europa. Por excavaciones arqueológicas se sabe que en época romana se cultivaron en Carthago, en el Norte de África, y que, probablemente, desde allí pasaron al Sur de Italia y Sicilia y, posteriormente, a la Península Ibérica.


Sin embargo, no es hasta la época de los grandes descubrimientos marítimos en los siglos XVI y XVII cuando las naranjas adquieren su merecida fama como fuente inigualable de vitamina C o antiescorbútica lo, que provoca la expansión de su cultivo.


Las naranjas fueron uno de los alimentos llevados por los colonizadores españoles a América, primero al Caribe, de allí a Florida y, posteriormente, de la mano de los misioneros, al Lejano Oeste, el Far West, a California.


Y en 1820, ocurrió algo inesperado. En un huerto de un monasterio en Brasil, una extraña mutación genética se produjo en algunos naranjos, haciendo que los frutos presentaran una curiosa abertura en su corteza, de donde aparecía una pequeña e inmadura segunda naranja... como dos siameses donde uno hubiera quedado inmaduro parasitando a su hermano. Era una naranja totalmente distinta, extraña y perturbadora a la vista... no obstante, algún valiente monje se atrevió a probarla y cuál sería su sorpresa ante el dulzor de aquel fruto. Muy pronto decidieron multiplicar esta impensada nueva variedad, la que se propagó por todo el mundo, conocida hoy como "Naranja de Ombligo" o Navel.


Aunque la presencia de los cítricos en la Huerta de Murcia se remonta a la época morisca, es en el pasado siglo cuando su cultivo alcanza la mayor expansión, llegando a ser un producto de importancia muy notable en la agricultura regional. Nuestro clima templado, de inviernos suaves y con muchas horas de sol, junto al buen hacer de nuestros agricultores posibilitó que nuestras naranjas y limones adquiriesen fama mundial, llegando a ser comercializados en toda Europa, incluida la entonces lejana Rusia.


Por un lado, y para no confundirlas con el resto, tenemos las naranjas amargas (Citrus aurantium), esas que dan a Sevilla su olor a azahar y que los ingleses se llevan para hacer mermelada. El resto de naranjas, las dulces (Citrus sinensis) se clasifican en tres grandes grupos: Navel, Blancas y Sanguinas.


Todas las de clase Navel son las naranjas de mesa de toda la vida. Es muy característica la especie de “ombligo” que tienen en un extremo del fruto. Son las ideales para comer frescas: de sabor intenso, jugosas, sin semillas y fáciles de pelar. Se puede hacer perfectamente zumo con ellas.


Las Blancas, no sé por qué se llaman así, pero el caso es que son las típicas naranjas de zumo. De forma más achatada, sin ombligo, con semillas y la piel más pegada a los gajos: caracteres que las hacen más adecuadas para hacer zumo que para consumir en fresco.


Las Sanguinas, aunque menos conocidas en los mercados, se cultivaban en el Mediterráneo desde el siglo XVIII. Su particular aspecto, como si se hubieran teñido de sangre (de ahí su nombre). Se trata simplemente una naranja corriente con un gen que ha mutado. Este gen es responsable de producir las antocianinas, que dan esos particulares tonos rojizos a la cáscara y a la pulpa. Esta sustancia, de gran poder antioxidante, sólo se forma cuando las temperaturas nocturnas son bajas Hay distintos tipos sanguinas, que se distinguen principalmente por la tonalidad de color y la acidez de la carne y el zumo: la Tarocco siciliana (muy apreciada en Italia, tiene IGP), la Sanguinelli española y la Moro (más oscura) que son las dos clases que LA HUERTICA recoge entre febrero y marzo.


Un año más podemos decir eso de: LA HUERTICA inaugura esta temporada de naranjas. Me siento la tía más feliz y orgullosa de este mundo. Qué las disfrutéis.