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GUÍA DE CONSUMO RESPONSABLE 
  LA HUERTICA  


1. CAMBIO CLIMÁTICO Y CONSUMO (Huella de Carbono)

2. CRITERIOS PARA UN CONSUMO RESPONSABLE CON EL CLIMA

3. IDEAS PRÁCTICAS PARA DISMINUIR TU HUELLA DE CARBONO

3.1 LA VIVIENDA

3.2 LA MOVILIDAD

3.3 LA ALIMENTACIÓN

3.4 LA ENERGÍA QUE CONSUMIMOS

4. PROPUESTAS DE MEJORA

4.1 ETIQUETADO DEL CONTENIDO DE co2 EN PRODUCTOS DE CONSUMO

4.2 RACIONALIZACIÓN DEL CONSUMO

4.3 COMPRAS PÚBLICAS BAJAS EN CARBONO

4.4 TARJETA PERSONAL DE EMISIONES

GUÍA DE CONSUMO RESPONSABLE.


INTRO: Lo importante es lo que haces No lo que compras.

 

Cambiamos de año y de década pero no cambiamos nuestro objetivo, CREAR CONCIENCIA DE CONSUMO RESPONSABLE para luchar contra  EL CAMBIO CLIMÁTICO.


Hay que consumir responsablemente, tanto desde el punto de vista global como en nuestras pautas individuales y poner los cimientos para que las generaciones venideras puedan disfrutar de una calidad de vida en términos de salud, bienestar y solidaridad en un marco de clima y desarrollo sostenibles.


Estamos cansados de repetir que para hacer realidad la sostenibilidad del desarrollo humano hace falta un cambio en la perspectiva global, actuando sobre las causas fundamentales, es decir sobre las pautas económicas de producción-consumo que no son sostenibles ecológicamente por exceder la capacidad de carga de los ecosistemas. El objetivo final es la definición de un nuevo modelo de relaciones entre la sociedad y la naturaleza que permita conseguir el gran reto del siglo XXI: lograr la sostenibilidad del desarrollo humano y de todas las formas de vida en co-evolución con la biosfera compartiendo un destino común.


El consumo responsable ha dejado de ser un concepto especializado sólo manejado por expertos y ha pasado a ser un fenómeno que preocupa y atañe a la ciudadanía, o por lo menos a esa parte donde nos encontramos nosotros.


Hoy en día los consumidores saben que sus compras y hábitos de consumo tienen un impacto sobre la sociedad en general y sobre el medio ambiente. Ejemplos como la eliminación de los CFCs1 en los aerosoles y sistemas de refrigeración, la difusión del etiquetado energético europeo, o la extensión de los sistemas de recogida y reciclado de envases han sido posibles gracias a que los consumidores han asumido que existe un impacto ambiental asociado a sus compras, aunque con frecuencia este impacto no se comprende completamente. Por otra parte, el cambio climático se ha convertido en el problema ambiental más tratado en los medios de comunicación. Uno de los mensajes clave que ya se ha generalizado es que el cambio climático es un problema tan grave y complejo que su responsabilidad se extiende a todos los ámbitos de la sociedad y, por tanto, desde todos estos ámbitos debemos cambiar nuestro modo de tomar decisiones y de actuar. Por ello no es de extrañar que un número creciente de consumidores, administraciones y empresas como nosotros se estén haciendo preguntas como:


¿Cómo influye el consumo sobre el cambio climático? ¿Cómo va a afectar la preocupación por el cambio climático a los hábitos de consumo? y ¿cómo se puede contribuir a la lucha contra el cambio climático desde el consumo?


Estas cuestiones ponen de relieve un elemento fundamental cuando hablamos de consumo responsable y cambio climático: el poder del consumidor para reducir su impacto y para premiar a las empresas que innoven con productos más limpios y eficientes. Pero si bien es cierto que nunca antes los consumidores habían cuestionado tanto a las marcas de consumo, a las empresas que hay detrás y a sus impactos sociales y ambientales, también lo es que todavía son minoría los consumidores que utilizan herramientas de elección y presión, como la compra responsable o el boicot a productos y marcas por cuestiones ambientales o éticas.


Podríamos analizar las barreras que hoy en día dificultan que los consumidores pasen de la preocupación a la acción: del cuestionamiento de determinados comportamientos empresariales a la utilización de su poder como compradores, escogiendo a los mejores productos y vetando a los menos responsables. Entre estas barreras encontramos justificaciones tan variadas como la idea preconcebida de que los productos limpios son más caros, que su calidad es cuestionable, o que vienen de marcas poco familiares para el consumidor y que no ofrecen confianza. Por otra parte, los consumidores sienten a menudo que no disponen de información suficiente y de calidad para hacer una elección responsable, lo que supone un reto para los fabricantes y vendedores, para los organismos públicos reguladores y para organizaciones de la sociedad civil como las asociaciones de consumidores y las organizaciones ecologistas.


El objetivo de esta guía consiste en tratar de vencer esas barreras aportando claridad a algunos de los puntos críticos para la extensión de un modelo de consumo responsable que ayude a luchar contra el cambio climático. Por eso hemos divido esta guía de consumo responsable en cuatro partes que iremos publicando semanalmente para ayudar, al que así lo quiera, en la lucha contra el cambio climático desde una perspectiva individual, para no tener que morir esperando al político héroe que llevamos años esperando.


En primer lugar trataremos de describir cuál es la relación entre cambio climático y consumo: cómo, desde nuestro papel de consumidores, estamos contribuyendo al calentamiento global con nuestros hábitos de compra, cómo de importante es esta contribución y cómo de relevantes las soluciones que podemos aportar.

En segundo lugar ofrecemos algunos criterios generales para un consumo responsable con el clima. Se trata de indicaciones generales que ayudan a entender cómo podemos hacer frente al cambio climático desde nuestros hábitos como consumidores. Nuestro objetivo es que estos criterios sirvan para entender el problema y que ante cualquier decisión, el consumidor entienda el impacto sobre el cambio climático de varias alternativas, sepa valorar la importancia de su decisión y pueda obrar en consecuencia.


En tercer lugar presentamos doce sugerencias concretas para actuar frente al cambio climático desde nuestro papel de consumidores. Se trata de mostrar ejemplos para aquellos que todavía se preguntan “sí pero, ¿qué puedo hacer yo?”. Doce sugerencias concretas entre las que cualquiera puede escoger para aplicar en su caso, y a partir de ahí encontrar sus propias ideas para contribuir a detener el cambio climático.

Finalmente presentamos cinco propuestas institucionales para contribuir a la lucha contra el cambio climático desde el consumo. Ideas que para su puesta en marcha necesitan del acuerdo y participación de administraciones públicas, empresas, organizaciones de la sociedad civil y consumidores, y que muestran por dónde está discurriendo el camino del consumo responsable frente al cambio climático en las sociedades más innovadoras, y por dónde deberemos caminar nosotros en los próximos años.


Sólo desde el convencimiento por parte de todos los actores de que también desde el ámbito del consumo hay muchas posibilidades de actuar, lograremos crear el clima necesario para que puedan implantarse paulatinamente unos cambios en nuestros hábitos de consumo que en definitiva, van a ser inevitables si queremos detener el calentamiento global.


GUÍA DE CONSUMO RESPONSABLE

1. CAMBIO CLIMÁTICO Y CONSUMO
1.1 La Huella de Carbono
1.2 El Consumidor es la clave

1.1 El cambio climático desde la perspectiva del consumo: la huella de carbono  

                 

Cada vez estamos más acostumbrados a oír hablar de las emisiones de carbono y las toneladas de carbono que emite cada país, y más recientemente, cada ciudadano. El enfoque de contabilización de las emisiones utilizado más generalizado, es la llamada “perspectiva de la producción”.  Se contabilizan las emisiones generadas en cada territorio, independientemente del destino de los productos o servicios que han generado esas emisiones. Así por ejemplo, si en un lugar se produce electricidad que luego se exporta, las emisiones de la generación de la electricidad se contabilizarán en el territorio donde se produce la electricidad, aunque luego ésta se consuma en otro lugar. Por el contrario, si en un territorio se consume electricidad, pero ésta es importada, las emisiones de carbono no se estarían contabilizando como propias de ese lugar donde se consume.


Frente a este enfoque existe la contabilización de las emisiones desde la “perspectiva del consumo”. Según este enfoque, las emisiones generadas por la fabricación de un producto se contabilizan allá donde el producto se consume y no donde éste se haya fabricado. Por ejemplo, si en Murcia compramos un electrodoméstico fabricado en China, desde la perspectiva del consumo las emisiones correspondientes a la fabricación de ese electrodoméstico serían responsabilidad del comprador murciano y no del fabricante chino. El cálculo de emisiones desde la perspectiva de la producción se realiza contabilizando y sumando todos los focos de emisiones de una región determinada. Para el cálculo según la perspectiva del consumo, a las emisiones generadas en una región habrá que restar las emisiones “exportadas” (a través de todos los productos o servicios que acaban consumiéndose fuera de la región), y sumarle todas las emisiones “importadas” en los productos producidos en el exterior. A la contabilización de las emisiones desde el punto de vista del consumo, también se le llama “huella de carbono”, y da una visión más real del impacto de nuestras actividades sobre el clima de la Tierra.


Si bien la perspectiva de la producción es muy útil para controlar la evolución de las emisiones en cada país o región, esta perspectiva se queda corta si lo que queremos es buscar las mejores medidas para reducir las emisiones desde nuestros hábitos de consumo.


Siguiendo con el mismo ejemplo, este punto de vista nos permitirá diseñar actuaciones que acabarán reduciendo las emisiones en China más que en Murcia, pero siendo el cambio climático un problema global, estas reducciones serán igual de valiosas que las reducciones locales.


En definitiva, la utilización de la huella de carbono nos permite contar con más elementos para diseñar acciones de mitigación del cambio climático. Nos permite valorar de una manera más real el impacto sobre el clima de nuestros hábitos de consumo y el potencial de mitigación de las medidas de lucha contra el calentamiento global. Así por ejemplo, el cálculo de la huella de carbono en España revela que las actividades de consumo con más impacto sobre el clima son, en este orden: la vivienda y los bienes del hogar, el transporte cotidiano, la alimentación y la energía consumida en casa. Es evidente que es en éstos sectores donde debemos tratar de incidir en mayor medida en la mitigación del cambio climático.


Según la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA), el consumo doméstico de los ciudadanos europeos representa una de las mayores presiones ambientales no sólo en Europa sino también fuera de sus fronteras y además el impacto está creciendo al menos desde 1990. Esta creciente presión se explica no sólo por el crecimiento económico, sino por factores sociales y demográficos. Además, aunque la eficiencia energética de los electrodomésticos cada vez es mayor, el consumo energético de las viviendas no disminuye. La razón es que ha aumentado mucho el número de electrodomésticos y aparatos que usamos habitualmente y además su vida media es muy corta debido a los rápidos cambios de moda y tecnológicos.


1.2 Los consumidores tenemos un doble papel en la mitigación del cambio climático


Según trabajos de la propia Agencia Europea del Medio Ambiente o de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las políticas más efectivas para reducir el impacto ambiental del sector doméstico consisten en combinar medidas legales, de mercado, informativas y educativas. Y en este marco, el papel del ciudadano como consumidor es fundamental por varias razones. En primer lugar porque a la hora de comprar un producto o servicio, tiene en su mano la capacidad de escoger, de entre todas las alternativas, aquella opción más respetuosa con el clima. Si además tenemos en cuenta que muchos productos generan un mayor impacto durante su uso que durante la fabricación se revela que los hábitos de uso de los consumidores son también clave en la prevención del cambio climático. Pero sobre todo, los consumidores representan una palanca clave para modificar la actuación de las empresas. Frente a medidas legislativas y a la presión de las organizaciones sociales, la demanda de los consumidores se ha mostrado como uno de los mecanismos más rápidos para hacer cambiar a las empresas y al diseño de sus productos y servicios. Efectivamente, si el consumidor discrimina a la hora de hacer sus compras, favoreciendo a las empresas que más responsabilidad muestran hacia el cambio climático, el mercado está mandando una señal que puede tener un efecto mucho más rápido y más profundo que muchas medidas legislativas.

GUÍA DE CONSUMO RESPONSABLE

2. CRITERIOS PARA UN CONSUMO RESPONSABLE CON EL CLIMA: 
2.1. Criterios para un consumo responsable frente al cambio climático
2.2. Cómo tomar una decisión más responsable con el clima 

Hay quienes denominan a la sociedad de los países desarrollados la sociedad de consumo. En efecto,para bien o para mal, una parte importante de nuestra economía depende del consumo de masas. Pero no debemos perder de vista que el consumo tiene toda una serie de consecuencias ambientales y sociales.


Una de estas consecuencias es la emisión de considerables cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera, resultado del consumo de combustibles fósiles en la producción de energía, bienes y servicios y en el transporte de productos, cada vez mayor en el actual mercado global.


