La Huertica

MERCADO LOCAL ON LINE DE PRODUCTOS DIRECTOS DEL CAMPO MURCIANO 

El maravilloso mundo de la NARANJA

 
 

Si os digo que España es el primer país productor de cítricos en Europa no creo que os sorprenda, pero a lo mejor no sabíais que somos el primer país exportador de naranjas del mundo para consumo en fresco.

Como era de esperar, Valencia está a la cabeza en superficie cultivada de cítricos, (59 % del total nacional), seguida por Andalucía (24 %) que se ha especializado más en las naranja amarga destinada al mercado inglés, Murcia (13 %) se ha decantado por los limones, aunque también tiene importantes superficies de naranja y mandarina que destina a la exportación y Cataluña (3%), en concreto la provincia de Tarragona.

Como tal, las naranjas son producto de la mutación genética natural (mediante cuidadosa polinización cruzada) entre dos frutas que sí existían antiguamente, el pomelo y la mandarina. El cruce se logró en las culturas asiáticas (Indochina) hace algunos milenios, y su nombre deriva del sánscrito "narang" que a su vez tiene raíces del tamil y el persa. Las naranjas fueron apreciadas por todas las culturas tanto por su sabor y abundante zumo, como por las esencias aromáticas presentes en su corteza. Pero en 1820, ocurrió algo inesperado. En un huerto de un monasterio en Brasil, una extraña mutación genética se produjo en algunos naranjos, haciendo que los frutos presentaran una curiosa abertura en su corteza, de donde aparecía una pequeña e inmadura segunda naranja... como dos siameses donde uno hubiera quedado inmaduro parasitando a su hermano. Era una naranja totalmente distinta, extraña y perturbadora a la vista... no obstante, algún valiente monje se atrevió a probarla y cuál sería su sorpresa ante el dulzor de aquel fruto. Muy pronto decidieron multiplicar esta impensada nueva variedad, la que se propagó por todo el mundo, conocida hoy como "Naranja de Ombligo" o Navel.

Por un lado, y para no confundirlas con el resto, tenemos las naranjas amargas (Citrus aurantium), esas que dan a Sevilla su olor a azahar y que los ingleses se llevan para hacer mermelada. El resto de naranjas, las dulces (Citrus sinensis) se clasifican en tres grandes grupos: Navel, Blancas y Sanguinas.

Las Navel son  las naranjas de mesa de toda la vida. Es muy característica la especie de “ombligo” que tienen en un extremo del fruto. Son las ideales para comer frescas: de sabor intenso, jugosas, sin semillas y fáciles de pelar. Se puede hacer perfectamente zumo con ellas. Son las que ofrece LA HUERTICA de noviembre a marzo New Hall, Navelina, Nave y Lane.

Las Blancas no sé porqué se llaman así, pero el caso es que son las típicas naranjas de zumo. De forma más achatada, sin ombligo, con semillas y la piel más pegada a los gajos: caracteres que las hacen más adecuadas para hacer zumo que para consumir en fresco. Las variedades más utilizadas, y que LA HUERTICA también produce, son: Salustiana (está en su mejor momento a principios de primavera) y Valencia Late (se cosecha desde finales de marzo hasta junio).

Las Sanguinas, aunque menos conocidas en los mercados,  se cultivaban en el Mediterráneo desde el siglo XVIII. Su particular aspecto, como si se hubieran teñido de sangre (de ahí su nombre). Se trata simplemente una naranja corriente con un gen que ha mutado. Este gen es responsable de producir las antocianinas, que dan esos particulares tonos rojizos a la cáscara y a la pulpa. Esta sustancia, de gran poder antioxidante, sólo se forma cuando las temperaturas nocturnas son bajas Hay distintos tipos sanguinas, que se distinguen principalmente por la tonalidad de color y la acidez de la carne y el zumo: la Tarocco siciliana (muy apreciada en Italia, tiene IGP), la Sanguinelli española y la Moro (más oscura) que son las dos clases que LA HUERTICA recoge entre febrero y marzo.

