La Huertica

MERCADO LOCAL ON LINE DE PRODUCTOS DIRECTOS DEL CAMPO MURCIANO 

CONOCE EL VALLE DE RICOTE

 

El río Segura es y ha sido siempre nuestra fuente de vida. Ha tenido tanta importancia para la comunidad murciana como el río Nilo para Egipto, utilizando la misma estrategia, el riego por inundación del río. A lo largo de su curso han ido creciendo pueblos y ciudades cargadas de historia, nosotros vamos a dar un pequeño paseo por  los pueblos que conforman el Valle de Ricote, “campamento base” de LA HUERTICA.

A la orilla del Segura, en su Vega Media, se encuentra un paraje de belleza cautivadora y variadísimos contrastes. Se alza contra el paso del tiempo y arraiga en la más genuina tradición andalusí; su microclima y su orografía han sido moldeados por la gracia del río Segura y la labor civilizadora y continuada del hombre que aún hoy continúa, como bien habréis podido saborear.


Íberos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, visigodos... todos estos pueblos, y otros más, habitaron y poblaron nuestra Región, pero fue con los mahometanos cuando mayor personalidad y esplendor alcanzó, especialmente, el valle de Ricote. De la ciudad que da nombre al valle salieron grandes personalidades de la España musulmana, como Ibn Hud, caballero guerrero que conquistó y reunificó toda al-Andalus bajo su mano en los años 1228 y 1237, o al-Ricotí, uno de los más grandes pensadores y matemáticos árabes, cuya privilegiada cabeza fue contratada por Alfonso X, años después, para formar parte de la Escuela de Traductores de Toledo.

A finales del siglo XIII, el rey Sancho IV se vio en la necesidad de recompensar a la Orden de Santiago por su colaboración en las campañas bélicas otorgándole el valle de Ricote y sus municipios, además de Caravaca de la Cruz.


"La dulce patria donde corrían ríos de agua, vino, leche y miel; todos los placeres se daban cita en ella". Al-Qartayanni, s. XIII.

Vista del valle desde Ricote.

Panorámica del Valle de Ricote desde Ojós.

Noria del Candelón, Abarán.

Llegada del Río Segura por el Valle de Ricote hasta Ulea. 

Cima de Ricote en lo alto.

Durante toda la Baja Edad Media y hasta la definitiva expulsión de los moriscos por Felipe III en 1609, los musulmanes habitaron y trabajaron la tierra como siempre lo habían hecho desde que llegaron. Sus abundantes artes agrícolas les permitieron vivir de manera estable mientras pagaban los tributos a las autoridades cristianas. El valle de Ricote fue, con el paso de los reyes cristianos, el último y mejor reducto de mudéjares, musulmanes a los que se les permitió quedarse, en la Región de Murcia. Su expulsión arrancó lágrimas en los ojos de quienes amaban con sinceridad la tierra donde habían nacido; demográfica y económicamente, fue una crisis que sumió en la pobreza al valle de Ricote y otras comarcas de Aragón y Valencia.

Un horizonte de palmeras, rodeadas de árboles frutales, con arrullos del agua cercana y huertos mimados con muchos soles, rodean nuestra HUERTICA. A la entrada al valle de Ricote, fértil huerta labrada con tesón donde los monumentos no son estatuas guerreras, sino norias para regar frondosos sauces alimentados en tranquilos meandros, cuyos más esplendorosos orígenes se los debemos a la presencia andalusí.

Los municipios de Cieza, Abarán, Blanca, Ricote, Ojós, Ulea (en el que nosotros cultivamos), Villanueva del Segura y Archena, enhebran, abrazados al río Segura, el más bello de paisaje ribereños. Las rutas del valle de Ricote nos conducen entre huertos de frutales que rodean a las palmeras, al lado de norias hacia huertas de hortalizas, origen de la gran mayoría de los productos que ofrece LA HUERTICA. Queremos hacer un breve paseo descriptivo por estos pueblos para que podáis conocer mejor la riqueza de nuestro valle. La semana que viene empezaremos con Cieza, la cuna de la fruta de hueso. Paraíso donde el agua del río cobra todo el protagonismo a lo largo de su historia. 