Una de las principales dificultades que expresan los consumidores para actuar responsablemente en su consumo es la falta de información. De hecho una gran parte de consumidores ya está concienciada frente al cambio climático y le gustaría poder obrar en consecuencia, pero en muchas ocasiones no sabe cómo. Y por otra parte, algunas empresas están actuando proactivamente e incorporando criterios de protección del clima en sus actividades, pero no siempre son reconocidas y recompensadas por ello. Tanto los consumidores concienciados, como las empresas más responsables se verían beneficiados por la existencia de herramientas rigurosas y con credibilidad que informen sobre la responsabilidad climática de las empresas y sobre la “mochila de carbono” de los productos. La información sobre el impacto climático de cada producto puede ser recogida en forma de un “etiquetado climático”, análogo al etiquetado energético, que tendría un gran potencial para mover el mercado hacia un comportamiento más respetuoso con el clima.


El segundo aspecto fundamental para que nuestras acciones como consumidores puedan ser más responsables está en el conocimiento del desglose de nuestra huella de carbono. Si no sabemos cuáles de nuestras acciones de consumo son las que emiten mayor cantidad de gases de efecto invernadero difícilmente podremos atajar el problema con eficacia.


Pero la capacidad de los consumidores para contribuir a la mitigación del cambio climático va mucho más allá de la elección de los productos a la hora de la compra. Los consumidores compran cada vez más productos que para funcionar requieren energía y que generan emisiones de gases de efecto invernadero (electrodomésticos, aparatos informáticos, electrónica de ocio...). Además, los rápidos cambios en la moda, la poca duración de los productos y el elevado coste relativo de las reparaciones conducen a que estos aparatos se renueven en un plazo cada vez menor, con el consiguiente aumento en las emisiones debidas a la fabricación, la distribución y eliminación de los productos. Por tanto, también es esencial la información al consumidor que permita conocer los consumos energéticos de los productos, sus posibilidades de reparación o de actualización y mejora, su duración media y sus necesidades para la gestión de los residuos.


En efecto, todo producto o servicio que consumimos ha generado emisiones durante su fabricación.

Emisiones directas por el consumo energético necesario en todos los procesos de producción, o porque los propios procesos de producción generan gases de efecto invernadero (la fabricación de cemento por ejemplo, emite gases de efecto invernadero por los procesos químicos que intervienen y que se suman a los gases emitidos por la quema de combustibles necesarios para fabricar ese mismo cemento). Pero además la propia producción genera emisiones indirectas asociadas al consumo de los recursos naturales necesarios. Por ejemplo, la obtención de metales a partir del mineral de las minas es un proceso que consume mucha energía y agua y genera grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Por tanto, la fabricación de productos a partir de metal no reciclado conlleva indirectamente una gran cantidad de emisiones.


Además, el transporte sigue siendo uno de los mayores causantes del cambio climático por la quema de combustibles fósiles. Todo producto necesita ser transportado durante tres fases de su ciclo de vida: el transporte de las materias primas previo a la fabricación del producto, la distribución del producto desde las fábricas hasta los puntos de venta, y el transporte de los desechos del producto una vez que éste ha terminado su vida útil.


Por último, cuando el producto termina su vida útil se convierte en un residuo que hay que tratar. El tratamiento de los residuos de cualquier producto es otra actividad que genera emisiones de gases de efecto invernadero. Según los materiales con los que esté constituido el producto, y según el tipo de tratamiento que le demos, la cantidad de emisiones será mayor o menor. En cualquier caso, el tratamiento final es una etapa del producto que también tiene un impacto sobre el clima.


Así, si bien la fabricación de los productos es percibida como una de las principales causas de la contaminación y el cambio climático, el propio acto del consumo es el que arrastra de toda esta cadena, el responsable último de todos los impactos que tienen la producción, el transporte y tratamiento de los residuos de los productos.


Es por ello que debemos recurrir a unos hábitos de consumo conscientes con los impactos que éste genera: es lo que llamamos consumo responsable. Ello implica saber elegir los productos con menos impacto, los productos más limpios. Pero también requiere cambios más profundos de nuestros hábitos de consumo como podría ser el consumir menos eliminando las necesidades superfluas, o el sustituir el consumo de productos por el uso de servicios que satisfagan las mismas necesidades con menos utilización de materiales y energía.


2.1. Criterios para un consumo responsable frente al cambio climático:


Consumir menos: evitar compras impulsivas de productos que no necesitamos (¿realmente necesito una nueva cafetera exprés? ¿no me sirve ya mi cafetera de siempre que funciona perfectamente?), que no estamos seguros de usar (¿cuántos libros que se compran acaban sin ser leídos? ¿cuántas bicicletas estáticas acumulan polvo en un trastero?), que podemos tomar prestados de amigos o de un servicio público (¿me compro un taladro para colocar ese cuadro, se lo pido al vecino, o busco uno en el centro de préstamo?), o que podemos sustituir por un servicio profesional que satisfaga la misma necesidad (con esta lavandería tan cerca de casa no voy a necesitar comprar una lavadora)


Informarse para elegir: si aun así se decide comprar algo, no todos los productos son iguales. Es necesario informarse sobre las distintas opciones y sobre los impactos de cada una, no sólo durante su fabricación, sino también durante su uso y su eliminación, así como el transporte necesario para que el producto haya llegado a tus manos. También es interesante conocer la duración media que tendrá el producto, así como las posibilidades de reparación y de mejora del producto. Si un producto ya fabricado sólo dura un año, al cabo de un año tendremos

que renovarlo por otro nuevo, con lo que se volverá a emitir más carbono. Si un producto similar dura cinco años, o puede mantenerse y actualizarse para que dure más, evitaré comprar otro producto nuevo y evitaré las emisiones correspondientes.


Uso responsable: el consumo no acaba en el momento de la compra. Si hemos comprado un producto, debemos usarlo responsablemente, sobre todo para no derrochar energía u otros recursos durante su utilización, y para asegurarnos de que sus residuos son tratados adecuadamente.


2.2. Cómo tomar una decisión más responsable con el clima:


  • Debes preguntarte si lo que vas a comprar va a satisfacer realmente una necesidad o deseo, o bien si lo compras compulsivamente.
  • Piensa a qué tipo de comercio quieres favorecer. No olvides que consumir productos locales, productos ecológicos o de comercio justo, productos naturales y productos reutilizados y reciclados, son sin duda las mejores opciones medioambientales y sociales.
  • Infórmate acerca de las repercusiones sociales y medioambientales de los bienes y servicios. Pide información. Es tu derecho. 
  • Asegúrate de la calidad de lo que compras, de cara a adquirir bienes más saludables y duraderos.
  • Busca alternativas que minimicen la explotación de los recursos naturales: segunda mano, reutilizar, intercambios, reparación.
  • Haz un buen mantenimiento de las cosas y cuando acabe la vida útil de un producto, ten en cuenta las posibilidades de reciclar los materiales de que está hecho

GUÍA DE CONSUMO RESPONSABLE

 3. IDEAS PRÁCTICAS PARA DISMINUIR TU HUELLA DE CARBONO
3.1 La Vivienda: Cómo mejorar la eficiencia energética de tu hogar
3.2 Movilidad: prioridad al transporte público

3.3 La Alimentación y su huella de carbono
 
3.4 La Energía que consumimos: Electricidad, calefacción y agua


 

3.1 La Vivienda: Cómo mejorar la eficiencia energética de tu hogar


Siguiendo con nuestra GUÍA, hoy nos ponemos en modo práctico para reducir el impacto sobre el clima de nuestras acciones como consumidores. Como ya hemos contado anteriormente, el cálculo de la huella de carbono en España revela que las actividades de consumo con más impacto sobre el clima son, en este orden: la vivienda y los bienes del hogar, el transporte cotidiano, la alimentación y la energía consumida en casa. Es evidente que es en éstos sectores donde debemos tratar de incidir en mayor medida en la mitigación del cambio climático y nosotros hoy vamos a centrarnos en la vivienda, pero esperamos poder daros más consejos en materia de movilidad, alimentación y energía , las próximas semanas.


A lo mejor estás pensando construir una vivienda de promoción propia, comprar una casa sobre plano o ya construida, alquilar una vivienda o simplemente quieres mejorar la eficiencia energética de la que tienes y nosotros queremos ayudarte.


La construcción de una vivienda y los productos domésticos representan más de un 25% de la huella de carbono de cada consumidor. El consumo energético doméstico representa otro 12% adicional de nuestra huella de carbono, y en gran medida viene determinado por las características de nuestra vivienda. Por ejemplo, una vivienda mal aislada consumirá en calefacción más energía que otra mejor aislada, y esto durante toda la vida del edificio. Del mismo modo, una vivienda bien orientada podrá aprovechar mejor las posibilidades naturales de calor (el sol) o de frío (sombras y corrientes de aire), y también consumirá menos energía y emitirá menos gases de efecto invernadero. Es por ello que la elección de las características de una vivienda son tan importantes en la prevención del cambio climático, tanto si se trata de una vivienda de nueva construcción como una rehabilitación.


Si nos encontrarnos en el caso de poder permitirnos el lujo de construir nuestra propia vivienda, una vivienda de promoción propia, consulta con un especialista en arquitectura bioclimática que te indicará cuales son las opciones más eficientes para el lugar en el que vas a construirla.

Pídele además ayuda para escoger los materiales de construcción que menos emisiones de carbono generen durante su ciclo de vida. El especialista en arquitectura bioclimática te informará sobre aspectos relevantes para el ahorro energético, como:

  1. La orientación de la vivienda.
  2. La forma de la vivienda.
  3. La orientación y tamaño de las ventanas y zonas acristaladas.
  4. Las calidades del aislamiento térmico necesario.
  5. Los elementos pasivos como aleros o invernaderos.
  6. La posible incorporación de sistemas de energía renovable (biomasa, solar, térmica y fotovoltaica, geotermia, etc.).
  7. Los sistemas de calefacción más eficientes y limpios.

En cualquiera de los casos deberías saber que la rehabilitación de viviendas es una opción mucho más beneficiosa para el medio ambiente y para el clima, ya que se aprovecha un espacio ya utilizado y gran parte de materiales de la construcción original. Una vivienda nueva lleva aparejada la ocupación de un nuevo espacio y la utilización de grandes cantidades de materias primas que, como el cemento, han generado muchas emisiones de carbono en su fabricación. El cambio de uso del suelo que conlleva la nueva construcción supone en ocasiones la deforestación o la pérdida de suelos con cubierta vegetal, y la emisión del carbono que estos ecosistemas habían acumulado.


Si vas a alquilar o comprar  una vivienda sobre plano o ya construida, infórmate sobre los materiales, aislamientos e instalaciones de climatización. Pide al vendedor la Memoria de Calidades obligatoria. Además los edificios de nueva construcción deberán obtener una Certificación Energética de Edificios, que otorga una etiqueta energética para los edificios (similar a la que ya existe para electrodomésticos). De esta manera podemos conocer la eficiencia de la vivienda antes de comprarla o alquilarla.


Cuando ya estás ocupando una vivienda y no tienes intención ni de construir, ni comprar ni alquilar nada nuevo, ten en cuenta que todavía puede mejorar o empeorar la eficiencia energética de tu casa dependiendo del uso que le des. De los potenciales ahorros de emisiones de gases de efecto invernadero en nuestra casa, casi el 50% dependerá de nuestros hábitos eficientes:


  1. En primer lugar, es importante un buen mantenimiento de las puertas y ventanas, y, sobre todo, de las calderas o equipos de calefacción y refrigeración. Pero además puedes encargar a un experto una auditoría energética que te dirá cuáles son las opciones de mejora energética que tiene tu vivienda.
  2. No derrochar energía, sobre todo en calefacción y aire acondicionado tiene un efecto notable sobre nuestra huella de carbono. Simplemente tenlo en cuenta y utiliza el sentido común para no utilizar la climatización a temperaturas muy altas o muy bajas, o cuando nadie utilice la vivienda o sus habitaciones.
  3. Una vivienda pequeña, a igualdad de condiciones, será más eficiente y contaminará menos que una vivienda más grande. Si deseas que tu casa no sea una fuente de carbono, no te pases con el tamaño. Los pisos en viviendas colectivas son mucho más eficientes que los edificios unifamiliares y adosados. Casi cualquier piso emite menos que la más eficiente de las viviendas unifamiliares. Si te preocupa el cambio climático y lo que tú puedes hacer, no lo dudes, la elección es clara.

Si os interesa podéis encontrar aquí más información:

https://porelclima.es/equipo/1929-criterios-para-un-consumo-responsable

Esta web engloba a una comunidad que se preocupa por el clima, historias, acciones climáticas que puedes llevar a cabo sobre agua, energía, consumo e inversiones, movilidad, huella de carbono, prevención y gestión de residuos y adaptación. La mayor parte de la información se refiere a eficiencia energética y te ayudará si lo que quieres es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de tu vivienda.

 

3.2 Movilidad: prioridad al transporte público


El transporte sigue siendo uno de los mayores causantes del cambio climático por la quema de combustibles fósiles. Para frenar el cambio climático demos elegir siempre, en la medida de lo posible,  la forma de transporte que menos impacto genere, el más limpio que nos podamos permitir. Dentro de la ciudad, dar prioridad al transporte público o al alquiler de bicicletas. Si tienes coche úsalo poco, solo los casos inevitables, y si estás pensando en comprar, piensa en los eléctricos que poco a poco van siendo más asequibles. Viaja siempre que puedas en tren o barco, evita el avión. Esperamos que en un futuro no muy lejano podamos ver y disfrutar de un aire más limpio.