LA HUERTICA estrena temporada naranjera con la clase New Hall, después vendrá la Navelina, tras ella la Navel, después Navel Late, Lane, Lane Late, Sanguina Moro (oscura), la Sanguinelli, Salustiana y por último Valencia Late. Todas de cultivo ecológico, con los polinizadores naturales que hacen miel para nosotros, con riego “a manta”, por acequia, y mimadas por clima excepcional. 

Un año más podemos decir eso de: LA HUERTICA inaugura la temporada de naranjas 2018 dando gracias a mis padres de todo corazón

Me siento la tía más feliz y orgullosa de este mundo. Qué las disfrutéis.

Ricote da nombre al Valle.

 

De paseo por nuestro Valle divisamos arriba en lo alto, el pueblo de Ricote. Su nombre proviene de un ilustre “ricoteño” . Al-Ricotí. Una figura  sabia, que otorgó durante un largo período del siglo XIII fama de ciudad culta y moderna a Murcia.  Dominaba las disciplinas de filosofía, medicina y música entre otras. Fue tal su fama, que incluso el infante don Alfonso, futuro Alfonso X 'El Sabio', se interesó por la sabiduría de este filósofo islámico del reino de Murcia.

Ricote es el único pueblo del Valle que aunque le da nombre no se encuentra en el valle, se alza arriba en lo alto observando lo y marcando su destino.

Al igual que el resto del Valle, el municipio de Ricote ha sido habitado de forma continuada desde el Neolítico hasta la actualidad. Pero como ya imagináis, sería en la época islámica cuando la población comenzaría a tener una gran relevancia, entre otros factores por su emplazamiento estratégico. Dos elementos tienen una importancia esencial dentro de la Historia de la villa: la población musulmana de la Edad Media y la encomienda de la Orden de Santiago en el siglo XIII, que perduraría hasta el XIX. Una tierra donde la encomienda dejó la herencia de la agricultura como base económica, y que tiene en el vino, la almendra y los cítricos una señal de identidad.

El entorno natural de Ricote es el de un valle rodeado por montañas, entre las que destaca el pico de Almeces con sus 1.124 metros de altura que preside el Valle lleno de oliveras y almendros, de limoneros y naranjos, de melocotones, ciruelas y mucha uva.

 

BLANCA, la negra del valle.

 
 

Siguiendo nuestro paseo por los pueblos del Valle de Ricote, nos centramos hoy en el pueblo de Blanca. Situado en la parte izquierda del río.

El crecimiento de la villa de Blanca comenzó con la llegada de los conquistadores árabes a la Región de Murcia en el año 713 que supieron aprovechar al máximo los recursos que ofrecía el Segura, estableciendo una extensa red de canalizaciones que llevaban el agua a todos los campos de cultivo de su cuenca aunque antes los romanos emplearon aquí acequias y pequeños acueductos para las labores agrícolas. Cuando paseo por el camino del río me transporto a otras épocas e imagino norias, molinos, puentes y inundando el paisaje a lo largo del río, permitiendo el florecimiento de la agricultura.

En aquellos momentos, Blanca era conocida por con el nombre de Negra, debido seguramente al color del monte que alberga la fortaleza pero con la dominación cristiana quisieron hacer un "lavado" total , como era costumbre, y cambiarle el nombre por su antónimo. No obstante, el nombre original es el que tiene más sentido, ya que la localidad se asienta sobre una peña de tonalidad oscura.

 

La explicación a este amplio asentamiento se centra en torno al paso en el río Segura, que convierte esta zona de la Vega Alta del río en un vergel, un paisaje fértil de frutales, huertos y palmeras, rodeado por escarpados riscos que hace siglos sirvieron de fortaleza defensiva y hoy nos invitan a recorrerlos para obtener las mejores vistas y los mejores manjares de la tierra. ¡Pues no habré recorrido yo sus caminos con mi furgo!. Hay un pantano al que suelo ir mucho a ver las distintas clases de aves que se acercan ahí a beber y comer, que vuelan hacia el sur huyendo del frío invierno.