"La tierra es lo único que permanece"

(Lo que el viento se llevó)

Las Palmeras datileras 

 

La  palmera, es uno de los árboles más característicos de nuestra huerta. Esbelta, delgada, elegante, entre el cielo y la tierra; firme en el suelo, su tronco flexible y  con sus ligeras hojas al viento, me recuerdan siempre a los fuegos artificiales de las fiestas de verano. Siempre sobresaliendo por encima de los demás árboles y de los tejados de las casas, flanqueando portales de ilustres edificios o en medio de parques y jardines. En la Región de Murcia, si bien podemos encontrar palmeras prácticamente por toda su geografía, merecen especial mención los palmerales de Abanilla y las de nuestro Valle de Ricote protagonistas del aire morisco de la zona.


En tiempos anteriores al hombre sobre la tierra, las palmeras vegetaban ya por el continente europeo, poseedor por aquel entonces de un clima semejante al que existe en la actualidad en el Norte de África. Y, refiriéndonos a la palmera datilera, su existencia en tiempo de los romanos quedó consignada por Plinio el Viejo quien recoge en su Secundi naturalis historiæ que había palmeras en Italia, pero eran estériles, mientras que en la parte marítima de España daban fruto; por lo que lo más probable es que su introducción se debiese a algún pueblo venido del oriente como los fenicios.


La palmera datilera pertenece a la familia de las Arecaceae y su nombre científico es  Phoenix dactylifera L. En España existen multitud de variedades debido principalmente al método tradicional de multiplicación por semillas, es decir, plantando los dátiles.

Huertos, naranjos, palmeras,
verdores, casicas blancas,
el río, acequias, brazales,
hilicos de agua'

En el poema 'Los oäsis de Murcia' de Vicente Medina (1866-1937) 

Palmeras del Valle de Ricote

Las palmeras se adaptan bien a los cambios de temperatura, pensemos en las diferencias térmicas entre el día y la noche en los desiertos del norte de África. Sin embargo, si no crecen en condiciones de altas temperaturas, muchas horas de sol y baja humedad, su fructificación en escasa o nula. Su resistencia a las sequías y a la salinidad del agua de riego es otra de sus características más notables, aunque si queremos obtener buenos y abundantes frutos deberemos mantener una humedad radicular constante.

Las palmeras son árboles dioicos, es decir, existen flores machos y flores hembras pero desarrolladas sobre plantas diferentes, y pueden alcanzar alturas superiores a los 25 metros y 2 m de diámetro en la base del tallo. Estas  flores pequeñas poseen seis piezas en dos verticilos, las masculinas con seis estambres, las femeninas con tres carpelos, madurando uno únicamente, dando lugar por tanto a un solo fruto por flor.

Sus troncos están cubiertos por los restos de las hojas muertas y en su base pueden presentar raíces vistas, así como hijuelos que si no son podados desarrollarán palmeras múltiples conocidas vulgarmente como 'palmeras candelabro'.

Hay quienes sostienen que el olivo es el árbol de los judíos, el ciprés el de los cristianos y la palmera la de los musulmanes, pero yo soy de los que piensan que los árboles, como los territorios, no tienen fronteras, que somos los hombres los que clasificamos, separamos, dividimos, ponemos límites, que la naturaleza es un todo y yo, particularmente, me siento olivo, palmera, ciprés, naranjo y limonero.

La acequia árabe. El sistema de riego de LA HUERTICA

 

En el siglo X, los árabes crearon en Murcia un prodigioso sistema de riego. Con el azud de la contraparada, dominaron las aguas del Segura y tejieron una red de acequias que abastecía los campos.


Hubo un tiempo en que los reyes bebían de éste agua. Surtían con ella sus palacios. Hoy es fácil ver peces muertos y basura. La huerta lucha por encontrar un modo de supervivencia en el siglo XXI, sobreponerse al abandono de la agricultura tradicional.

La Huertica sigue regando sus cítricos como nos enseñaron los árabes, riego por acequia o como aquí le llamamos: riego “a manta” porque así entra el agua al huerto..." a manta", es muy rápido.

El sistema concebido por los ingenieros árabes consistía en desviar desde el azud (presa de poco tamaño) de la Contraparada las aguas del río a las dos acequias mayores. Éstas se distribuyen a su vez en una red de más innumerables acequias menores que también se subdividen en hijuelas, brazales y regaderas. Mediante un sistema de aceñas, norias y azudes, se lograba salvar los desniveles y llevar el agua hasta las zonas más alejadas.