El transporte cotidiano es la segunda actividad más importante en la huella de carbono de los consumidores, llegando a representar casi una quinta parte del total de nuestras emisiones. En España, el transporte es el sector que más energía consume, alcanzando un 39% del total y en continuo aumento. Solamente los coches privados representan aproximadamente el 15% del total de emisiones en España. Una de las maneras más fáciles que tiene un consumidor para reducir su huella de carbono es olvidarse del coche particular y utilizar el transporte público. Además, hay transporte público para todas las necesidades, sobre todo en la ciudad.


En carretera, un coche emite, por cada viajero, aproximadamente el triple de carbono que un autobús para la misma distancia, y unas siete veces más que un tren de alta velocidad. El avión emite el doble que el coche, y más de quince veces más que el tren rápido. Por eso, deja el avión para cuando sea exclusivamente el único medio que puedes usar. En ciudad, las diferencias entre coche y autobús se disparan. Por eso, en ciudad olvida el coche y utiliza el transporte público, la bicicleta o tus propios pies. De esta manera puedes evitar la emisión de unas 2 t CO2 e al año. Para más información:  CeroCO2, iniciativa para el cuidado del clima. En su web dispone de calculadoras de emisiones para desplazamientos por carretera y aéreos. De esta forma puedes conocer cuánto emites si tienes un coche o viajas en avión, y sabrás lo que puedes evitar si te pasas a otros medios de transporte


Transporte limpio y propiedad compartida: bicicletas públicas

Muchas veces, el consumo más responsable consiste en no comprar un producto nuevo si podemos usar una alternativa como el préstamo o el alquiler. Una alternativa de transporte que se está desarrollando rápidamente en muchas ciudades de Europa son los servicios de alquiler público de bicicletas. Por una tarifa, dispondrás de una tarjeta que te permitirá utilizar las bicicletas disponibles. El uso de bicicletas públicas es una alternativa de transporte estupenda que no contamina y que evita la necesidad de comprar y ubicar una bicicleta de ciudad en tu casa. Todo ello puede suponer una reducción de nuestra huella de carbono de hasta 1,5 t CO2 e anuales.


En ciudades más pequeñas en las que no existe el servicio de alquiler de bicicletas, una bicicleta propia o compartida sigue siendo un estupendo medio de transporte. Además, ten en cuenta que cuantos más ciclistas urbanos existan, más nuevos ciclistas se animarán, y más facilidades se ofrecerán a todo el colectivo por medio de carriles-bici, aparcamientos, etc. Por ejemplo en Murcia el servicio de alquiler de bicicletas se ha retroalimentado con la puesta en marcha de nuevos carriles-bici, y la entrada en vigor de una Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas, consensuada entre los participantes del Observatorio de la bicicleta. Pero es que Murcia, afortunadamente,  está diseñanada para ir en bici. 

La semana que viene os presentaremos el bloque que a nosotros más nos afecta, la ALIMENTACIÓN. ¡No te lo pierdas!

 

3.3 La Alimentación y su huella de carbono


Aunque no solemos ser conscientes de ello, nuestra alimentación tiene un gran impacto sobre el clima. Todo lo que comemos ha emitido gases de efecto invernadero durante su producción y su transporte. De hecho, la alimentación es la tercera actividad de los ciudadanos que más emisiones genera, llegando a representar más de un 15% de nuestra huella de carbono.


Tanto la agricultura como la ganadería necesitan de grandes cantidades de suelo. Este suelo solía estar en equilibrio con la vegetación y los microorganismos que lo habitan, de manera que había alcanzado un equilibrio de carbono: anualmente, absorbía al menos tantos gases de efecto invernadero como los que emitía. Sin embargo, al intervenir el ser humano para mejorar la productividad de los suelos, este equilibrio se rompe y la tierra pasa a convertirse en una fuente de gases de efecto invernadero. El proceso se intensifica a medida que lo hace la agricultura: los fertilizantes sintéticos son un producto muy intensivo en carbono. Para su fabricación son necesarios procesos químicos y consumos de energía que emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero. 


Por otra parte, no todos los alimentos utilizan la misma cantidad de suelo. Por ejemplo, producir un kilogramo de carne de ternera, necesita aproximadamente 10 kg de cereal. Por lo tanto, 1 kg de carne está “ocupando” el terreno necesario para cultivar esos 10 kg de cereal. En cuanto a ocupación de suelo y emisiones, por ejemplo, sería más impactante comer 1 kg de ternera que comer 10 kg de pasta. El ganado vacuno es el más intensivo en carbono. Las emisiones se reducen normalmente en especies de ganado más pequeñas, pero 1 kg de cerdo todavía requiere 6 kg de cereal, y 1 kg de pollo unos 4 kg de cereal.


Además, el ganado genera emisiones adicionales. Cuando el ganado digiere el cereal, y cuando el estiércol se descompone, se generan grandes cantidades de metano, un gas de efecto invernadero 21 veces más potente que el CO2 y de óxidos nitrosos (296 veces más potentes que el CO2 como gas de efecto invernadero). De hecho se estima que toda la ganadería mundial tiene un impacto sobre el clima tan grande como el del transporte. Así pues una de las mejores maneras de reducir nuestra huella de carbono es consumir menos carne y más vegetales en su lugar. Una dieta alta en legumbres e hidratos de carbono y más baja en carne puede evitar más de 1,5 t CO2 e por persona y año.


Si recurres a productos de origen ecológico o sostenible estás ayudando a reducir tu huella de carbono. Pensando en el clima, lo más sensato es consumir productos de temporada, adquiridos en mercados locales, aunque sean on-line como LA HUERTICA que ofrece alimentos de temporada producidos en el sudeste peninsular por pequeños agricultores tradicionales de nuestra zona. Por eso, se trata de productos que han necesitado poco consumo energético en su transporte y en su refrigeración y conservación, y por tanto su carga de emisiones de carbono es más pequeña que la de productos que, por ejemplo, vengan ultracongelados desde lugares muy lejanos en otros continentes. No ofrecemos variedad, pero sí calidad y sabor. Productos sanos, de temporada, de cercanía, ahorrando en el transporte, desde nuestros huertos al local con la misma empresa logística, no utilizamos cámaras de frio, no castigamos el suelo de cultivo y utilizamos técnicas tradicionales que abaratan mucho los costes.


Vosotros “huerteros” estáis, a lo mejor sin saber lo, reduciendo una parte de la huella de carbono que genera vuestra alimentación, que como ya hemos señalado es una parte importante de nuestro impacto sobre el clima. Además de LA HUERTICA tenéis mercados de productos locales,  los mercadillos habituales y los mercadillos ecológicos. Os animo a visitar los.

 

3.4 La Energía que consumimos: Electricidad, Calefacción y Agua


Hemos repasado tres de las cuatro actividades de consumo que más impacto tienen sobre la huella de carbono del consumidor: vivienda, transporte, alimentación y nos queda el último bloque, la energía que consumimos en casa. La electricidad, calefacción y agua caliente supone más de la mitad del consumo energético del hogar. 


Habitualmente se dice que la electricidad es una energía limpia. Efectivamente, el suministro eléctrico llega a nuestras viviendas y no ensucia como lo hacía por ejemplo la caldera de carbón. Sin embargo, para producir la electricidad se sigue quemando carbón, petróleo y gas, y se utilizan centrales nucleares.


Luego la electricidad no es una energía limpia en cuanto a contaminación y gases de efecto invernadero se refiere. Para hablar de electricidad limpia nos tendríamos que referir estrictamente a la electricidad generada a partir de energías renovables como la hidráulica, la eólica, la solar, la geotérmica, la biomasa, etc. Pero entonces ¿cómo de sucia es la electricidad que consumimos en nuestras viviendas?


Desde la liberalización del sector eléctrico en España los consumidores podemos escoger la compañía comercializadora de electricidad. Es decir, podemos escoger a qué empresa le compramos la electricidad que consumimos. Aunque la electricidad se mezcla en la red eléctrica, que es única para toda España, y ahí no pueden distinguirse los electrones de una compañía de los de otra, nuestro contrato con una determinada compañía nos asegura que esa compañía tendrá que producir y verter a la red toda la electricidad que nosotros consumamos, y que nuestro dinero servirá para pagar sus instalaciones de producción eléctrica. Pues bien, cada compañía es propietaria de muchas instalaciones eléctricas de diferentes tipos, y si nosotros no le decimos nada, la compañía nos venderá una “mezcla” de toda su electricidad (resumiendo, una parte de carbón, gas y petróleo, otra parte nuclear y otra parte de renovables). Si consultas tu factura de la electricidad verás que en ella se indica la proporción de cada tipo de energía o al menos la emisión de CO2 que genera cada kWh consumido de su electricidad. Si toda la electricidad de esa compañía fuese verde, la emisión de CO2 sería nula. Cuanto más alta sea la emisión de CO2 que indica la factura, más carbón, petróleo y gas está consumiendo.


Visto esto, tenemos dos posibilidades para reducir la huella de carbono de nuestro consumo eléctrico. La más coherente consiste en comprar la electricidad a una empresa que genere exclusivamente electricidad de origen renovable. Así aseguras que tu huella de carbono se reduce, y apoyas a una empresa que apuesta por las renovables 100%. La segunda opción sería pedir a tu compañía habitual que solamente te venda electricidad verde. Así reduces tu huella de carbono, aunque la empresa seguirá vendiendo su electricidad “sucia” a alguien que no le importe. No obstante, esto es menos que nada, ya que haces ver a las empresas eléctricas que como consumidor prefieres la electricidad de origen renovable. Tanto en tu factura de electricidad como en la página web de la Comisión Nacional de la Energía podrás encontrar un listado de todos los comercializadores de electricidad. Visita sus páginas webs para conocer en cada momento sus ofertas de electricidad verde. Hay que advertir que en estos momentos en España es complicado encontrar una buena oferta de electricidad verde para viviendas particulares, pero cuanto mayor sea el número de consumidores que se interesan, mayor será la respuesta de las empresas.


Para más información: Comisión Nacional de la Energía 

Es el organismo oficial de control del mercado energético en España. En su web podrás ver el listado de todas las compañías autorizadas para comercializar electricidad, así como tus derechos como consumidor para escoger libremente un suministrador eléctrico.

http://www.cne.es

Información para los consumidores:

http://www.cne.es/cne/contenido.jsp?id_nodo=368&&&keyword=&auditoria=F

Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía

Esta entidad pública también informa a los ciudadanos sobre el derecho a cambiar de suministrador eléctrico. En su web tiene una sección que ofrece información para conocer los detalles de los contratos de electricidad.

http://www.idae.es/index.php/mod.pags/mem.detalle/idpag.453/relcategoria.2610/relmenu.151

Elegir energía limpia Campaña de Greenpeace España para facilitar que los consumidores puedan escoger electricidad de origen renovable. Disponible en la web un completo informe titulado “Elegir electricidad limpia. Cómo dejar de consumir energía sucia”.

http://www.greenpeace.org/espana/reports/elegir-electricidad-limpia-c


La calefacción y el agua caliente representan más de la mitad del consumo energético de una vivienda. Por eso es fundamental disponer de instalaciones de climatización de alta eficiencia y bien diseñadas y dimensionadas para la vivienda en cuestión. Cuando están bien diseñados, instalados y mantenidos, los sistemas colectivos de calefacción o de producción de agua caliente sanitaria son más eficientes y más económicos que los sistemas basados en instalaciones individuales. Si se utiliza un combustible fósil, es preferible que sea gas natural ya que contamina menos que el gasóleo. Las calderas de condensación y las de baja temperatura, a pesar de ser más caras que las convencionales, pueden procurar ahorros de energía superiores al 25%, por lo que la inversión adicional se puede recuperar en un periodo de 5 a 8 años (menos de la mitad de la vida útil de un equipo de estas características).


En cualquier caso, es fundamental un mantenimiento periódico de todos los sistemas de climatización. El mantenimiento no sólo prevendrá las averías más costosas o incluso irreparables, permite que los sistemas funcionen a pleno rendimiento en sus óptimos de eficiencia, reduce pérdidas energéticas innecesarias así como la emisión de gases de efecto invernadero. Por otra parte, las calderas de biomasa, en lugar de quemar gas natural o gas-oil utilizan como combustible pellets (pequeños cilindros hechos comprimiendo residuos de madera), astillas de madera, cáscara de almendra, huesos de aceituna, pepitas de uva, etc. En el mercado, existen calderas a partir de 40 kW de potencia para instalaciones colectivas y también pequeñas calderas o estufas de pellets para calefacción individual. Supone una inversión mayor, pero el precio del combustible suele ser inferior al del gasóleo o del gas. Y las emisiones totales de este tipo de calefacción son nulas, ya que todo el CO2 que emiten lo han captado antes de la atmósfera durante el crecimiento de los vegetales. El balance de emisiones es neutro.