Esas fértiles tierras regadas por el río Segura proporcionan a LA HUERTICA las mejores mandarinas de la zona, las  que recogeremos en noviembre, los mejores calabacines y berenjenas del terreno, pimientos espectaculares y calabazas de distintas clases, las cebollas frescas de mayo y los ajetes del invierno. Un verdadero vergel.

Abarán ciudad de norias.

 

Favaran o Fauran, denominación árabe de la que proviene el actual nombre de Abarán. Pertenece a la Vega Alta del Segura. Limita al norte con el municipio de Jumilla, al oeste con el de Cieza, al sur con Ricote y Blanca y al este con este último y Fortuna.

Los orígenes del asentamiento humano en Abarán datan de la Edad de Bronce, aunque la primera información documentada es del año 1244, cuando el príncipe don Sancho promete a la Orden de Santiago el Valle de Ricote, pasando a formar parte de la Encomienda de Ricote.

La villa de Abarán destaca por la estrechez de sus calles (árabes) para evitar el sol y  la vistosidad de sus norias, todo el carácter morisco propio nuestra zona. 

Noria Grande

Como ocurre en todos los municipios vecinos del Valle de Ricote, hay que destacar siempre la presencia del río Segura que mueve las cuatro norias más importantes del valle, dos en cada orilla. Las norias son el elemento más representativo de la ciudad, con cuatro de ellas totalmente funcionales actualmente: la Noria Grande, la Noria de la Hoya, la Noria de D. García y la Noria Ñorica. Además, todavía se conservan restos de la Noria de Félix Cayetano y referencias a la Noria de Barrona y la Noria de Matuses
Junto al margen izquierdo del río Segura, encontraremos la Noria Grande. Está considerada la noria más grande en activo de Europa y una de las más longevas, ya que data de 1805. Su importancia dentro del sistema de regadío de la localidad es indiscutible, ya que se encargaba de abastecer a la acequia principal: Blanca.

Paseando entre huertos de mandarinos y limoneros  llegamos a la Noria de La Hoya de Don García que data de 1818, tiene un diámetro de 8,20 metros. Está enteramente construida en madera y muy bien conservada. Al igual que la Noria Grande toma el agua de la Acequia Principal Blanca. Seguimos bajando el río y encontramos un par de puentes que nos cruzan a la barriada de la Virgen de Oro  y remontamos el margen derecho del río por un camino de tierra que nos lleva a «La Ñorica». Esta noria es la menor de Abarán (de ahí su nombre), con 5 metros de diámetro. Es metálica, con algún elemento de madera, y saca el agua de la acequia Charrara para llenar una balsa pequeña con la que riega el barranco de Chelo y Jacintón. 

Noria de la Hoya de Don García.

Ñorica

Nos queda aún bajar a la Noria de Candelón, a la que se accede por el camino del mismo margen del río y que pone fin al municipio de Abarán.  

Lo que los murcianos llamamos norias, otros llaman azudas, en referencia a la necesidad de construir una presa o azud en el río para derivar agua hacia ellas. 

Mi abuelo Isaías fue maestro en esta localidad en los años de la Guerra, cuando se enseñaba a leer y escribir por un plato de comida. Él siempre decía que en Abarán “el agua corretea”. Es un lugar mágico.

Noria del Candelón

Noria de Félix

La semana que viene descenderemos el río Segura por la ciudad de Blanca, un paraíso para los ojos. Salud! 

Cieza, la Puerta del Norte que abre el Valle.

En nuestro paseo por el Valle de Ricote, vamos a hablar de la ciudad más grande de la zona, Cieza, capital natural de la comarca de la Vega Alta del Segura o la Puerta del Norte. 