El problema es que las acequias han caído en el abandono. Por muchas el agua no corre, obturadas por desechos y especies vegetales invasivas como la caña. Algunas no se han limpiado en décadas y da una pena.

Antiguamente, eran los propios huertanos quienes se encargaban de la limpieza de las acequias, llamada monda. Se repartían la tarea entre ellos de acuerdo con su responsabilidad, la tierra que tenían. Aquí en Ulea no tenemos tanto problema porque es un pueblo agrícola y tenemos hasta guardia de acequia pero a partir de Murcia, es muy triste. Las cañas inundan todo sin control.

“Cuando yo era pequeña, en la huerta usábamos la caña para todo. Hasta para hacer cuchillos con los que partíamos el tocino, pelábamos los higos y cortábamos casi cualquier cosa. También se utilizaba para la construcción, los techos de las casas…” Cuenta mi madre. Al haber caído la caña en desuso, crece de manera descontrolada. Forma espesos cañaverales que obturan las acequias e impiden la proliferación de otras especies vegetales e incluso animales. El deterioro de las acequias va parejo al del paisaje. Éstas constituyen un ecosistema que da cobijo a numerosísimas especies animales y vegetales. La contaminación y el abandono han puesto en severo peligro la supervivencia de muchas de ellas. Otras, ya han desaparecido.


Se trata de un círculo vicioso. El abandono de las acequias las convierte en un foco de problemas para los vecinos. Este  abandono las hace inhabitables para flora y fauna. Pero en vez de limpiarlas, se opta por el entubamiento, lo que garantiza el regadío y acaba con los problemas de higiene, pero también con plantas, animales… el ecosistema en sí.


Este reto empieza en nosotros mismos los agricultores, limpiando y utilizando estos sistemas de riego para que no caigan en desuso y terminen desapareciendo.


Así que cuidemos la huerta para que su poder nos acompañe siempre.

Azud de Archena

Noria de Guadalupe

Compuerta de la acequia de más de 300 años

Brazales de LA HUERTICA

Cañas por el río.

Mapa de la acequia de Ulea.

Las fases de la Luna en el huerto y en tu maceta.

 
 
 
 

Las fases lunares y la agricultura ecológica están muy ligadas, pasa igual con nosotros. Desde que el hombre empezó a cultivar alimentos se ha regido por las fases lunares para cultivar determinados alimentos y realizar otras labores agrícolas como trasplantes, podas, cosechas, etc. Aquí los sabios del campo se rigen por esas fases para las labores del campo que nadie les enseñó.

La observación y la experiencia empírica de miles de años del agricultor sentó las bases para conocer los momentos del día, mes y del año más propicios para las diferentes labores. Qué hacer y qué no hacer en la huerta y en otras labores comunes del entorno rural en función a las fases lunares de cada momento. Por ejemplo, parece tener mejor impacto sembrar por las mañanas y plantar por las tardes.


Hay cuatro fases lunares: luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante. Podemos diferenciar cada una de estas fases por la posición que tiene la luna entre la tierra y el sol.

  • Durante el cuarto menguante o decreciente (la luna tiene forma de D en el hemisferio sur y forma de C en el hemisferio norte) la savia se va a localizar principalmente en las raíces (partes subterráneas de la planta). Momento óptimo para podar, injertar y sembrar hortalizas de hoja, tallo y fruto
  • Durante la luna llena la savia se encuentra en la parte aérea de la planta y aumenta el crecimiento en altura de ésta. Es bueno momento para cosechar hortalizas de hoja y trabajar la tierra.
  • Durante la luna nueva, un periodo de reposo y adaptación, aprovecharemos para retirar las plantas espontáneas que crecen en la huerta.
  • Durante el cuarto creciente, la luna tiene forma de C si estás en el hemisferio sur y la verás con forma de D si estás en el hemisferio norte, es momento ideal para podas que darán vigor a la planta. La savia se encuentra principalmente en la parte aérea de la planta. 
Para todos aquellos que quieran guiarse por la luna en sus cultivos o sus flores del jardín existe un libro muy interesante y que sale todos los años con las fechas concretas en las que podemos sembrar nuestros cultivos o plantas y nos indica cual es la mejor luna para sembrar. A mi me lo regaló hace unos años una buena amiga de toda la vida y huertera, dalo por hecho, Diana, gracias por tan buen regalo. Os animo a que lo compréis, el Lunario 2019 !claro!.