Ya hemos señalado que los hábitos de ahorro energético son muy importantes. A veces, pequeños dispositivos y tecnologías nos pueden ayudar a ser más rigurosos con nuestros hábitos. Estos dispositivos pueden ayudarnos a mejorar la eficiencia energética sin suponer una pérdida de confort. Programadores automáticos para la calefacción, o temporizadores para desconectar aparatos cuando no sean necesarios, son pequeñas inversiones que nos pueden ayudar a ahorrar costes y a evitar emisiones innecesarias a la atmósfera. Y no olvides los consumos fantasmas o el stand by. Si te cuesta mucho desconectar todos los aparatos que llevan un transformador y que consumen electricidad cuando están enchufados, incluso sin estar funcionando, conéctalos a una regleta con interruptor. De esta manera, con un solo interruptor puedes desconectar varios aparatos a la vez. Incluso existen regletas más sofisticadas para ordenadores que se desconectan automáticamente cuando detectan que los ordenadores están apagados.

GUÍA DE CONSUMO RESPONSABLE


4. PROPUESTAS DE MEJORA:  
4.1 Etiquetado del contenido de CO2 de productos de consumo
4.2 Racionalización del consumo 
4.3 Compras públicas bajas en carbono
4.4 Tarjeta personal de emisiones

El cambio climático como el consumo responsable son temas transversales que atañen a una gran variedad de actores. Las propuestas implican la participación de diferentes administraciones públicas, del sector privado y de las organizaciones de la sociedad civil. Se trata de propuestas en que todos los agentes pueden encontrar un beneficio, sin perder de vista el beneficio global y colectivo de la prevención del cambio climático.

Estas aportaciones desde el ámbito del consumo responsable a la lucha contra el cambio climático deben tomarse como ideas que muestran algunas posibles líneas de acción para los próximos años. En cualquier caso creemos que es interesante abrir el debate sobre ellas y facilitar el sumar esfuerzos de aquellos que estén interesados en promoverlas.



Las propuestas son las siguientes:


4.1 Etiquetado del contenido de CO2 de productos de consumo

4.2 Propuestas para la reducción de emisiones gracias a la racionalización del consumo

4,3 Compras públicas bajas en carbono

4.4 Tarjeta personal de emisiones


4.1 Etiquetado del contenido de CO2 de productos de consumo


Una de las principales dificultades que manifiestan los consumidores para actuar responsablemente es la falta de información. De hecho, una gran parte de consumidores como vosotros ya está concienciada frente al cambio climático y le gustaría poder obrar en consecuencia, pero en muchas ocasiones no sabe cómo hacerlo.


Una forma de ayudar a los consumidores a reducir su huella de CO2 consiste en la creación de una etiqueta que informe sobre la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al producto a lo largo de todo el ciclo de vida del producto: desde la obtención de las materias primas para su producción hasta la eliminación o reciclaje pasando por la fabricación, distribución a los puntos de venta y el uso a lo largo de su vida útil. La etiqueta de carbono permitirá a los consumidores optar por productos que generen una menor cantidad de emisiones y por tanto tengan asociado un menor impacto sobre el clima.


La información recogida en la etiqueta permitiría incluir en el precio del producto los costes derivados de los impactos ambientales y sociales que produce a través de impuestos mayores para productos con mayor huella de carbono.


La creación del nuevo etiquetado especial implicaría la realización de un análisis del ciclo de vida del producto desde su origen hasta el final de su vida útil y la gestión de sus residuos. Este análisis lleva consigo un rediseño de los productos, una mejora de la eficiencia de los mismos.


No es posible predecir con exactitud la cantidad de emisiones que se evitarían con esta propuesta. Sin embargo, haciendo una serie de asunciones, se puede hacer una estimación aproximada. En España la huella de carbono de cada habitante es de unas 11,7 t CO2 anuales. La etiqueta de carbono se podría aplicar a productos de las categorías vivienda y bienes del hogar, alimentación, ropa y calzado, que son en conjunto responsables de, aproximadamente, un 45% de todas las emisiones asociadas al consumo final.


La metodología de cálculo de las emisiones a través del análisis del ciclo de vida del producto ya ha sido probada en experiencias piloto y posteriormente desarrollada en países como Reino Unido, Japón, Corea del Sur o el estado de California. Se basa en el análisis del ciclo de vida del producto (LCA).


Además existen iniciativas similares que provienen de empresas de distribución y venta, como el ejemplo de los supermercados Tesco, la principal cadena de supermercados del Reino Unido. Tesco se ha comprometido a dotar a cada uno de sus productos de una etiqueta en la que aparecerá la cantidad de CO2 emitida en su producción. De esta manera, Tesco pretende que los consumidores puedan discriminar los productos no sólo en función del contenido en sal, calorías o el precio, sino también, en función de las emisiones de CO2. En Estados Unidos, la cadena de supermercados WalMart ha anunciado su programa de etiquetado ambiental que también incluirá las emisiones de carbono de los productos. Wal-Mart espera completar su programa en cuatro años, para cuando todos sus proveedores deberán incluir la etiqueta ambiental. 

 

4.2 La racionalización del consumo


Las actividades de consumo habitual, las que caen en el ámbito de esta propuesta son las de vivienda y bienes del hogar, movilidad cotidiana, ropa y calzado y comunicaciones, que en conjunto representan aproximadamente un 47% de la huella de carbono del consumidor medio. Reducir los impactos ambientales asociados al consumo, como el agotamiento de recursos naturales (energía, agua, materias primas), la contaminación atmosférica, los vertidos al agua, la generación de residuos o la generación de ruido es imprescindible.


Debemos proponernos bajar las emisiones de gases de efecto invernadero reduciendo el consumo de algunos productos a través de dos líneas de acción:


  1. Reforzando los servicios de mantenimiento, reparación y mejora/actualización.
  2. Promoviendo la sustitución de la adquisición de productos por la contratación de servicios que satisfagan la misma necesidad (por ejemplo, servicio de lavandería frente a compra de lavadora o servicio de “coche compartido” frente a compra de automóvil, ejemplos que ya existen pero que se deben extender y completar con otros similares).

Para promoverlo se nos ocurren acometer las siguientes acciones:


  • Lanzar campañas de información sobre este concepto y sobre casos particulares.
  • Rebajar las tasas a los servicios que sustituyen a productos, o conceder a los mismos rebajas en las ecotasas o tasa al CO2 .
  • Promover proyectos piloto de sustitución de productos por servicios.
  • Incluir en las compras verdes o bajas en CO2 la prioridad a la contratación de servicios frente a la compra de productos equivalentes, cuando el volumen no haga más ecoeficiente esta última opción.
  • Facilitar a los consumidores garantías e información sobre la calidad de los servicios, a través de medidas de estandarización.
  • Además, deberán estudiarse medidas concretas para cada posible caso de sustitución de productos por servicios. Por ejemplo, algunas medidas que podrían favorecer el servicio de vehículo compartido frente a la compra de vehículos:
  • Introducir como medida obligatoria la previsión de aparcamientos exclusivos para coches compartidos en los planes urbanísticos.
  • Eliminar la obligación a los constructores de construir aparcamientos individuales.

Si la sociedad es capaz de bajar nuestros niveles de consumo por el clima, que lo es, las compras públicas deberían ser bajas en carbono y andar en la msma dirección que la sociedad civil.


 

4.3 Compras públicas bajas en carbono


Las administraciones públicas pueden fomentar un consumo más verde y pueden convertirse en un referente si minimizan el impacto ambiental de su consumo por medio de prácticas de compra verde.


La Administración Pública es un ejemplo para la ciudadanía y para todo tipo de organizaciones sociales y empresas. La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero asociada a las compras verdes se compone de la suma de ahorros derivados de la elección de diferentes bienes y servicios con menor impacto en el clima.  Con el volumen de compra que tienen las Administraciones Públicas, la compra pública verde es una de las mejores maneras de incrementar los niveles de responsabilidad social corporativa en el mundo empresarial.


La compra verde puede aplicarse a la contratación de suministros, servicios y obras, e incluye múltiples ámbitos como por ejemplo:

  • electricidad generada a partir de fuentes de energía renovables
  • construcción de edificios de alta eficiencia energética
  • la compra de ordenadores y material ofimático eficientes
  • papel reciclado
  • vehículos de bajo consumo
  • transportes públicos respetuosos con el medio ambiente
  • sistemas de aire acondicionado de alta eficiencia.

Con este tipo de acciones la Administración Pública consigue dar ejemplo y constituir un modelo de consumo creíble para los ciudadanos. Simultáneamente evita que se la relacione con empresas que no apuesten por la responsabilidad social o con productos ineficientes o poco respetuosos con el medio ambiente.


La forma más directa de realizar una compra verde es integrar los requisitos ambientales como una parte primordial del contrato y las especificaciones técnicas (etiqueta).


  • CONTRATO EFICIENTE. La contratación de productos, bienes y servicios constituye una de las funciones más importantes de la Administración Pública.
  • ETIQUETADO. Una vez definido el objeto del contrato, el siguiente paso consiste en la definición de una serie de especificaciones técnicas medibles que servirán para evaluar las ofertas y que constituyen los requisitos mínimos que deberán cumplir. Las especificaciones técnicas ambientales deberían basarse en un análisis del ciclo de vida que tenga en cuenta los impactos ambientales y costes de las fases de producción, distribución, uso y tratamiento de residuos, aceptando la etiqueta como un medio de prueba del cumplimiento de las especificaciones técnicas definidas.

En las prácticas de compra verde priman el suministro de bienes y servicios respetuosos con el medio ambiente, contribuyendo a la construcción de un desarrollo más sostenible y mejorando los servicios públicos. Consiguiendo mejorar la calidad de vida tanto en el ámbito local como en el global.


Desde el punto de vista legal, las recientes directivas europeas y su posterior adaptación a la legislación de cada país, han dado como resultado un marco jurídico europeo más claro y que da un respaldo mayor a la puesta en práctica de la compra pública verde. Un debate de la Unión Europea sobre una política de contratación pública verde, implicará probablemente reformas en el marco legislativo que regula la contratación pública. Esto significa que aquellos organismos públicos que ya estén llevando a cabo la compra verde de una manera dinámica, estarán bien situados para cumplir los nuevos marcos normativos con un coste general inferior.

4.4 Tarjeta personal de emisiones


Nuestra rutina también puede destruir el planeta. Las emisiones de dióxido de carbono no son sólo cuestión de grandes chimeneas humeantes. Nosotros también las producimos, casi sin darnos cuenta, con nuestras tareas habituales del día a día. Si queremos reducir los efectos del cambio climático no podemos centrarnos únicamente en medidas que afecten a los sectores industriales tradicionales sino que tiene que pasar ineludiblemente por medidas que impliquen directamente a los ciudadanos de forma individual.


Durante los últimos años, las asociaciones ecologistas y algunos gobiernos han dedicado buena parte de sus esfuerzos a hallar la manera de controlar nuestra ‘huella ecológica‘ o ‘huella de carbono’, la cantidad de gases de efecto invernadero que emitimos. Una de las iniciativas barajadas desde distintos ámbitos, y que aún no ha terminado de tomar forma es la de las llamadas ‘tarjetas de crédito de carbono’: una cuenta personal e intransferible que registra nuestras emisiones, con un límite, y que determinará el porcentaje de impuestos que debemos abonar en concepto de preservación del Medio Ambiente.


Para asegurar una justa y eficaz racionalización de las emisiones, el sistema debería ser obligatorio y todos los ciudadanos que recibirían una cantidad igual de derechos de emisión.


La suma de todos los derechos concedidos debe ser menor que las emisiones per cápita de la comunidad en ese momento, de modo que será necesaria una reducción para ajustarse a la cuota total establecida. Progresivamente, esta cuota irá constriñéndose para reducir las emisiones totales en línea con los acuerdos internacionales y los objetivos regionales establecidos.


La tarjeta personal de emisiones, a diferencia de otras medidas políticas o instrumentos fiscales, involucra explícitamente a la población en el esfuerzo de frenar el calentamiento global del Planeta, creando un sentido de responsabilidad compartida e incidiendo directamente en los hábitos de consumo de la población.


Seguro que habéis oído hablar de la tarjeta DO Black que se presenta como una forma radical de cambiar nuestros hábitos para que se produzca un impacto notable en el planeta. Los creadores del proyecto apuntan a que este sistema permitirá rastrear la huella ecológica de cada uno y despertar a los consumidores, que normalmente ignoran las implicaciones de cada golpe de tarjeta. Podremos ser conscientes del verdadero impacto que tiene nuestro consumo. La tarjeta irá acompañada de una aplicación móvil, desde la que se calculará el impacto de carbono de cada transacción teniendo en cuenta datos ambientales, sociales y fiscales de cada país, así como del tipo de tienda o establecimiento en el que se realiza el pago; por tanto, no será lo mismo echar gasolina que comprar un producto con certificación verde. En cuanto al límite de gasto, estará definido por una estimación de las emisiones que los ciudadanos de cada región tendrían que emitir para cumplir el objetivo de reducir las emisiones a la mitad para 2030.


Originalmente estas tarjetas fueron ideadas por David Miliband, secretario de Estado de Medio Ambiente de Reino Unido entre 2006 y 2007. Miliband intentaba que cada ciudadano pagara exclusivamente por el carbono emitido y, en caso de necesitar más crédito en su cuenta, podría solicitarlo a otra persona que no hubiese sobrepasado el límite. De esta forma, no se rebasaría el límite global permitido. Cada ciudadano debía portar su tarjeta y administrarla en los gastos de viajes, energía y alimentos. Una medida que el propio político calificó de «simple y bella», pero que se topó con una serie de dificultades técnicas. De ahí, al limbo.