Poblada desde tiempos remotos, destaca entre muchas cosas por sus yacimientos Paleolíticos y Neolíticos, únicos en el Arco Mediterráneo y declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Habitada posteriormente por íberos (yacimiento de Bolvax), por romanos y visigodos y por los árabes (conjunto arqueológico de Medina Siyasa). Es el yacimiento arqueológico más importante en decoración islámica de Europa. 

Medina Siyâsa constituye un poblado musulmán del siglo XI, situado en el Cerro del Castillo de la ciudad de Cieza. 

La tradición del consumo de melocotón en esta zona se remonta al periodo de ocupación romana, como demuestran los restos vegetales pertenecientes al siglo III d.C. encontrados en la Cueva-Sima de La Serreta que contiene una de las muestras más significativas de Arte Rupestre postpaleolítico de la Región de Murcia, concretamente dentro de los estilos artísticos esquemático y seminaturalista. Estas representaciones muestran desde escenas de caza con varios équidos, cápridos, cérvidos y arqueros a la carrera, hasta ídolos que pudieron ser el centro de rituales propiciatorios. Situada en una de las paredes verticales del Cañón de los Almadenes Espacio Natural Protegido. El río Segura ha tallado esta profunda hendidura a lo largo de millones de años, aprovechando los accidentes tectónicos y plegamientos de la alineación montañosa de las sierras del Molino y la Palera, dando lugar a un desfiladero de cuatro kilómetros de longitud, con paredes verticales que en algunos tramos llegan a superar el centenar de metros de profundidad.

El río Segura entra en el término municipal de Cieza a través del Cañón de Almadenes, después de regar las huertas y arrozales de la vecina Calasparra, abriéndose después un amplio valle de unos 12 km sobre el que se desarrolla la huerta ciezana. Melocotoneros, albaricoqueros y nectarinos crecen por su huerta dejando en la época de floración un espectáculo para los sentidos. 

Los regadíos tradicionales en la vega de Cieza se desarrollan alrededor de sus cuatro acequias mayores: tres son de origen romano, Don Gonzalo, Los Charcos y El Horno y la cuarta -La Andelma-, fue construida por los árabes después de que se instalasen en la zona, a partir del siglo X. Acequias que riegan los huertos de José, que abastece a LA HUERTICA de acelgas, espinacas, melocotón y ajos tiernos. O la de Antonio, conocido por “Toñico” que nos proporciona alcachofa, judías y cebollas, ah! Y alguna que otra hierba seca. O la de Evaristo que nos prepara cada año sus sabrosas mandarinas. Un vergel para cualquiera. Y la semana que viene… Abarán, ciudad de norias.

CONOCE EL VALLE DE RICOTE

 

El río Segura es y ha sido siempre nuestra fuente de vida. Ha tenido tanta importancia para la comunidad murciana como el río Nilo para Egipto, utilizando la misma estrategia, el riego por inundación del río. A lo largo de su curso han ido creciendo pueblos y ciudades cargadas de historia, nosotros vamos a dar un pequeño paseo por  los pueblos que conforman el Valle de Ricote, “campamento base” de LA HUERTICA.

A la orilla del Segura, en su Vega Media, se encuentra un paraje de belleza cautivadora y variadísimos contrastes. Se alza contra el paso del tiempo y arraiga en la más genuina tradición andalusí; su microclima y su orografía han sido moldeados por la gracia del río Segura y la labor civilizadora y continuada del hombre que aún hoy continúa, como bien habréis podido saborear.


Íberos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, visigodos... todos estos pueblos, y otros más, habitaron y poblaron nuestra Región, pero fue con los mahometanos cuando mayor personalidad y esplendor alcanzó, especialmente, el valle de Ricote. De la ciudad que da nombre al valle salieron grandes personalidades de la España musulmana, como Ibn Hud, caballero guerrero que conquistó y reunificó toda al-Andalus bajo su mano en los años 1228 y 1237, o al-Ricotí, uno de los más grandes pensadores y matemáticos árabes, cuya privilegiada cabeza fue contratada por Alfonso X, años después, para formar parte de la Escuela de Traductores de Toledo.

A finales del siglo XIII, el rey Sancho IV se vio en la necesidad de recompensar a la Orden de Santiago por su colaboración en las campañas bélicas otorgándole el valle de Ricote y sus municipios, además de Caravaca de la Cruz.


"La dulce patria donde corrían ríos de agua, vino, leche y miel; todos los placeres se daban cita en ella". Al-Qartayanni, s. XIII.

Vista del valle desde Ricote.

Panorámica del Valle de Ricote desde Ojós.

Noria del Candelón, Abarán.

Llegada del Río Segura por el Valle de Ricote hasta Ulea. 

Cima de Ricote en lo alto.

Durante toda la Baja Edad Media y hasta la definitiva expulsión de los moriscos por Felipe III en 1609, los musulmanes habitaron y trabajaron la tierra como siempre lo habían hecho desde que llegaron. Sus abundantes artes agrícolas les permitieron vivir de manera estable mientras pagaban los tributos a las autoridades cristianas. El valle de Ricote fue, con el paso de los reyes cristianos, el último y mejor reducto de mudéjares, musulmanes a los que se les permitió quedarse, en la Región de Murcia. Su expulsión arrancó lágrimas en los ojos de quienes amaban con sinceridad la tierra donde habían nacido; demográfica y económicamente, fue una crisis que sumió en la pobreza al valle de Ricote y otras comarcas de Aragón y Valencia.

Un horizonte de palmeras, rodeadas de árboles frutales, con arrullos del agua cercana y huertos mimados con muchos soles, rodean nuestra HUERTICA. A la entrada al valle de Ricote, fértil huerta labrada con tesón donde los monumentos no son estatuas guerreras, sino norias para regar frondosos sauces alimentados en tranquilos meandros, cuyos más esplendorosos orígenes se los debemos a la presencia andalusí.

Los municipios de Cieza, Abarán, Blanca, Ricote, Ojós, Ulea (en el que nosotros cultivamos), Villanueva del Segura y Archena, enhebran, abrazados al río Segura, el más bello de paisaje ribereños. Las rutas del valle de Ricote nos conducen entre huertos de frutales que rodean a las palmeras, al lado de norias hacia huertas de hortalizas, origen de la gran mayoría de los productos que ofrece LA HUERTICA. Queremos hacer un breve paseo descriptivo por estos pueblos para que podáis conocer mejor la riqueza de nuestro valle. La semana que viene empezaremos con Cieza, la cuna de la fruta de hueso. Paraíso donde el agua del río cobra todo el protagonismo a lo largo de su historia. 


"La tierra es lo único que permanece"

(Lo que el viento se llevó)

Las Palmeras datileras 

 

La  palmera, es uno de los árboles más característicos de nuestra huerta. Esbelta, delgada, elegante, entre el cielo y la tierra; firme en el suelo, su tronco flexible y  con sus ligeras hojas al viento, me recuerdan siempre a los fuegos artificiales de las fiestas de verano. Siempre sobresaliendo por encima de los demás árboles y de los tejados de las casas, flanqueando portales de ilustres edificios o en medio de parques y jardines. En la Región de Murcia, si bien podemos encontrar palmeras prácticamente por toda su geografía, merecen especial mención los palmerales de Abanilla y las de nuestro Valle de Ricote protagonistas del aire morisco de la zona.


En tiempos anteriores al hombre sobre la tierra, las palmeras vegetaban ya por el continente europeo, poseedor por aquel entonces de un clima semejante al que existe en la actualidad en el Norte de África. Y, refiriéndonos a la palmera datilera, su existencia en tiempo de los romanos quedó consignada por Plinio el Viejo quien recoge en su Secundi naturalis historiæ que había palmeras en Italia, pero eran estériles, mientras que en la parte marítima de España daban fruto; por lo que lo más probable es que su introducción se debiese a algún pueblo venido del oriente como los fenicios.