Un lustro más tarde, en 2011, un profesor de la universidad de Nueva Zelanda Southern Cross, Garry Egger, trató de retomar el proyecto a pequeña escala en la minúscula población de Norfolk, de apenas 1.700 habitantes. Egger pensó en repartir las tarjetas entre todos los ciudadanos censados y abrir la posibilidad a los cerca de 30.000 turistas que visitan cada año este paraíso del Pacífico. Su idea era fomentar la participación ofreciendo la posibilidad de devolver en metálico los créditos de carbono no usados. «Quien consuma de forma frugal, no adquiera alimentos excesivamente grasos o compre demasiado petróleo, podrá ahorrar créditos carbono para canjearlos por dinero al final de año. Si, por el contrario, un ciudadano consume mucho petróleo y comida industrial y de alto contenido en grasas o azúcares, deberá comprar cada año créditos suplementarios», explicaba el propio profesor Egger en 2011. El proyecto tampoco llegó a materializarse.


¡No hay que rendirse! Ante la emergencia climática en la que nos encontramos, necesitamos que el mundo siga moviéndose hacia un futuro más sostenible en el que el planeta pueda continuar habitado. Si los Acuerdos de París de 2015 fueron un punto de inflexión en la lucha contra el calentamiento global, hoy nos encontramos inmersos en el cumplimiento de los objetivos globales definidos en la Agenda 2030: en la carrera por frenar el aumento de la temperatura planetaria se necesitan tomar medidas drásticas y urgentes. Esto requiere de una toma de conciencia por parte del total de la población mundial. Sin embargo, el proceso se extiende a velocidades todavía demasiado lentas.

Simbología de las plantas navideñas.

 

Hace cientos de años antes de la era cristiana, el Año Nuevo era un momento de celebración. 

En Mesopotamia, alrededor del año 2000 a.C. realizaban procesiones y banquetes donde los habitantes recibían ofrendas y comida.  En el imperio romano, lo celebraban realizando ofrendas al dios Jano para tener buena fortuna. También realizaban las Saturnales, una fiesta en honor a Saturno donde había bebida, comida y regalos. 


Hoy en día seguimos celebrando  el año que se inicia, es un momento de renovación y de buenos deseos. Por esta razón LA HUERTICA ha pensado, por si sois de los que regaláis plantas a los seres queridos (yo he regalado bonsáis, perales, manzanos y mandarinos a algún que otro hermano en estas fechas) refrescar un poco la simbología que se esconde tras ellas.


Por ejemplo, los árboles de hoja perenne y los recortes de arbustos de hoja perenne han sido recolectados durante mucho tiempo en climas nevados y llevados al interior del solsticio de invierno para recordarnos los mejores tiempos por venir. Cuándo todo lo demás en el paisaje está muerto o inactivo, las plantas de nuestras tradiciones navideñas sirven como símbolos del retorno de la hierba verde y las plantas de primavera. ¿Quién no se ha besado bajo el muérdago en Fin de año? «El acebo y la hiedra» es un villancico inglés de los siglos XVII-XVIII.  El acebo y la hiedra permanecerán entrelazados durante siglos, no solo en el bosque, sino también en el canto.


Entonces ¿sabemos ahora qué plantas regalar que tengan un significado especial y que puedan representar la buena fortuna, la suerte, la superación de obstáculos o la fertilidad? Pues aquí os hablamos de alguna.


Bambú

Es símbolo de buena fortuna. Es una planta fuerte, pero maleable por lo que tiene un importante papel en la filosofía Zen y Budista. Representa la fertilidad, el camino hacia la iluminación, la flexibilidad ante los obstáculos. 

Bonsai

Representan la antigua tradición del cuidado a las plantas que se ha transmitido de generación en generación. Es la paciencia y el arte. Simboliza la paz, la calma y la armonía. Si es lo que le deseas a un ser querido, esta es la planta que debes regalar en Año Nuevo.

Cardo

Es el emblema de Escocia, una planta recia y fuerte, que tiene su propio sistema defensivo contra especies invasoras. Y es esta simbología precisamente la que nos interesa, ya que el cardo representa la defensa frente a enemigos externos.

Muérdago

Es una planta típica en Navidad. Los antiguos druidas la consideraban sagrada y la asociaban a la protección, al amor, la salud y la fertilidad es una planta que representa el nacimiento del solsticio de invierno. 

Hiedra

La hiedra está considerada como una planta mágica y protectora. Simboliza el amor y la amistad por la manera en la que se entrelazan sus ramas. En Esparta simbolizaba la fama y coronaba a los atletas. El crecimiento en espiral que hace la hiedra se relaciona con la espiral de la vida y con el aprendizaje. También simboliza la perseverancia. A mí me ata un lazo especial a esta planta, me identifico mucho con ella.

Acebo

Es una planta con hojas verde oscuro, puntiagudas y fuertes y tiene unos frutos de color rojo, seguro que todos habéis tenido una rama en casa. Es uno de los símbolos de la Navidad y, en época de los romanos, se creía que traía fortaleza y fertilidad a quién se regalaba. Además, es una planta que aguanta bien las temperaturas bajas, por lo que es perfecta para regalar en invierno.  

La azalea

Es un árbol de hoja perenne, de vivos colores. Según un estudio del Journal of Environmental Psychology, la presencia de azaleas mejora la concentración de las personas. Además es símbolo de femineidad, fertilidad y belleza. 

Suculentas y cactus

Son plantas muy resistentes, que no necesitan de muchos cuidados para vivir. En algunas culturas son símbolo de protección y en otras de paz y la fortaleza interna.

Planta del dinero

Un buen regalo para alguien a quien le deseas abundancia económica. Según las creencias populares, esta planta atrae el dinero y mejora la economía, ya que una antigua leyenda narra que a un campesino le llamó la atención esta planta, la llevó a su casa, y desde entonces no le faltó el dinero y la fortuna. Yo tengo siempre una en casa y sigo siendo pobre. 

Agapanto

El Agapanthus es la flor del amor. Es una planta que proviene de Sudáfrica y hay más de 250 especies de hoja caduca y perenne. Tiene un tallo largo y rígido del que brotan varias flores de color azul violáceo. Una planta especial para esa persona especial. En Madeira (Portugal) protagonizó todas mis rutas.

Alstroemeria

También conocido como lirio de campo, lirio de Perú o azucena peruana. Aquí en Murcia nace salvaje en los márgenes del huerto, es una bella flor que simboliza la riqueza, la prosperidad, la salud y la fortuna. También es la flor de la amistad. 

Feliz año...


Consejos para reconocer comida de verdad.

 

Como se acercan fechas de grandes comilonas, cenas de empresa, de amigos, familiares, etc. desde LA HUERTICA hemos pensado daros unos pequeños consejos sobre qué llevar a nuestros platos durante estas fechas. Pequeños consejos para distinguir entre comida de verdad, sana, y comida tratada, procesada, claramente perjudicial para la salud a medio y largo plazo. Será difícil evitarla, pero sobre todo no olvidéis que son fechas de compartir con los seres queridos, así que os aconsejo no ser muy tiquismiquis con las invitaciones porque no todo el mundo sabe lo que come, como nosotros.


Aprender a identificar estos productos, “sustancias comestibles con aspecto de alimento“, no es tan sencillo como creemos, ya que constituye una proporción enorme de la oferta alimentaria total. Y no se limita  a burbujeantes refrescos artificiales, aperitivos de llamativos colores y extrañas formas, o sucedáneos varios fácilmente reconocibles, como crema de queso sin queso, sino que se extiende a todo tipo de productos básicos,  como pueden ser el yogur, el pan, el tomate frito de bote, o la carne de animales herbívoros alimentados con cereales, con frecuencia transgénicos, en lugar de hierba (lo que obliga a suministrarles antibióticos que al final acaban en el plato del consumidor), y las frutas y verduras cargadas de pesticidas y fertilizantes químicos. ¿Debemos volver a aprender comer? Parece ser que sí. Sobre todo ahora que hay que reducir emisiones sea como sea.


¿Qué y cómo comer?


– Evita alimentos que citen cualquier clase de azúcares (o edulcorantes) entre sus tres primeros ingredientes: Suele querer decir que contienen demasiada cantidad. Los ingredientes se ordenan por proporciones, de más a menos.

– Evita productos que tengan más de cinco ingredientes en su composición: la probabilidad de que estén altamente procesados es muy elevada. Pero sobre todo evita las bebidas refrescantes, “el anti alimento por excelencia”.

– Evita productos que afirmen ser saludables: para poder afirmarlo necesitan como soporte una etiqueta y un envase, y todo lo envasado casi siempre equivale a procesado. Además, sólo los grandes productores disponen de medios para conseguir que las autoridades sanitarias les aprueben esos lemas… afirmaciones que suelen estar fundadas en datos incompletos y en investigaciones deficientes. La comida sana no tiene apenas dinero para publicitarse.

– Evita productos que contengan ingredientes que un niño de primaria no pueda pronunciar: lo simple ofrece muchas más garantías.

– Evita alimentos que veas anunciados en televisión: bastante más de las dos terceras partes de los anuncios de tv en EE.UU son de productos procesados.

– Come únicamente alimentos cocinados por seres humanos: es más seguro, y hay que pensar que una de las claves del éxito de los alimentos procesados es su durabilidad.  Las grandes corporaciones aspiran a que sus productos sean inmortales, lo que implica alteraciones, adiciones.

– Come solo alimentos que acabarán pudriéndose. Con algunas excepciones, como la miel, “la comida de verdad está viva… tiene que morir”. Los alimentos que más tardan en caducar son los menos nutritivos y más procesados.

– No ingieras nada que haya sido cocinado en lugares donde todo el mundo tiene que llevar mascarilla quirúrgica.

– Si te lo sirven por la ventanilla del coche, no es comida.

– Si se llama igual en todos los idiomas, no es comida (piensa en Big Mac, Cheetos o Pringles).

– No desayunes cereales que cambien el color de la leche (muy procesados, llenos de carbohidratos refinados y aditivos químicos)

– Toma una copa de vino con la cena… (o dos si no conduces)

– Come muy poco o nada de carne. 

– Come comida de verdad, con moderación, y sobre todo vegetales. De los 75 o 100 elementos que necesitamos para mantenernos sanos, casi todos están en las plantas.

– Pasa tanto tiempo disfrutando de la comida como el que ha tardado en prepararse.

– Come siempre sentado a la mesa.

– Cocina tú mismo. Hay estudios que demuestran cómo la salud de la gente que cocina en casa es bastante mejor que la de la gente que come habitualmente fuera.

– Cultiva tus propios alimentos aunque sea un poquito perejil. Todos deberíamos cultivar, aunque sea en la ventana o en los balcones… aunque LA HUERTICA también cultive para ti…

 

06 de diciembre MARCHA POR EL CLIMA

Faltan 3 días para que arranque en Madrid la Cumbre del Clima de la ONU. Como ya sabéis todos, los planes presentados hasta ahora por países de todo el mundo para hacer frente al cambio climático son insuficientes. En 2015, cerca de 200 estados se comprometieron en el Acuerdo de París a esforzarse para limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 grados a finales de siglo. Pero el incremento ya va por un grado y los gobiernos no han hecho los deberes.


Como advirtió la ONU recientemente, si continúan al ritmo actual las emisiones de gases de efecto invernadero, principales responsables del calentamiento del planeta, a final de siglo la temperatura subirá más de tres grados. En este contexto poco prometedor, Madrid acoge del 2 al 13 de diciembre, bajo la presidencia de Chile, la Cumbre del Clima de Naciones Unidas COP25, que reunirá a líderes, políticos de todo el mundo y que contará con una importante movilización de la sociedad en la calle, como hemos visto en el último año, como herramienta clave de presión Y POR ESO.... Allí estaremos.


Todos hablan del Acuerdo de París, ¿por qué es tan importante? Se trata del primer pacto contra el cambio climático que logró poner de acuerdo a casi el mundo entero. Este acuerdo, ratificado hasta ahora por 187 países, entra en vigor el año que viene y marca el ambicioso objetivo de mantener el aumento de la temperatura del planeta, que parece irreversible, muy por debajo de los dos grados, respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar esa crecida a 1,5 grados.

 

Si los gobiernos no ejecutan "cambios sin precedentes". Superar este límite traería más calor extremo, lluvias torrenciales o sequías, sobre todo en zonas sensibles como el Mediterráneo. También afectaría a la salud, al suministro de agua y al crecimiento económico, con un impacto especialmente negativo sobre los más pobres del planeta que son siempre los más afectados.

 

¿Qué acuerdos clave se pueden esperar de la COP25? Esta cumbre va a ser muy técnica. Las delegaciones de los países negociarán durante estos 12 días para cerrar la reglamentación del Acuerdo de París que garantice el cumplimiento del pacto. La COP25 será una cumbre de transición, no tan decisoria como fue la de París. La del año que viene, que se celebrará en Glasgow (COP26), tendrá más peso ya que  los países tendrán que revisar sus planes. Ya en 2015 los países sabían que harían falta planes más exigentes y fijaron revisiones al alza de las contribuciones nacionales cada cinco años. 


Hay que exigir a la COP que los políticos sean más ambiciosos, que se comprometan a implementar en sus países políticas más valientes en sectores estratégicos como el energético, el transporte, la ganadería. Hay que abandonar el petróleo, el carbón, el gas, y avanzar hacia un modelo económico sostenible desde las políticas nacionales, el mensaje es claro: hay que actuar de forma urgente.


En España habría que empezar por dar luz verde a la Ley de Cambio Climático. El anteproyecto, aprobado el pasado febrero por el Consejo de Ministros, contempla una reducción de un 20 % de emisiones de gases de efecto invernadero en 2030, respecto a 1990, y de un 90 % en 2050. Pero esta meta no ha sido revisada de acuerdo a las recomendaciones científicas y  será actualizada. En la cumbre de Nueva York del pasado septiembre, 70 países, entre ellos España, se comprometieron a una reducción de al menos el 45% para 2030, neutralidad de carbono en 2050 y que las emisiones liberadas a la atmósfera sean igual al retirado.  


 Barack Obama era el presidente de EEUU cuando se firmó el Acuerdo de París, pero el mundo ha cambiado mucho desde entonces. El actual mandatario estadounidense, Donald Trump, ha instalado el negacionismo climático en la Casa Blanca y lo ha llevado a su máxima expresión. El republicano ha iniciado los trámites para sacar a EEUU del acuerdo, pero no puede ejecutarse hasta noviembre de 2020. No se han perdido todas las esperanzas, ya que justo antes hay elecciones presidenciales pero ¿quién sabe lo que pasará? 

 

¿Por qué son importantes las manifestaciones?


A pesar de que la ONU celebra cumbres contra el cambio climático desde hace más de dos décadas, las decisiones por ahora no están a la altura. De ahí que la presión de los ciudadanos tenga tanto peso. La presión que durante años lideró el movimiento ecologista, con poca capacidad de movilización en España, toma ahora impulso con el liderazgo de los más jóvenes. La manifestación del 6 de diciembre que saldrá de la Atocha a las 18.00 h. y llegará a Nuevos Ministerios es decisiva para hacer presión a los gobiernos.  


LA HUERTICA lleva todo un año “dale que te pego” con el tema: Olas de calor, incremento de las temperaturas, sequías, aumento del nivel del mar o disminución en la disponibilidad del agua son solo algunos de los efectos que hemos vivido recientemente en nuestra tierra murciana. Recuerda,  El MOMENTO ES AHORA. Y ahora, más que nunca, nos sumamos con fuerza a lo que será la gran cita de la movilización social en el contexto de la COP25, bajo el lema “el mundo despertó ante la emergencia climática”. Esta gran MARCHA POR EL CLIMA reunirá a activistas de todo el mundo, será el día 6 de diciembre, a las 18:00h, en Atocha. ¿Te sumas?

La COP25 en Madrid.

 

Madrid acoge del 2 al 13 de diciembre  la COP25. Se trata de la primera ocasión que España se ocupa de organizar una cumbre del clima, aunque sí ha sido escenario de otras cumbres de Naciones Unidas. En 1991 acogió las reuniones del Tratado Antártico, en las que se firmó el Protocolo de Madrid, por las que se prohíbe la explotación minera de la Antártida. Aunque la COP se celebre en España, Chile sigue ostentando la presidencia de la cumbre.   


¿Qué es la COP25? Las siglas corresponden a Conferencia de las Partes, entendiendo por partes a los Estados, unos 200, que han suscrito la Convención Marco contra el Cambio Climático (CMCC) promovida por Naciones Unidas. Se trata de la edición número 25 de este ciclo de reuniones.  En las COP, junto a los representantes gubernamentales se dan cita diversos agentes sociales, como científicos, empresarios o miembros de los colectivos ecologistas.  


¿Cuál es su origen? Todo empezó en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, donde el mundo tomó conciencia de la existencia del cambio climático, tras los datos aportados por Panel de Expertos de Cambio Climático (IPCC), que evidenciaban la existencia del calentamiento global y que su origen estaba provocado por el aumento de los gases de efecto invernadero (GEI). En Río, 195 países firmaron la Convención Marco que entró en vigor en 1994. Al año siguiente, en 1995, se celebró en Berlín la primera COP. En la siguiente cumbre vio la luz el Protocolo de Kioto de 1997, el primer acuerdo que propugnaba un compromiso oficial entre los Estados para reducir las emisiones GEI. Desafortunadamente, los acuerdos del Protocolo de Kioto no se cumplieron y se perdieron diez años en la lucha contra el calentamiento global.

A principios de esta década, los efectos del cambio climático comenzaban a hacerse tan extremos que volvieron las voces de alarma y se llegó al Acuerdo de París de 2015 alcanzado en la COP21, y que constituye el primer acuerdo vinculante mundial sobre el clima.


¿ Por qué debe celebrarse la COP25?La Conferencia de las Partes de 2019 es el foro en el que los Estados deben negociar la reducción de emisiones que corresponde a cada uno según lo firmado en el Acuerdo de París. Es imperativo que esa reunión se produzca porque las medidas deben ponerse en marcha en enero de 2020.    


¿Qué dice el Acuerdo de París? El convenio consensuado en la capital gala en 2015 por 195 países fija la hoja de ruta internacional para frenar el cambio climático y que la subida de temperaturas no llegue a los 2 grados, al tiempo que se mantienen los esfuerzos para no sobrepasar los 1,5 grados de subida actuales. 


¿Cómo se evita la subida de temperatura? Los expertos señalan a los gases efecto invernadero, especialmente el CO2, como causantes de la subida.  Es fundamental, dice la comunidad científica, que las emisiones de CO2 no sobrepasen los 450 ppm (partículas por millón).  Este verano, los registros mostraban ya una presencia de CO2 en la atmósfera de 415 ppm. 


¿Por qué 2 grados son tan importantes? Hasta el momento el cambio climático está provocando que se intensifiquen los fenómenos extremos: sequías, inundaciones, huracanes, etc., que suba el nivel de agua de los océanos y que la flora y fauna vea alterados sus ecosistemas. Los científicos del Panel de Expertos de Cambio Climático advierten que llegar a los 2 grados puede suponer que el planeta alcance unas condiciones que hagan muy difícil la vida de la especie humana.    

El maravilloso mundo de La Naranja

 

¿Alguna vez te has preguntado cuál es el ciclo de vida de una naranja? ¿Cuándo se recolectan y cuándo son más dulces? Hoy te explicamos todo lo que necesitas saber sobre su ciclo de crecimiento.


El maravilloso mundo de la naranja.


La vida del naranjo comienza a menudo a través de un portainjerto que le servirá de apoyo durante toda su vida. El árbol de naranjo muy pocas veces se puede cultivar a partir de semillas ya que es un árbol delicado: aguanta poco el frío, necesita determinados tipos de suelos y cuidados un pelín especiales.

La infancia. La segunda fase de la vida es la infancia. Este es un período de aproximadamente 2 – 3 años en el que no hay producción.

La juventud. El naranjo alcanza su juventud entre los 5 y 7 años y en este punto da comienzo a su vida reproductiva. En esta etapa el árbol va dando cada vez más fruta y sigue desarrollándose, aunque de manera más sosegada.

La madurez. Es la etapa de plena producción. En esta etapa el crecimiento se ralentiza y la mayor parte de las energías del árbol se gastan en florecer y fructificar y no en crecer.  La fase de floración y fructificación puede durar hasta 30 años si se cuida bien el árbol.

La vejez. La producción de frutas disminuirá cada vez más pero el árbol seguirá produciendo durante unos años más.

La decrepitud. En esta época el árbol apenas da frutos y es cada vez más sensible a las enfermedades, parásitos y virus. Y hay renovarlo y que siga el ciclo…


Cuando el naranjo empieza a producir,esa naranja también pasa por diferentes fases:


La fase de floración. Esta fase corresponde a la primavera cuando todos los árboles se llenan de flores e invaden la naturaleza con su aroma. Es mi etapa favorita, todo huele a azahar. Sin embargo, no todas las flores del naranjo llegan a convertirse en fruto, la mayor parte de las flores de azahar cayéndose al suelo.

La fase de cuajado. En esta etapa la flor de azahar se convierte por fin en fruta. La polinización de las abejas juega un papel decisivo en la obtención de una buena cosecha.

La fase de engorde de la naranja. Esta es la etapa de crecimiento del fruto en sí. En este proceso hay varios factores que influyen en el resultado de la cosecha, uno muy importante es el clima. Del clima depende tanto el tamaño de la fruta como su dulzura o acidez, lo jugosa que está y lo rápido que llega a madurar. Las altas temperaturas durante el día hacen que el jugo sea más dulce por eso la naranja murciana es la más dulce de todas.. Las temperaturas medias mejoran la síntesis de carbohidratos, que es más o menos la que tenemos gran parte del año.

Las temperaturas menores de 13 grados durante el día hacen que las naranjas sufran un cambio en su color. Aquí en Murcia eso es rarísimo suele pasar a finales de enero cuando podemos degustar una buena naranja sanguina del huerto.

La etapa de recolección. Es la etapa de recogida del fruto. Para obtener los mejores resultados es importante recolectar en el momento más óptimo de maduración ya que si hace demasiado calor las frutas se caen del árbol debido a que no pueden sostenerse.


Las naranjas que tiene LA HUERTICA en el enlace son Navelinas del grupo Navel.. El nombre de esta naranja viene de la palabra inglesa “navel” que significa “ombligo” en español. El fruto principal tiene incluido un fruto rudimentario, mucho más pequeño, que se puede observar al cortar la naranja por la mitad. La forma y el tamaño de este fruto secundario depende de las condiciones climáticas y nunca es uniforme o igual en todas las naranjas. Las Navelinas se originaron a partir de una mutación espontánea alrededor del año 1820 en la zona del actual Salvador. Llegó a nuestro continente por primera vez en Portugal, traída desde China y Brasil. Actualmente, se cultivan sobre todo en China, España, Marruecos, California, Sudáfrica y Turquía. En Venezuela y otros países Sudamericanos se conoce bajo el nombre de naranja California.


Usos y beneficios: son entre las favoritas de los desayunos y los postres. Se utilizan a menudo en la creación de mermeladas de naranja y como complemento para ensaladas de frutas, pero sin duda son más conocidas como naranjas para zumo. El zumo de las Navelinas contiene niveles bajos en limolina, un compuesto muy amargo que las personas detectamos más fácilmente. Por eso están tan dulces. 

Salvar el planeta es cosa TODOS.

 

El sistema económico actual todo lo mide con un sólo parámetro: el crecimiento. Cuando la economía crece es señal de que todo va bien. ¿Bien para quién? Para nuestro planeta desde luego que no. Por desgracia ese crecimiento suele venir acompañado de la utilización de más recursos, la generación de más residuos y de más contaminación.


Aunque muchos economistas no quieran verlo no hay que ser muy espabilado para comprender que no se puede seguir creciendo indefinidamente. Estamos utilizando recursos que son finitos sin comprender algo tan básico como que llegará el día en el que se agoten.


Hablas de evitar el plástico y muchas veces las personas, como los gobiernos, piensan que se soluciona con evitar las bolsas de plástico y sustituir los plásticos convencionales por compostables. Es una solución fácil, buscar un material menos malo pero que va a seguir siendo malo en vez de intentar cambiar nuestra absurda cultura de usar y tirar.


Normalmente, te vas a comprar con tus bolsas reutilizables, las llenas de productos envasados en plásticos desechables y piensas que ya estás haciendo bastante, pero no es así. Puede ser un principio y está genial, pero no podemos quedarnos ahí. 


Muchos de los problemas medioambientales actuales son producidos por la suma de pequeñas acciones individuales. Puede que sólo estemos utilizando una botella de plástico pero lo mismo piensa un millón de personas cada minuto, ero si ese millón pensara en reducir y reciclar, sería otro cantar. Aquí está el asunto: cuántas más acciones tomemos de forma individual, menos cambiará nuestro clima. Uno puede creer que no puede controlar el uso que se la da a la tierra, pero uno sí puede decidir qué come y eso determina el uso de la tierra. Nuestras acciones son importantes no porque tengan un efecto material sobre el cambio climático, sino por el mensaje que envían a los demás. Lo que hagas influirá en tus amigos y familiares, y ayudará a crear el espacio político para que los gobiernos y las empresas tomen medidas. Eso, a su vez, es probable que aliente a otras personas y países a hacer más.


Por suerte, mientras los que manejan el sistema económico se dan cuenta de que esto es insostenible, hay muchas cosas que podemos hacer, y lo fundamental es reducir. Antes de comprar algo preguntarnos“¿En realidad lo necesito?”. Y ante cualquier desechable: ¿Voy a aprovechar todo el trabajo y los recursos necesarios que han utilizado para su fabricación? Podemos compartir o alquilar objetos que no usamos con asiduidad, comprar generando los mínimos residuos posibles, gestionarlos de manera correcta, dejar de acumular cosas innecesarias, rechazar lo que no necesitemos, cuidar cualquier cosa como si fuera un objeto valioso, reparar, reutilizar, dar valor a las experiencias en lugar de a las cosas… ¡hay tanto por hacer! Y todo con el mismo objetivo: el de ir a menos, no a más. El de decrecer. Sólo tenemos un planeta en el que vivir, que tratamos como si fuera otro objeto más de usar y tirar.