La palmera datilera pertenece a la familia de las Arecaceae y su nombre científico es  Phoenix dactylifera L. En España existen multitud de variedades debido principalmente al método tradicional de multiplicación por semillas, es decir, plantando los dátiles.

Huertos, naranjos, palmeras,
verdores, casicas blancas,
el río, acequias, brazales,
hilicos de agua'

En el poema 'Los oäsis de Murcia' de Vicente Medina (1866-1937) 

Palmeras del Valle de Ricote

Las palmeras se adaptan bien a los cambios de temperatura, pensemos en las diferencias térmicas entre el día y la noche en los desiertos del norte de África. Sin embargo, si no crecen en condiciones de altas temperaturas, muchas horas de sol y baja humedad, su fructificación en escasa o nula. Su resistencia a las sequías y a la salinidad del agua de riego es otra de sus características más notables, aunque si queremos obtener buenos y abundantes frutos deberemos mantener una humedad radicular constante.

Las palmeras son árboles dioicos, es decir, existen flores machos y flores hembras pero desarrolladas sobre plantas diferentes, y pueden alcanzar alturas superiores a los 25 metros y 2 m de diámetro en la base del tallo. Estas  flores pequeñas poseen seis piezas en dos verticilos, las masculinas con seis estambres, las femeninas con tres carpelos, madurando uno únicamente, dando lugar por tanto a un solo fruto por flor.

Sus troncos están cubiertos por los restos de las hojas muertas y en su base pueden presentar raíces vistas, así como hijuelos que si no son podados desarrollarán palmeras múltiples conocidas vulgarmente como 'palmeras candelabro'.

Hay quienes sostienen que el olivo es el árbol de los judíos, el ciprés el de los cristianos y la palmera la de los musulmanes, pero yo soy de los que piensan que los árboles, como los territorios, no tienen fronteras, que somos los hombres los que clasificamos, separamos, dividimos, ponemos límites, que la naturaleza es un todo y yo, particularmente, me siento olivo, palmera, ciprés, naranjo y limonero.

La acequia árabe. El sistema de riego de LA HUERTICA

 

En el siglo X, los árabes crearon en Murcia un prodigioso sistema de riego. Con el azud de la contraparada, dominaron las aguas del Segura y tejieron una red de acequias que abastecía los campos.


Hubo un tiempo en que los reyes bebían de éste agua. Surtían con ella sus palacios. Hoy es fácil ver peces muertos y basura. La huerta lucha por encontrar un modo de supervivencia en el siglo XXI, sobreponerse al abandono de la agricultura tradicional.

La Huertica sigue regando sus cítricos como nos enseñaron los árabes, riego por acequia o como aquí le llamamos: riego “a manta” porque así entra el agua al huerto..." a manta", es muy rápido.

El sistema concebido por los ingenieros árabes consistía en desviar desde el azud (presa de poco tamaño) de la Contraparada las aguas del río a las dos acequias mayores. Éstas se distribuyen a su vez en una red de más innumerables acequias menores que también se subdividen en hijuelas, brazales y regaderas. Mediante un sistema de aceñas, norias y azudes, se lograba salvar los desniveles y llevar el agua hasta las zonas más alejadas.

El problema es que las acequias han caído en el abandono. Por muchas el agua no corre, obturadas por desechos y especies vegetales invasivas como la caña. Algunas no se han limpiado en décadas y da una pena.

Antiguamente, eran los propios huertanos quienes se encargaban de la limpieza de las acequias, llamada monda. Se repartían la tarea entre ellos de acuerdo con su responsabilidad, la tierra que tenían. Aquí en Ulea no tenemos tanto problema porque es un pueblo agrícola y tenemos hasta guardia de acequia pero a partir de Murcia, es muy triste. Las cañas inundan todo sin control.