Y ante semejante problemón vemos que la solución que plantean los gobiernos es que para el 2030 todos los envases de plástico deberán ser reutilizables o tendrán que poder reciclarse de un modo rentable, pero únicamente se habla de reciclaje y no de prohibir o reducir producción. Reducir sigue siendo una palabra tabú en la economía actual. Estamos tan acostumbrados a consumir que hasta las soluciones a los problemas de sobreconsumo pasan por consumir más.


Einstein opinaba que era una locura hacer lo mismo esperando resultados diferentes. Y no podemos estar más de acuerdo con él. Por citar a otro genio, Aristóteles dijo que “somos lo que hacemos repetidamente”. Y así es. Si queremos solucionar el problema debemos empezar por romper con los hábitos antiguos y crear unos nuevos. Con esfuerzo sí, pero no podemos seguir haciendo lo mismo aunque sea con otros materiales y esperar que todo se solucione como por arte de magia. Así que hay que pensar qué más podemos hacer y hacerlo.

 

Manifestación histórica: S.O.S. EL MAR MENOR

¿Recordáis que hace unas semanas, miles de peces y crustáceos aparecieron muertos por la falta de oxígeno debido a las riadas provocadas por la DANA?. Pues ante semejante situación unas 55.000 personas, según la Policía Nacional, fuimos más seguro, nos manifestamos este miércoles en Cartagena para salvar el Mar Menor, sumergido en una grave situación climática por culpa de los vertidos agrícolas que entran a través de la Rambla del Albujón transportando los residuos de los fertilizantes utilizados en la agricultura. Y en esa zona prima la agricultura industrial.


Una manifestación histórica con gente de todas las edades vestida de luto, disfrazada de caballito de mar y con camisetas con la leyenda "SOS Mar Menor".


Antes cualquier conversación con algún murciano sobre el Mar Menor era de su casa en la Manga, ahora todo ha cambiado. Los murcianos han despertado ante las tristes imágenes de este mes y se han levantado al grito de S.O.S. MAR MENOR. Ahora me cuentan con añoranza que hace años había caballitos de mar en la laguna, cangrejos ermitaños, langostinos y pulpos, hasta cines de verano.  Pero todo eso era antes, me contaban. Antes de que la desidia, el abandono, la codicia y la ineptitud nadaran a sus anchas por el Mar Menor. Primero fue la minería; después, la construcción salvaje y sin orden. Y ahora, la agricultura intensiva, que venden como motor de progreso pero que esconde una carga de profundidad que termina desaguando en el Mar Menor y lo ha convertido en una sopa verde irreconocible.


Lo cierto y verdad es que la situación en el Mar Menor es alarmante desde hace muchos años. Y desde hace muchos años se está advirtiendo de la situación. Pero por ignorar esas alarmas hemos llegado a tener que  retirar tres toneladas de peces muertos y lamentar una tragedia medioambiental que se repetirá si no hacemos nada por evitarlo. La llamada “sopa verde” aparece últimamente todos los años, se produce por la eclosión de fitoplancton y clorofila, debido al exceso de nutrientes provenientes de los fertilizantes agrícolas que se vierten y que ponen en serio riesgo el ecosistema del Mar Menor.


Tras años de desamparo por parte de las instituciones, parece que ahora todos hablan de la crisis que atraviesan sus aguas, espero que pongan en marcha la maquinaria de leyes que prohíban toda clase de vertidos tóxicos pero ¡ya! y que no quede todo en foto y postureo.


En Murcia se pide un 155 ecológico. No me extraña. Por favor, quítenle las competencias de Medio Ambiente a todos éstos ineptos y que alguien con dos dedos de frente se ponga al mando.


El Mar Menor es un espacio natural único en Europa, con playas singulares y especies protegidas, tanto animales como vegetales. No debemos acabar con esta maravilla, con la vida de muchos animales que, de no actuar a tiempo, seguirán muriendo asfixiados en el mar.  No olvidéis que al final animales somos todos y allí también nos capuzamos nosotros. 

Cultivo de arándano en maceta.

Esta semana podemos mejorar un poco el planeta sembrando algo en casa.  Aprende a cultivar arándanos en un espacio pequeño, ¡y prepara deliciosas recetas con ellos! Como el arándano es un fruto silvestre que crece en zonas frescas, lo hemos elegido para que podáis cultivarlo en Madrid. Aquí el arándano solo lo he visto en la sierra de Albacete, pero por nuestro Valle de Ricote no hay, así que lo mejor es producirlo en casa.

Del arándano se destaca su alto contenido de vitamina C, fibra, potasio, hierro y calcio. Asimismo, estas bayas se caracterizan por su cantidad de pigmentos naturales con acciones antioxidantes y además están buenísimas.

Los beneficios de los arándanos son muchos:

1. Su contenido de vitaminas fortalece el sistema inmunológico, previniendo enfermedades.

2. Los antioxidantes, antocianos y carotenoides colaboran en la formación de huesos y dientes, así como en la creación de glóbulos rojos y la absorción del hierro. También neutralizan los agentes nocivos para el cuerpo.

3. El potasio que poseen beneficia el funcionamiento del sistema muscular y nervioso.

4. La fibra favorece la regulación de la flora intestinal.

5. Su acción antiséptica es importante para combatir infecciones causadas por gérmenes.

6. Combate diversas afecciones cardiovasculares.

7. Mejora los problemas de la vista.


Así que pongámonos "manos a la obra". Recuerda que para cultivar arándanos, las épocas de frío son mucho más beneficiosas. Se trata de una planta que se adapta muy bien al frío, incluso a temperaturas extremas, pero "padecen" mucho el calor. Así que ya sabes, no escatimes en sus cuidados en el verano y no la dejes en exposición directa al sol. 

Para plantar los arándanos desde semillas, necesitamos hacerlas germinar en un semillero o recipiente pequeño, como un envase de yogur con agujeros en la base. Si consigues un plantín, puedes colocarlo ya en una maceta más grande.

Para una planta joven, es adecuado un contenedor de unos 20 litros. Cuando la planta madure (luego del cuarto año), necesitará una maceta de entre 60 y 75 litros.

Procura no colocar demasiadas semillas en una misma maceta, dado que la planta del arándano necesita de cierto espacio para crecer adecuadamente. Asimismo, la tierra debe estar bastante húmeda al momento de la siembra.

Ya que en el invierno las macetas no brindan a las raíces la misma protección ante el frío que un suelo, es recomendable aislarlas colocando heno en el fondo.

A los arbustos de arándano les gustan los suelos ácidos, de bajo pH (entre 4,5 y 5). Para obtener un suelo ácido en una maceta, puedes agregar turba, harina de semilla de algodón, y utilizar abono de cortezas y hojas de roble o pino.


Ahora te lo explico paso a paso:


1. Coloca una servilleta gruesa en un recipiente pequeño y agrega un poco de agua. Luego, vierte algunas semillas en ella.

2. Coge con tu dedo de a una semilla. Hazlo con cuidado, son muy pequeñas. Introdúcelas en la tierra y tápalas.

3. Riega la planta a diario y procura mantener un buen nivel de humedad todo el tiempo.

4. Debes ubicar la maceta en una zona con buena iluminación y protegerla del viento.

5. Tanto en las macetas como en el suelo, la tierra debe ser removida y estar suelta para una buena oxigenación y un correcto drenaje de la planta.

6. Luego de plantarlas, puedes hacer un acolchado con ramas u hojas de roble o pino. Esto contribuirá a prevenir las malezas, conservará la humedad y aportará acidez al suelo.


Cuando la planta haya crecido, deberás hacer el trasplante a una maceta mayor, o directamente al suelo. Al hacerlo, tienes que tener totalmente humedecidas las raíces para evitar que sufran durante este proceso. Por eso, te recomendamos pasarlas a un balde con agua por unos 10 minutos antes de plantarlas nuevamente. Una vez finalizado el replantado, moja la tierra donde la has colocado.

S.O.S. El mar Menor 

Quienes amamos la naturaleza y seguimos el grave proceso de deterioro ecológico del mar Menor, en la región de Murcia, lo  llevamos denunciando muchos años. 

Lejos de ser un espacio natural debidamente protegido y custodiado por las autoridades y admirado y respetado por todos, este auténtico tesoro de nuestro patrimonio natural, la mayor laguna costera de agua salada (albufera) de Europa, presenta un estado de conservación lamentable que parece haber llegado al límite.

El último percance saltaba a las portadas de todos los informativos el pasado fin de semana, cuando todos los informativos mostraron las imágenes de miles de crustáceos y peces muertos o agonizando en las orillas de la laguna.

Nada nuevo en el historial de agresiones al malogrado humedal murciano. A lo largo de los últimos años los constantes vertidos tóxicos procedentes de la agricultura y la minería, las aguas residuales mal tratadas o el vaciado de las sentinas de las embarcaciones han provocado, además de la muerte de peces y crustáceos, la eutrofización de sus aguas y la desaparición del 85% de las praderas submarinas: el ecosistema marino que acoge la mayor biodiversidad del Mediterráneo

Pero nunca se habían dado episodios tan graves, ni de tanta trascendencia como el del pasado sábado. Las imágenes de los vecinos de San Pedro del Pinatar consternados, llorando de rabia e impotencia ante los miles de peces de todas las especies que agonizaban en la orilla, se difundieron rápidamente por las redes sociales. Fue muy triste.

Ante la alarma social causada, la fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia ha decidido actuar de oficio, ordenando una investigación que ayude a determinar las causas de esta mortandad masiva de peces y crustáceos.

Una de las más probables sería la avenida de agua colmatada de sedimentos provocada por las inundaciones del mes pasado. La potente tromba de agua convirtió las ramblas en inflamados ríos fangosos que acabaron anegando el Mar Menor hasta desdibujar sus límites, como demostraron las imágenes vía satélite del día después.

Sin embargo, las organizaciones conservacionistas WWF y ANSE (Asociación de Naturalistas del Sureste) consideran que el episodio de gota fría tan solo ha actuado como agente multiplicador de los daños que viene sufriendo el humedal de manera constante.

Unos daños que ambas organizaciones llevan denunciando desde hace años, y que tienen su verdadero origen en las malas prácticas agrícolas, los vertidos tóxicos a la laguna, la descontrolada especulación urbanística, la proliferación de puertos deportivos y, muy especialmente, la inacción de los políticos, incapaces de atajar un problema que se les ha ido de las manos. Me pregunto constantemente ¿Qué podemos hacer? Ninguna de las actuaciones previstas va directamente al origen del problema: a clausurar los pozos ilegales, promover la agricultura sostenible, aumentar la vigilancia y control de los vertidos tóxicos, poner freno a la especulación urbanística, retirar las construcciones en zonas de inundación o racionalizar los puertos deportivos.  

Bajo el viento oceánico de Rachel Carson.

 

Cincuenta y cinco años después de la muerte de Rachel Carson, la editorial Errata Natura publica  la primera versión al castellano del que fue su primer libro, Bajo el viento oceánico (1941).

No es la primera vez que recordamos a esta gran dama, madre del ecologismo y una inspiración para quienes como yo dedican su vida a observar los patrones y los cambios naturales. Con ella comenzaron a consolidarse muchos de los movimientos ecologistas de hoy. Se instauró el Día de la Tierra, se fundó la Agencia Estadounidense para la Protección Ambiental y se realizó una nueva legislación para regular el uso del DDT.

Pocas obras han influido tanto en el devenir del activismo medioambiental y el compromiso con el planeta como el conjunto de libros firmado por esta autora.

Hace unos meses hablábamos de su obra más influyente, Primavera silenciosa, publicada en 1962. Con la que pone en evidencia los peligros de los pesticidas, cuya larga vida amenaza al planeta con un envenenamiento progresivo.  Debo decirlo una vez más, debería ser de lectura obligada en colegios e institutos.

Bajo el viento oceánico fue su primer libro, publicado en 1941, aunque inédito en España hasta este año, en el que con su característico lenguaje poético describe la lucha por la supervivencia que se da en el fondo marino. Una muestra de amor por el misterio y las maravillas de la naturaleza y, en especial, de nuestros mares, nuestros bosques y los seres que los habitan.

El ser humano es parte de la naturaleza y su guerra contra la naturaleza es, inevitablemente, una guerra contra sí mismo‘. Rachel Carson.

Me ha  parecido tan poético como preciso, tan impropio de la ciencia al uso y tan profundamente enriquecedor que me ha atrapado en un segundo; la vida de los peces, las aves y los mamíferos que comparten un mismo hábitat donde se unen el mar, la tierra y el aire.

Creo que todos los seres vivos están conectados y Rachel Carson lo sabía y así lo narra sin complicación alguna. Recomendamos su lectura.


2065
de José Miguel Gallardo.

Recordé este libro al escuchar en el telediario la llegada del huracán Lorenzo a las costas irlandesas. El huracán Lorenzo convertido en tormenta tropical no era un fenómeno más, sino que se trataba del huracán más potente que aparece tan cerca de España desde que tenemos registros. 

Entonces pensé:-¿No te suena esto a algo Macu?. Y recordé un libro de José Miguel Gallardo que cayó en mis manos, un thriller de “ficción y suspense” que me encantó… y hoy os recomiendo.



2065 de José Miguel Gallardo.


En un futuro no muy lejano, concretamente en 2065, el cambio climático ya es una realidad. Las tormentas tropicales llegarán a Portugal y a Galicia como el huracán Lorenzo, el agua que beberemos será embotellada y vendrá del norte de Europa, las temperaturas mínimas no bajarán de 28 grados, las muertes por golpes de calor y otras enfermedades relacionadas con este se multiplicarán, los bosques quemados se recalificarán (¿os recuerda algo?) y el hombre seguirá asesinando al Planeta Tierra por meros intereses económicos.


Curiosamente 2065 transcurre durante una ola de calor parecida a que la hemos vivido estos meses pero de mayor duración, con mayores consecuencias, mayor gravedad.  Se desarrolla dentro de unos años. Los suficientes para dar tiempo al clima a cambiar pero a la vez no tan lejano como para que podamos ser conscientes de que nos podemos ver afectados por ello nosotros mismos o nuestros hijos. 


Cuenta el autor en una entrevista que para documentarse utilizó el quinto informe IPCC (el Grupo Intergubernamental de los  Expertos sobre el cambio climático) que habla de cuatro posibilidades de evolución en cuanto al clima de nuestro planeta, evaluando la utilización de la tecnología y la potencial contaminación. Cuatro posibles escenarios que son más o menos optimistas en función de los niveles de emisión y concentración de CO2. El meteorólogo escogió el menos malo, no quiero imaginar el peor de ellos.


¿Imagináis cómo podría ser una ciudad como Madrid en el año 2065, si no se frena el cambio climático? Pues os recomiendo su lectura “huerteros”.


Huelga Por el Clima, empieza la batalla.

Desde LA HUERTICA exigimos el reconocimiento de que el planeta, así como los seres vivos y los ecosistemas, se encuentran en grave peligro, siendo prueba de ello los recientes informes sobre el estado de la biodiversidad del IPBES y sobre el calentamiento global de 1,5 ºC del IPCC, que alertan de un rumbo que lleva a la extinción de una gran parte de los ecosistemas terrestres. Un millón de especies están amenazadas por la actividad humana.

Después de miles de convocatorias en todo el mundo y millones de personas reclamando medidas reales para avanzar hacia un modelo de cero emisiones, está claro el compromiso de la ciudadanía ante la crisis climática. La sociedad está escuchando a la ciencia y es consciente de la gravedad de la situación. En estas circunstancias la clase política debe tomar ejemplo, redoblar esfuerzos y establecer límites y objetivos vinculantes para enfrentar la crisis climática.

 “Ante la emergencia climática” la ciudadanía ha solicitado las medidas necesarias para afrontar la crisis ecológica en la que nos encontramos. Cabe destacar que por expreso deseo de las organizaciones convocantes no se ha instalado escenario ni ninguna otra instalación que implicase emisiones de gases de efecto invernadero. Gracias.

Tras la cumbre por la acción climática celebrada a principios de semana en Nueva York, las declaraciones de muchos responsables políticos señalaban la necesidad de pasar de los discursos a la acción. Sin embargo, la realidad es que la comunidad internacional no ha presentado ninguna medida concreta en este sentido, de forma que sigue sin cerrarse la brecha existente entre los compromisos de reducciones de emisiones y las indicaciones científicas para cumplir el Acuerdo de París.

En el caso del Estado español el compromiso climático sigue sin ser suficiente. Asumir el estado de emergencia implica redirigir todas las herramientas del estado para alcanzar reducciones de gases de efecto invernadero en consonancia con los escenarios planteados por la comunidad científica. Apenas quedan 11 años para actuar, los compromisos presentados en 2020 no serán revisados hasta 2025, cuando puede ser ya demasiado tarde.

El punto de no retorno frente al cambio climático se aproxima, cerrando la ventana de oportunidad para tomar las medidas fundamentales requeridas. No responder ante la crisis climática, ecológica y civilizatoria supondría la muerte de millones de personas, además de la extinción irreemplazable de especies imprescindibles para la vida en la Tierra, dadas las complejas interrelaciones ecosistémicas. La situación es de tal gravedad que la propia existencia de las sociedades humanas al verse críticamente dañados los ecosistemas de los que dependen, queda en entredicho.

Despierta!! 

S.O.S. ¡EMERGENCIA CLIMÁTICA!

Y por fin ha llegado el ansiado momento que estábamos esperando. La Semana de Acción Global por el Clima comenzó ayer 20 de septiembre. Millones de personas participaron en la protesta global contra el cambio climático en vísperas de la Cumbre del Clima de la ONU en Nueva York que será este lunes 23. De Sídney a São Paulo, pasando por París, Bruselas, Berlín, Dinamarca, Finlandia, Kenia, Londres, Washington, Johannesburgo, México e, incluso, España.

Los primeros eventos comenzaron las islas de Vanuatu, Salomón y Kiribati, territorios amenazados por el aumento en el nivel de los mares por el cambio climático. En esas islas, los niños y estudiantes cantaron "¡no nos estamos hundiendo, estamos luchando!"

El objetivo de los llamados Viernes por el futuro (Fridays for future), ya lo hemos explicado muchas veces, es concienciar a los jóvenes de todo el planeta para que presionen a las instituciones y a las grandes empresas con el fin de que adopten medidas drásticas que frenen el calentamiento global provocado por la acción humana.

Nuestros jóvenes, los que ayer salieron a la calle en todo el planeta para exigir medidas urgentes para detener la catástrofe ambiental que han heredado de sus mayores, ellos son los verdaderos héroes de esta campaña. “Si nadie actúa lo haremos nosotros. No somos simples jóvenes que se saltan las clases. Somos la vía para el cambio. Juntos somos imparables". ¡Se me ponen los pelos de punta!

LA HUERTICA lo tiene claro desde principio, el próximo viernes 27 de septiembre hay que salir a la calle para defender nuestro futuro y el de los que vengan detrás. Hay una clase consumidora global que está llevándonos al precipicio. Nuestro objetivo no puede ser otro que rebajar emisiones y eso pasa por consumir menos materiales y energías a escala global, redistribuir la riqueza y asumir que el planeta tiene recursos limitados.

Así que os pedimos a todos vosotros, “huerteros” que os suméis a esta batalla, que seáis parte activa de este tsunami verde, aportando vuestro granito de arena, animando o ayudando a vuestros hijos a participar activamente esta semana, en tu colegio, en tu Centro Cultural, tu barrio,etc. Mañana es el Día Sin Coche, no lo cojas, sal en bici o paseando y reivindica tu derecho a un aire limpio sin emisiones. El lunes es la Cumbre por el Clima en la ONU, no os pedimos viajar a Nueva York pero sigue la noticia durante todo el día. Haz seguimiento en directo desde la plataforma de FrydayForFuture, habla del tema con la familia y amigos, es de vital importancia que esté presente en cada momento del día. Cualquier gesto que se te ocurra para que el problema llegue a más gente será un gesto de agradecer, apoyando a los jóvenes, haciendo pancartas, etc. Apóyalos que el problema lo hemos generado nosotros. Ellos nos están dando la lección más grande del mundo y están demostrando que VOSOTROS estáis haciendo un buen trabajo con ellos.

Claramente, La Huertica viajará a Madrid para luchar, a fuego y espada el 27 de septiembre, el recorrido será desde Atocha hasta la Puerta del Sol, desde la 18:00h. ¿Te apuntas?.

Agenda Semana Global de Acción por el Clima (20-27 Septiembre)

Ya sé que vais a pensar que somos unos pesados pero este mes es lo que os espera. Cambio Climático, Huelga General por el Clima, Calentamiento Global, etc. porque llevamos un 2019 que ha batido todos los récords en cuanto a clima se refiere. No solo porque julio ha sido el mes más caluroso desde que se tienen registros, o porque hemos sufrido cómo las llamas y las pésimas políticas de Brasil devoraban la Amazonia, sino también porque este año hemos visto el despertar de una sociedad que ha dicho basta, pidiendo medidas urgentes y valientes para hacer frente al estado de emergencia climática. Y nosotros queremos poner nuestro granito de arena pero ¿Cómo? Siempre decimos que el que siembra recoge, y ha llegado el momento de sembrar conciencia.


Ya sabéis todos que ese despertar ha estado liderado por Fridays For Future, un movimiento de jóvenes de todo el mundo que sienten que su futuro está amenazado sin que nadie haga nada para evitarlo. Como os hemos venido contando todos estos meses, su decisión y su tesón han sido responsables de las mayores movilizaciones por el clima de la historia con las huelgas globales de los pasados 15 de marzo y 24 de mayo. Por otro lado, Extinction Rebellion también ha llegado para quedarse. Este movimiento, que nació en Reino Unido y que se basa en la desobediencia civil, ha protagonizado durante el año 2019 grandes acciones directas no violentas en todo el planeta. 


El impulso de estos movimientos nos coloca a las puertas de un septiembre climático muy intenso. Lleno de días clave. Hacemos un repaso de las principales fechas enmarcadas en la Semana Global de Acción por el Clima, que tendrá lugar entre el 20 y el 27 de septiembre.


20 de septiembre, Huelga Internacional de Jóvenes

La primera cita en este septiembre climático tendrá lugar el día 20, viernes, como no podría ser de otra forma. La comunidad de estudiantes vuelve del verano con las pilas recargadas para retomar las huelgas por el clima, con sentadas y concentraciones en sus respectivas ciudades.


22 de septiembre, Día Sin Coches

Dos días después, el domingo 22, se celebra el Día Sin Coches. Para cumplir el límite de 1,5ºC en el incremento de temperatura fijado por los gobiernos en el Acuerdo de París es necesario limitar de forma drástica las emisiones de CO2, un cambio que pasa por dejar de vender coches diesel y gasolina. Por eso este día habrá muchas actividades relacionadas con movilidad y cambio climático. 


23 de septiembre, Cumbre del Clima en la ONU

El 23 de septiembre es otra fecha para apuntar en el calendario, porque ese día tiene lugar la Cumbre sobre la Acción Climática en la ONU. En este encuentro, nuestra clase política debe ponerse en pie y plantear sus planes de acción climática alineados con las recomendaciones científicas y el acuerdo con el Acuerdo de París.


27 de septiembre, Huelga Mundial por el Clima

La semana culmina con la Huelga Mundial por el Clima. Es la primera huelga en la que gran parte de la sociedad se une a la juventud de Fridays For Future. Además de este movimiento, todas las ONG ecologistas, los principales sindicatos, Extintion Rebellion, diversas organizaciones de cooperación, católicas, etc. se suman a esta cita en lo que será seguramente un nuevo récord de millones de personas en la calle pidiendo lo mismo: actuar ya. ¿Te lo vas a perder?

Os dejo  la web de Juventud por el Clima, donde se recogerán todas las convocatorias de Fridays For Future. En la página veréis colgado el Manifiesto. La idea es hacer ruido y unirnos a la MARCHA POR EL CLIMA.

27 de Septiembre HUELGA MUNDIAL POR EL CLIMA

Nunca la humanidad se ha enfrentado a un desafío como la crisis climática que estamos viviendo: se derrite el hielo ártico, el aumento de la temperatura de los océanos destruye los ecosistemas marinos, la deforestación en la Amazonia alcanza puntos de no retorno, se extingue la biosfera que conocimos a un ritmo acelerado…


Me viene a la memoria la película de Avatar que siendo ficción contaba un caso idéntico de destrucción total por la mano del hombre. Recuerdo que mi escena favorita, y ¡ojo puede ser spoiler!, es en la los animales se rebelan todos unidos sin importar la raza con el único objetivo de sobrevivir. Pues “huerteros” esto es igual pero no es ficción, es la realidad de LA CRISIS CLIMÁTICA, hay que actúar antes de que sea tarde. Debemos  exigir un nuevo modelo socio-ecológico que no comprometa la supervivencia de la vida tal y como se conoce. Todos juntos podemos hacer un mundo, no perfecto pero sí, mejor. 


Estamos viviendo una emergencia climática y todo el mundo debe salir de su zona de confort. Los jóvenes de todo el mundo han unido sus voces para decirnos que su futuro es más importante que una tableb o un buen trabajo, apoyálos como puedas, súmate a las movilizaciones. Como humanidad hemos pasado décadas sin actuar. Se nos está acabando el tiempo. Los científicos del clima nos advierten que solo tenemos 11 años para lograr que nuestras acciones sean decisivas.


Las empresas también deben participar activamente en la nueva economía que necesitamos: una economía que haga las paces con el planeta, que no destruya la biosfera de la que dependemos.


Por eso LA HUERTICA se suma a esta huelga mundial por el clima. Tenemos solo un planeta y entre todos los pueblos del mundo, más allá de las diferencias raciales, culturales, políticas, religiosas… Debemos movilizarnos juntos, en una nueva fraternidad planetaria para lograr que la temperatura no suba más de 1,5 ºC sobre los niveles preindustriales.