“Cuando yo era pequeña, en la huerta usábamos la caña para todo. Hasta para hacer cuchillos con los que partíamos el tocino, pelábamos los higos y cortábamos casi cualquier cosa. También se utilizaba para la construcción, los techos de las casas…” Cuenta mi madre. Al haber caído la caña en desuso, crece de manera descontrolada. Forma espesos cañaverales que obturan las acequias e impiden la proliferación de otras especies vegetales e incluso animales. El deterioro de las acequias va parejo al del paisaje. Éstas constituyen un ecosistema que da cobijo a numerosísimas especies animales y vegetales. La contaminación y el abandono han puesto en severo peligro la supervivencia de muchas de ellas. Otras, ya han desaparecido.


Se trata de un círculo vicioso. El abandono de las acequias las convierte en un foco de problemas para los vecinos. Este  abandono las hace inhabitables para flora y fauna. Pero en vez de limpiarlas, se opta por el entubamiento, lo que garantiza el regadío y acaba con los problemas de higiene, pero también con plantas, animales… el ecosistema en sí.


Este reto empieza en nosotros mismos los agricultores, limpiando y utilizando estos sistemas de riego para que no caigan en desuso y terminen desapareciendo.


Así que cuidemos la huerta para que su poder nos acompañe siempre.

Azud de Archena

Noria de Guadalupe

Compuerta de la acequia de más de 300 años

Brazales de LA HUERTICA

Cañas por el río.

Mapa de la acequia de Ulea.

Las fases de la Luna en el huerto y en tu maceta.

 
 
 
 

Las fases lunares y la agricultura ecológica están muy ligadas, pasa igual con nosotros. Desde que el hombre empezó a cultivar alimentos se ha regido por las fases lunares para cultivar determinados alimentos y realizar otras labores agrícolas como trasplantes, podas, cosechas, etc. Aquí los sabios del campo se rigen por esas fases para las labores del campo que nadie les enseñó.

La observación y la experiencia empírica de miles de años del agricultor sentó las bases para conocer los momentos del día, mes y del año más propicios para las diferentes labores. Qué hacer y qué no hacer en la huerta y en otras labores comunes del entorno rural en función a las fases lunares de cada momento. Por ejemplo, parece tener mejor impacto sembrar por las mañanas y plantar por las tardes.


Hay cuatro fases lunares: luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante. Podemos diferenciar cada una de estas fases por la posición que tiene la luna entre la tierra y el sol.

  • Durante el cuarto menguante o decreciente (la luna tiene forma de D en el hemisferio sur y forma de C en el hemisferio norte) la savia se va a localizar principalmente en las raíces (partes subterráneas de la planta). Momento óptimo para podar, injertar y sembrar hortalizas de hoja, tallo y fruto
  • Durante la luna llena la savia se encuentra en la parte aérea de la planta y aumenta el crecimiento en altura de ésta. Es bueno momento para cosechar hortalizas de hoja y trabajar la tierra.
  • Durante la luna nueva, un periodo de reposo y adaptación, aprovecharemos para retirar las plantas espontáneas que crecen en la huerta.
  • Durante el cuarto creciente, la luna tiene forma de C si estás en el hemisferio sur y la verás con forma de D si estás en el hemisferio norte, es momento ideal para podas que darán vigor a la planta. La savia se encuentra principalmente en la parte aérea de la planta. 
Para todos aquellos que quieran guiarse por la luna en sus cultivos o sus flores del jardín existe un libro muy interesante y que sale todos los años con las fechas concretas en las que podemos sembrar nuestros cultivos o plantas y nos indica cual es la mejor luna para sembrar. A mi me lo regaló hace unos años una buena amiga de toda la vida y huertera, dalo por hecho, Diana, gracias por tan buen regalo. Os animo a que lo compréis, el Lunario 2019 !claro!.